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EN EL CONGRESO. -Reunión de la minoría socialista, celebrada urgentemente eyer, tes de estos días. (Fofo Albero y Segovia. que, el libro favorecido sea lo suficientemente insignificante y trivial para no satisfacer a n a d i e L a s ideas demasiado generales, las m á x i m a s demasiado universales no suelen ser susceptibles de engendrar obras maestras. A la M o r a l le interesará la iniciativa; a la Literatura, nada. L a escritora sueca M a r i k a Stirnstedt es, consecuencia de los deba- Sociedad, que hace cuanto puede por mantener la distinción entre vencedores y vencidos. ¿Q u é podemos esperar de una tal organización? Nosotros, nada bueno. A n d r é Therive habla también muy claro: P r á c t i c a m e n t e no concibo cómo puede constituirse un Jurado lo bastante imparcial y políglota para juzgar tal concurso, y temo nN. RLy MOTO CLUB: DE: ESP: AÑA. Reparto, de premios a los que los obtuvieron yn las carreras motoristas celebradas recientemente. desde otro punto de vista, de l a misma opinión. L a idea- -escribe- -me parece bella en principio, pero utópica. L a sola creación de un Jurado susceptible de ponerse al corriente de todas las literaturas o de las obras de alto valor en todo el mundo supone ya un fracaso. Dejemos a la Sociedad de Naciones que gaste su dinero en auxilios humanitarios de necesidad m á s inmediata y de carácter m á s práctico. N o faltan, y todo el mundo sabe cuáles son. Su compatriota, dos veces premio Nobel, Selma Lagerlof se limita a exponer que las bases deben ampliarse a las obras científicas de alta calidad. P a r a las exclusivamente literarias ya hav bastante con el premio Nobel. E n cambio, Beresford opina lo contrario. E s t á de acuerdo con la proposición siempre que en la finalidad y en el propósito se anteponga a las cualidades literarias el idealismo de la obra, condición que parece haberse descuidado un poco por el Jurado del Nobel en l a adjudicación de los últimos premios. A r n i d Jernefeld opina que el premio será un fracaso, porque las recompensas pecuniarias no influyen para nada en el ánimo de los grandes pensadores, que están habituados a sumergirse en el estudio de las cuestiones fundamentales, sin preocuparse del beneficio práctico inmediato. E l americano Sherwood Anclerson va todavía m á s allá. Cree que se infringe grandísimo daño a los artistas ofreciéndoles premios de esta índole, que sólo sirven para torturar la imaginación en busca de ideas trascendentales. S i hubiese algún artista capaz de producir una obra de tal mérito, no necesitaría para nada el premio, porque eila valdría m á s no ya de cien m i l francos, sino de cien mil dólares. Quizá sea m á s razonable la opinión de Fernand D i v o i r e E l dinero, evidentemente, no crea el genio, pero la esperanza de una recompensa puede dar al artista una razón de traba jar, que hoy en muchos países falta completamente. E l artista, cuando produce, tiene bastante con la propia satisfacción, pero no está demás un acicate. Sería curioso conocer ahora la opinión que tienen de este asunto los escritores españoles. PEDRO MATA
 // Cambio Nodo4-Sevilla