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TEMAS Nos quedamos sin cigüeñas. DE D I V U L G A G I O N os habitantes de buena parte de Europa tenemos que lamentar este verano la escasez, y en algunas regiones la falta completa, de un visitante aéreo que pasa anualmente entre nosotros muchos días primaverales y los meses de calor: hablo de la cigüeña, huésped de bien probada fidelidad y cuyos nidos, a manera de firmes torrecillas cilindricas, vemos levantarse por casi toda el área de la Península como coronamiento de murallas seculares, campanarios, espadañas, viejos torreones y grandes construcciones rústicas. Queda dicho con esto que la cigüeña es ave emigrante. Tiene las patas muy largas, por lo cual parece que lleva su cuerpo como montado sobre zancos, y a esto debe que los naturalistas la hayan incluido en el orden, algo artificial, de las zancudas. E n las emigraciones invernales, en que muestra el v i gor extraordinario de sus alas, llega hasta más allá de la antigua colonia de Natal, hoy provincia de la Unión Sudafricana, en L E L PICO D E CAT, HK I N, E N NATAL (UNION SUDAFRICANA) E N DONDE LAS CIGÜEÑAS EMIGRANTES H A N SIDO ESTE A Ñ O SORPRENDIDAS Y MUERTAS POR UNA VIOLENTA TEMPESTAD D E GRANIZO LA CONSTRUCCIÓN D E MAPAS ESFÉRICOS. RECORTANDO LOS HUSOS la parte meridional del continente Negro. Incontables bandadas de estas aves no han vuelto el presente año a Europa, a sus antiguas habitaciones estivales, porque también las pobrecitas zancudas son víctimas de tragedias espantosas. La provincia de Natal es comarca preferida por la cigüeña para invernar, y en la mentada provincia el monte Cathkin es una de sus estaciones predilectas. En periódicos de la Unión recientemente recibidos en Europa se lee una tioticia interesante, recogida y comentada por Forbin. E n los últimos días de febrero de este año algunos agentes de Seguridad. que atravesaban la región desértica de Cathkin vieron una extensa mancha blanca que cubría en dicho monte casi toda la falda que sé hallaba a la vista. No era razonable pensar que en aquellas latitudes, y dada la escasa altura del pico y de sus laderas, fuera, nieve el albo manchón; mas, con el deseo de satisfacer la curiosidad, los agentes emprendieron la subida. Vieron entonces con asombro que la enorme mancha blanca no era otra cosa que ingentes montones de cigüeñas muertas, apiñadas por millares, con las patas y las alas extendidas. Según la pintoresca expresión empleada en el informe de los agentes, las cigüeñas- fenecidas eran millares incontables (ecuntless thóusands) L a enorme bandada, cuando, sin duda a vuelo tendido, tomaba su rumbo hacia Europa, se vio sorprendida por una violenta tempestad de granizo que por aque- líos días. había arrasado también distritos enteros de la provincia de Natal. Así, en no pocas re; giones de Europa los ¡nidos de cigüeñas hall birán esperado en vano la venida de sus ocuj pantes. L a imprevista tragedia, sudafricana ha dejado en la soledad y en el silencio muchas murallas secu. lares y viejos torreones, campanarios y espadañas las cigüeñas no han venido a hacernos compañía; no han podido animar sus habitaciones ni educar a sus hijuelos en el arte de volar, enseñanza tan curiosa en estas aves. L a cigüeña es símbolo del aumento de familia humana en algunos países europeos. Aquí tenemos la costumbre dé encargar los niños a P a r í s en algunos pueblos del Norte los infantitos que llegan para dar gozó a los autores de su existencia y, al mismo tiempo, aumentar sus preocupaciones, son tiernos presentes que la cigüeña hace a los padres. L a zancuda llega con la preciada canastilla en el pico, y en invierno cubre y abriga con sus- alas el precioso regalo. Después del venturoso acontecimiento la madre debe permanecer en cama unos días, para sanar del picotazo que la portadora le da en una pierna al dejarle el presente. Los niños buenos, cuando ven cigüeñas, no dejan de pedir a éstas que les lleven a los papas un hermanito, acaso porque los her- j j 1 TTHTT siIIIl a! ltiiiHíi
 // Cambio Nodo4-Sevilla