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CIUDADES CASTELLANAS H T O R O P A S A D O Y PORVENIR Abrid, abrid, si lo dudrtis, la historia. oíd la trompa sonora de la fama. Nobleza y lealtad fueron su escudo y morir por su Rey y por su Patria... que a s í murieron Antona y. Botinete, pechos leales de la capa parda, h é r o e s bajo la gorra de pellico y rudos brotes de tan recia casta. posada de D. Alfons, y otros, otros muA sido la hidalga ciudad de doña E l chos. E n sus calles, estrechas y pintorescas, vira, desde los más remotos tiempos de nuestra historia, rica en tradicio- se van sucediendo- -al paso del turista- -los nes y leyendas, en gloriosas victo- viejos caserones con rejas antiguas y puerrias, en monumentos artísticos. Fué cuna de tas blasonadas. Son muy conocidos y notaReyes, de héroes, de nobles, sabios y descu- bles otros monumentos arquitectónicos, cdmo bridores. L a historia de Toro, como la de la Colegiata, San Salvador y San Lorenzo, otras. ilustres villas castellanas, está. matizaverdaderas maravillas. Y como dijo un poeta: da de proezas que son orgullo de la raza. Ella, en las r e m o t í s i m a s edades, Testimonio de estas gestas pretéritas son los fué muda atalaya; vetustos palacios que aún se conservan: los fué templo, f u é solar, f u é fortaleza, de Ulloa, Monsalve y Zapata; los de Busfué recio germen de la recia Hispania. tamante, marqués de San Miguel de Grox, Y asi oteaba en la llanura inmensa, conde de Monterrey; conde de Catre, frente asi humilde rezaba; a la Tablarredonda; la casa solar de los y f u é raigambre de la regia estirpe, Verdenpso, en la Judería; la casa- palacio y fué cobijo de lú, hueste hidalga. En fin, páginas de glorias guerreras y páginas de arte forman la historia de estas viejas ciudades castellanas. Y asi es. en general, la historia de España; Ese es el pasado de un pueblo de rancia tradición, ésa es la. gloria pretérita de una raza... Luego han v e n i d o Otros siglos, con aires innovadores y vientos revolucionarios. Paso a paso van los pueblos -las viejas ciudades castellanas. -incorporándose al progreso de nuestros tiempos. Cada día hay una nueva t r a n s f o r m a c i ó n en ellas y un r e c u e r d o menos de su historia. Ahí está, en la. fotografía que mostramos al lector, un recuerdo de la historia de Toro, o único que se conserva del famoso palacio del marqués de S a n t a C r u z le Aguirre. H a c e pocos años las llamas siniestras destruyeron todo el edificio con su r i quísimo artesonado, donde se a p r o b a r o n las Leyes de T o r o fué ineficaz el esfuerzo humano para evitarlo. Ahí e s t á p o r eso, el viejo labriego castellano, ante la portada señorial, contemplando con embeleso- -y con dolor- -lo que queda del pasado... Todo se transforma, todo pasa, todo acaba. Así encontramos hoy en el solar de doña E l vira, al lado de las piedras venerables, calles asfaltadas, 1 i ni p ias y modernas. E l ambiente sosegado, y romántico de antaño se ha tornado en una vida activa y complicada: no se oye sólo la campana c r i s t a l i n a del convento silencioso, sinó también- la potente sirena de una fábrica moderna. Nuevas industrias, nuevas actividades van marcando a estos pueblos los rumbos del progreso. Y todo lo que pierde en belleza y tradición lo gana en adelanto y actividad, en cultura y renovación... FBRMIV I Z Q U I E R D O MACAVO LO ÚNICO QUE SE CONSERVA D E L FAMOSO PALACIO D L (FOTO A. PARRA) MAKOUES DE SANTA CRUZ, DE AGUIRRE ur- rwr- imrnB: xrmnrrtFr K I O T H I 3 ÍETM
 // Cambio Nodo4-Sevilla