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A E C. J U E V E S 20 D E A G O S T O P E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG, 23. por unos ciudadanos embravecidos contra los demás, saltando por encima de la autoridad, sin reconocimiento siquiera de la existencia de seta, como no fuera para coaccionarla, disponiendo a su favor de los elementos oficiales en una batalla decisiva, a la, que. por entonces se aprestaban. E l enorme número de huelgas absurdamente planteadas, sin más finalidad que la huelga por la huelga, no podía hacerme ver sino la i n minente realidad, que, efectivamente, estalló el lunes. E l movimiento buscaba su momento oportuno; la rapidez acordada por el Parlamento para tratar el inmenso problema del campo andaluz y circunstancialniente los. auxilios acordados para remediar el tremendo conflicto del hambre por el paro, con el bienestar que ello habría, de acarrear al campesino y aumento de prestigio para el Gobierno, eran un peligro para su actuación futura. Y en su vista, plantearon el conflicto antes de que llegase el dinero de los créditos acordados. SPU ES D E L O S S U C E S O S REVOO OS D E S E V I L L A El informe confidencial, a! Gobierno, del señor Bastos. La realidad sevillana, según el gobernador. Las primeras intervenciones gubernativas. Llegan los sucesos graves. La táctica extremista. Conclusiones. Elogio del general Cabanellas. El señor Montaner, ante la Comisión Parlamentaria. Desmiente que se mostrara complaciente con los sindicalistas. El regreso a Sevilla del- señor Bastos. E l gobernador de Sevilla, Sr. Bastos, en- el bandolerismo i g u a l i t a r i o y venvió al Gobierno, después de los sucesos gativo, propicia a manifestarse cuando una acaecidos recientemente en la capital andaconmoción cualquiera removiese en las a l luza, -un informe confidencial, que a contimas las injusticias vividas y heredadas. nuación transcribimos. Contaba también, por encima de todo lo Dice así el citado escrito: anterior, con la acción perturbadora de la Comienzo por manifestar que redacto el propaganda imprudente o anarquizante, que presente informe en plena paz de mi espícasi todos los Sindicatos habían prodigada ritu, asistido de la calma y serenidad nececon motivo de las últimas elecciones. sarias que creo no haber perdido un solo Y sabía, por último, que la Confederación momento con el reposo moral y material que Nacional del Trabajo, fiel a su lema L o s yupone el no pesar sobre mí, desde hace hambrientos serán nuestros soldados hamás de tres días, la responsabilidad de los bía puesto su máximo empeño en organizar acontecimientos, y madurados, por último, la miseria en esta tierra, aprovechando aquemis- pensamientos y mis juicios en muchas llas cualidades raciales, exaltadas y embravelloras de constante meditación. cidas por la propaganda perturbadora. Estoy, además, rodeado de un ambiente de tranquilidad pública, ininterrumpido duLa realidad sevillana, según el gorante las cuarenta y ocho horas últimas babernador jo l a confortante sensación de creer que. la Pero la realidad superaba a cuanto puelucha actual toca a su t é r m i n o recibiende imaginarse: do continuamente telegramas que me dan L a gestión, francamente creadora y encaucuenta de irse reanudando el trabajo y la zadora dei sindicalismo, realizada por quien paz en los pueblos de la provincia, percidebió tener por misión el contener sus desbiendo l a normalidad que poco a poco va manes, había llevado las cosas a un estado recobrando Sevilla, mientras llegan a m i tal, que desde los primeros momentos de mi despacho obreros de todas las profesiones actuación en Sevilla empecé a comprender en súplica de apoyo para excitar la clemenque el problema era insoluble. cia en favor de los vencidos. E s m á s creo Y para completar el cuadro que se ofreque. de ahora en adelante t r a n s c u r r i r á n días, cía ante la vista más miope, aquellas proquizá semanas, con el orden y. el trabajo pagandas aludidas habían alcanzado límites asegurados, en medio de una superficial absurdos. tranquilidad. Franco y los suyos predicaban muertes y Todo ello avala l a ecuanimidad de mi repartos de mujeres, los cuales eran mesiájuicio sobre el estado real de las cosas. E l nicamente creídos y esperados por aquellos cual, en m i opinión, es tan grave, que, con labriegos llenos de ansias y faltos de cultuplena, conciencia de l a responsabilidad que ra, para los cuales el carácter de autoridad ante m í mismo contraigo, no vacilo en lleque ostentaba el comandante era una gagar a las terribles conclusiones de este inrantía completa de realización. forme. E l doctor Vallina, máximo alentador de Llegada del señor Bastos a Se- todas las rebeldías, llegaba más lejos aún. Y por último, los sindicalistas, aprovevilla chando con habilidad innegable el estado E l hecho de no estar afiliado a partido pog- eneral de las imaginaciones, se habían orlítico alguno me permitió llegar a la provinganizado formidablemente, convirtiéndose, cia de Sevilla libre completamente de precon la ayuda gubernativa, en los monopolijuicios sobre las luchas en ella planteadas. zadores del usufructo total. Por otra parte, mi formación espiritual de Empezaron por completar el número de hombres de leyes, mi temperamento pacifista, sus afiliados, persiguiendo en todas formas mi simpatía por el socialismo y mi amor a al socialismo organizado de la provincia y la República, me trazaron una línea de concoaccionando con fuerte número de pistoducta que seguí con la máxima ilusión. Sosleros indígenas y extraños a los individuatener la autoridad sin violencia, mediar en listas obreros del país. A l propio tiempo, los conflictos con las armas de la razón y siguiendo la- misma táctica y obteniendo los del cariño, respetar la legalidad e imponermismos resultados que los bandoleros del la por la persuasión; colaborar, en suma, pasado siglo, infundían a los elementos neuidentificado con el criterio del Gobierno, en la trales aquella mezcla de terror y simpatía, gran obra de educación, justicia y tolerancia proporcionadora del albergue seguro en el que a la naciente República estaba encomendescanso y parapeto eficaz en la pelea. dada. Claro es que conocía de antemano la i n Las primeras intervenciones gu. mensa dificultad de tan alto empeño no dubernativas daba de la necesidad de la energía inherente M i intervención en los primeros días en á todas las funciones de responsabiliad; condecenas de conflictos sociales, acometida con taba además con las realidades que me ofreentusiasmo y constantes deseos, de enconcerían las características tan conocidas de trar fórmulas conciliadoras, fué prontameneste pueblo: su individualismo exagerado; te embotada en la convicción enervadora de su división. 511. castas, cimentada sobre las que casi todos ellos no envolvían sino estierras de señorío; su ardiente imaginación; sus odios ancestrales; su tendencia al caramuzas de una campaña total por el mesianismo y. su simpatía difusa por í mando, por el dominio, pretendido imponer 1 Llegan los sucesos graves Conocido es del Gobierno el desarrollo de los sucesos en estos días pasados. A u n sot metidos hoy los revoltosos en la capital y en los pueblos, el logro de los propósitos de sus dirigentes, resulta de toda evidencia. N o han podido, creo yo, proponerse asaltar el Gobierno apoderarse de l a ciudad; sólo han pretendido aumentar su acción arruinadora. Después del barrenamiento constante de las huelgas insensatas, un movimiento de lucha en las calles como el pasado completa s u obra de demoler el edificio económico provincial. Los pocos sevillanos que aún pensaban en sembrar sus heredades, en continuar sus negocios, en ampliarlos incluso, en estos días pasados han disminuido aún en su número y alientos. N o basta que la fuerza pública haya logrado rechazar las agresiones. E l ambiente ha seguido enrareciéndose acentuadamente. Los dos puntos fundamentales de su táctica se han realizado casi en su plenitud. E l pistolero es el más temido, el que más se impone, el que inspira más miedo en este pueblo, en el que el temor es el resorte fundamental de. la autoridad. E l enervamiento económico, la aniquilación del espíritu de empresa, ta han conseguido con evidente eficacia. Téngase en cuenta las terribles consecuencias de los bárbaros actos de sabotage; abandono y dispersión de millares de cabezas de ganado, pereciendo por l a sed y falta de necesarios cuidados; las cosechas, en plena recolección, desatendidas y a merced de- los elementos: las acequias y canalizaciones destruidas, para conseguir la pérdida de las plantaciones de regadío; los incendios y toda clase de atropellos a cosas y personas... Contra todo esto, bien poco puede compensar el que unas parejas de guardias civiles sitiadas a tiros hayan podido ser rescatadas y defendidas. Los propósitos de la Confederación! Nacional del Trabajo, en sus posibles aspiraciones en estos momentos se han cumplido satisfactoriamente para sus criminales propósitos. A no dudar, con organización oficial o clandestina, el espíritu de la Confederación Nacional del Trabajo, y sus pistoleros continuarán su obra, que tienen madurada y en tanta parte conseguida. Él declive natural, acentuándose por días, sin que se puedan vislumbrar factores positivos contrarios que lo neutralicen, irá indefectiblemente formando la situación deseada de generalización de l a miseria. Los créditos acordados por el Gobierno se agotarán sin haber podido sustituir a la acción privada, impotente o temerosa. A l mismo tiempo, los extremistas, convertidos en paladines de los parados, encuentran sencillísimo hacer ver a éstos que su miseria no tendrá fin hasta la consecución de un cambio completo de la estructu-
 // Cambio Nodo4-Sevilla