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Informaciones y reportajes. El l ercermoii límenlo del N arancoi Cuando los ovetenses quieren referirse a entusiasmo y sus profundos conocimientos esas dos; joyas arquitectónicas de la escue- de la terapéutica sanatorial de la terrible pesla asturiana o arte prerrománico de, las te blanca para el logro del mejor éxito de Asturias que se llaman Santa M a r í a del la obra, nos invita amablemente á visitar. Naranco y San Miguel de L i l l a dicen por la, y una tarde, en sü automóvil, nos diriantonomasia los monumentos y en esta gimos hacia la empinada carretera que terdesignación habrán de incluir, de ahora. en mina al pie del sanatorio. adelante otro, verdadero monumento, monu- A poco más de dos kilómetros de la camento científico, situado unos cientos de me- pital cruzamos por entre los monumentos tros nías- arriba, en, la ladera del monte N a- esas dos maravillas de la Edad Media, eriranco, erigido a la salud y a la vida, por gidas por Ramiro I en el siglo i x de las el amor inextinguible a la tierrina de los que dijo Caveda en su Ensayo histórico astures que abandonaron l a patria chica en sobre la Arquitectura que eran pobres y sus mocedades para labrarse allende los ma- sencillas como el pueblo que las ha erigires un porvenir y una tranquilidad en l a do, estrechas y reducidas como los límites vejez. de su patria, robustas como su fe, toscas y Desde l a misma calle U r í a nervio cen- desaliñadas como sus costumbres graves y tral de l a capital ovetense, se divisa per- severas como su carácter, parece que enciefectamente, sobre el fondo verde obscuro rran todavía en sus muros silenciosos el del Naranco, l a blanca silueta de los dos genio melancólico de la Edad Media. Hasprimeros pabellones, que constituyen la ini- ta l a agreste situación que recibieron del ciación de esa gran obra de lucha antitu- instinto religioso para hacer m á s solemnes las inspiraciones de la piedad aumenta su berculosa que el Centro Asturiano de la Habana está llevando a cabo, eficazmente prestigio y la veneración y respeto que ins apoyado por prestigiosas personalidades de piran a pesar de su pobreza Es tarde y hemos de conocer hoy la sila ubérrima región astur. Nuestro condiscípulo, el ilustre tisiólogo tuación en que se encuentran los dos pabedoctor Miranda, que colabora con todo su llones del sanatorio del Naranco, y por ello dejamos para mañana el volver a visitar detenidamente estas dos maravillas arquitectónicas de Santa M a r í a y San Miguel. Desde el emplazamiento del sanatorio se contempla el m á s grandioso paisaje. Allá, a la izquierda, los Picos de Europa muestran el perfil de sus crestas, enredadas entre nubes de algodón. M á s hacia el frente se divisan las últimas estribaciones de este anfiteatro montañoso, que cierran por la derecha las sierras de Somiedo y Pajares. Y a nuestros pies, en el centro de un ubérrimo valle, Oviedo, y enfilada hacia nosotros la gran calle de U r í a que én la noche silenciosa del monte Naranco se m o s t r a r á a los enfermos repatriados como un río de luz, como un nuevo camino de Santiago, Vía Láctea creada por el genio de los hombres, m á s potente y m á s evocadora, más emotiva y m á s cordial. Antes de comenzar l a visita a los pabellones en construcción, y a punto de estar terminados, el doctor Miranda nos informa del origen de esta verdadera ciudad sanitaria Hace m á s de quince anos- -nos dice- -que el Sr. F e r n á n d e z de Castro, miembro de l a Directiva del Centro. Asturiano de Cuba, venía haciendo propaganda en favor de que este Centro creara en Asturias una filial de la Quinta Covadonga, de universal renombre, para aquellos enfermos asturianos a quienes no conviniera el clima de la isla. Mientras llegaba a plasmarse esta ideael Centro Asturiano de la Habana venía pagando el viaje a los enfermos que querían regresar a curarse a España, dándoles adem á s cierta cantidad en metálico. Cerca de. cinco mil tuberculosos se acogieron a estas disposiciones y regresaron a Asturias, cons- tituyéndose en verdaderos focos de contagio para i o s pueblos, aparte de contar con poicas garantías de curación. Este sanatorio, que hoy ves casi terminado en la parte qu pudiéramos calificar de primer período constructivo, puesto que el proyecto completo esverdaderamente magno, h a r á posible el t a t r- tamicnto científico de estos desdichados re- patriados y cortará de raíz esa fuente de di- r fusión de la tuberculosis en Asturias, esta A Piurías que pudiéramos calificar de. verdadera S u i z a española de bellísimos pai- sajes. donde, como, ves, el verano no es ca- luroso. ni el invierno frío, y donde asos. hermanos nuestros que vuelan a su solar nativo, vencidos por Í amarga adversidad, v con sus energías vitales diezmadas en aras de una aclimatación brutalmente aniquiladora, encontrarán cuanto necesiten. He aguí la iglesia milenaria de Santa Marín del Naratico (F to Wuiiderlich. Desde hace varios años- -continúa- -abrigaba yo el nropósito de construir particularmente en Asturias un sanatorio antituberculoso. F, n cierta. ocasión vi ¡t 6 nuestra provincia el doctor D José Presno, maestro de la cirugía cubana v sólido baluarte científico de l a Quinta. Covadonga; le expuse mis orientaciones sanatoriales. a base de contratar con el Centro Asturiano de l a Habana el alojamiento de un número determinado de tuberculosos procedentes de Quinta; pero a l manifestarme: que aquella. Sociedad abordaría tarde o temprano el problema directamente desistí: de plantear la cuestión con carácter oficial, y se desvanecieron mis arrestos ante la posibilidad de riesgo económico. Y aquí tienes el sueño hecho realidad. L a primera piedra de este pabellón lleva tallada en una de sus caras l a siguiente inscripción P r i m e r a piedra del edificio destinado a Sanatorio Cuba, procedente de las canteras de Isla de Pinos, de la República de Cuba, de la misma calidad de la que se, utilizó en partes de l a construcción del GaT W y la- República, en, l a ciudad de l a Habanr, Sobre s Jo, cubano se realizó c ¡L escuerzo 1 r
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