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A B C. SÁBADO 15 D E A G O S T O D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ECOS, NOTAS Y TURAS LEC 7 D o n Miguel de Unamuno decía el otro Üía: -Debería prohibirse a los diputados que accionaran. E s cosa de histriones. H a y que hablar con sencillez y con las manos metidas en los bolsillos del pantalón, para no decir más que lo justo. Y además, que a todo el que empiece diciendo Entiendo yo, señores, que... ¡que lo expulsen! U n periódico de la noche dice, hablando de. los remedios urgentes que el Consejo del Banco de España aplicará a la peseta enferma Según parece, lo resuelto por el Consejo es adoptar las medidas más radicales que en cada instante se consideren más eficaces en defensa de la moneda nacional. L a cosa es tan importante, que el periódico no se atreve a darlo como información particular y rotunda, y salva prudentemente su responsabilidad: Según parece... -Y o admito la revolución, con tal de que ño se aprovechen de ella los intelectuales- -decía un diputado al novelista Jeati Michel Renaitom. -N o le creía a usted tari ambicioso- -contestó el literato. N o obstante su sentido práctico, los yanquis no desdeñan las influencias de lo misterioso. U n a revista seria, la Popular Science Monthly, nos hace saber que aquel país gasta l a friolera de 125 millones de dólaresen costear los consejos, advertencias y horóscopos de la brujería moderna. H a y allí, según parece, más de. cien m i l magos, los cuales leen el destino y predicen el porvenir. Solamente Nueva Y o r k invierte en esas curiosidades 25 millones de dólares. U n astrólogo de los que por acá reciben 30 ó 40 pesetas, -y aun menos, por cada consulta, aplica en los Estados Unidos una tarifa que oscila entre los 25 y los cien dólares. L a clientela de los más célebres es tan considerable, que cada uno. de ellos calcula sus ingresos diarios éri- 10.000 dólares. Entre los que acuden a esos adivinos predominan las mujeres, los intelectuales y los hombres de negocios. Alguien, hablando de la corrupción He las costumbres, la achacaba a la literatura. -Eso es como suponer que rompiendo los espejos se destruye la fealdad- -contest ó Pailleron, que estaba presente. Durante la campaña marroquí de 1909 se envió a Melilla por primera vez material Schneider de artillería de 75 milímetros. P a r a probar su eficacia se hicieron pruebas cierta mañana sobre una miserable casucha mora de las faldas del Gurugú. Un moro notable, amigo de España, que contaba los disparos, no todos certeros, preguntó a uno de los presentes: ¿Cuánto costar cada tiro de la artillería? -LTnas treinta y cinco pesetas- -se le contestó. ¡Qué asombro el del m o r o! Echó sus cuentas, allá en su interior, y exclamó, convencido ¡P o r Dios grande! ¿Para qué gastar? i T ú dar siete duros al dueño y éi mismo tirar su casa! U n multimillonario americano fué recibido en audiencia privada por el Papa. ¿Q u é puedo hacer por usted, hijo mío? ¿Tiene usted gana de ver algo de particular en Roma? -preguntóle bondadosamente Su Santidad. -S í sanio padre... ¿Y qué es ello? -Ün Conclave E L H O M B R E D E L DÍA DON FRANCISCO MACIÁ El Avi lo llaman en su tierra, en Cataluña. Es un- véjete magro, arriscado y quijotesco. Quijotesco, al menos, por la trapa física. ¡Sería admirable su coloquio con el de la Mancha! Resume y encarna las pasiones más exaltadas y banderizas. Junto a la ira, que es de condición pasajera, pues con la misma llama que levanta se deslumhra, el resentimiento, analizado por Unamuno, el odio de clases y un sentimentalismo regional, respe table cuando se desliza normalmente por los cauces que le son propios. Castilla, dura, enjuta y fecunda, acostumbrada a desempacharse y a enjugar y desecar sobriamente las ternuras del corazón y la fragilidad del ánimo; Castilla, que es el fiel robusto y firme de una nación imperecedera, si desoye rencores, comprende los sentimientos naturales y enfebrecidos. Cómo en el lago terso que rasga una piedra, sé han ido. encrespando y multiplicando en Cataluña las olas de pasión, nacidas unas de otras. Y las últimas, como más alejadas del, centro que las produjo, las mayores y las menos relacionadas con el círculo inicial. Y entre tantas encendidas pasiones, este D. Francisco Maciá, abrasada el alma y febril el verbo, aparece como el amoroso pelicano, con el pico en las entrañas, dispuesto a entregárselos, a sus paisanos como a hijos verdaderos: De ahí su alias, el Avi el Abuelo, Trae hoy a Co, stiÜa una misión de Cataluña. Es el representante de una querida región de la España unitaria y gloriosa, y como a tal le deseamos una feliz estancia en la tierra que creó un idioma, una raza, un concepto religioso, ana cultura universal y un mundo, que no se extinguirán nunca.