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creador, el actual director general de Seguridad, D. Ángel Calarla. Lo primero que han capturado los guardias de asalto ha sido la simpatía del pueblo madrileño. lamas se había dado el caso de unos guardias ovacionados durante el cumplimiento de su misión represiva. Los de asalto actúan generalmente ante el aplauso de las multitudes. Durante un tumulto reciente en la plaza de toros de Tetuán, los alborotadores no se daban a partido y desoían exhortaciones y amenazas de las y F. l ya popular carro de asalto, del que los guardias se arrojan a l. y r o r de mando para- actuar contra los alborotadores. chete, de plano, le tundía los ríñones, como contemplar al terrible Marte de complemento víctima de la teja, con el casco a los pies y las manos en la cabeza, y en esta postura de bayadera exclamar, apretando los dientes y en un gesto de supremo dolor: ¡Cristo me valga! EL polvoriento guardia se esfuma, y únicamente en algunas porterías de Madrid se exhiben los últimos ejemplares de guerreros de la Dirección general de Seguridad, que ensayan sus aptitudes de dictadores con los inofensivos vecinos. Pero, en general, el guardia sé ha vuelto amable; se ha humanizado. ¡Se acabó el genízaro feroche, el energúmeno del casco... Se aca. bó... porque en el cielo del orden público brilla un astro nuevo: el guardia de asalto, cuya misión es primeramente estar seguro de su fuerza y de su destreza, y después... emplearlas sonriendo. Sonreír, sonreír siempre ante la multitud belicosa; no utilizar sus armas hasta el último extremo, reprimir con buen humor. Tal es el espíritu que les ha infundido su La ciencia de una llave triunfa siempre sobre el detenido más rebelde. F. l director de Seguridad. Sr. Golarsa y el teniente coronel Sr. Panga as pasando w ¡a uva sección de guardias de asalto.
 // Cambio Nodo4-Sevilla