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K B C. VIERNES 28 B E AGOSTO DE 193 Y. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 26. Rápida visita a L a Toja. Isla de marávilla, que guarda, prisionero entre sus bosques de pinos, un monumental hotel de dudoso gusto. A la entrada de la isla, como animalitos salvajes, mujeres indígenas y adolescentes asaltaron el estribo de los coches. Nos metían por los ojos, más que nos ofrecían, esos decorativos y típicos collares en los que enhebran caracolillos de la mar. Una ojeada, a través de la ventanilla del coche, a la playa de l a Lanzada. ¡Daba pena contemplar aquellos seis kilómetros de arena fina, como pulverizada, sobre la que hasta el mar se vuelve mansito, como si muriese de gusto. Seis kilómetros de- playa abandonados, con sólo un bar, de madera, en sus alrededores, y un edificio, en esqueleto, que, según me aseguran, tiene pretensiones de ser un día sanatorio. Y o me atrevo a aconsejar a los señores del Turismo realicen una visita a la Lanzada. A la vuelta de la excursión, ya en V i llagarcía y en su puerto, me fui con Pepe Maldonado hasta el yate donde viaja, que es propiedad de sus hermanos los condes de Garvey. María del Carmen es una embarcación a la vela, complicada con motor, que casi alcanza la cifra ciento en cuanto a tonelaje. Fondeada frente a Villagarcía, en aguas gallegas, pudiera calificarse de pacito del mar, si no de pazo. Cuatro camarotes y un comedor- sala, a todo lujo, de casa de muñecas. Con sus tres metros y pico de orza y la descomunal longitud de su palo mayor, asusta pensar cómo ha de tumbarse este yate- balandro cuando los vientos de- una navegación sean propicios a su velamen. A u n anclado en el puerto, a bordo del María del Carmen, yo me sentí mecido como por un vaivén de cuna. Decididamente tengo que resignarme. Empleando un término francés, diré que no nací para tener lo que se llama el -pie marino -Gú de Escalante. DE SOCJEDA D 1 VERS ECO S Pazos S N o se asusten ustedes ante el título. P a labra de honor que no pienso servir en esa bandeja que pudieran ser las columnas d í A B C una literatura de Baedeker. Nada ele. hablar de los finales del x v i ni clel principio del x v i i Queden las fechas y los detalles de cronológica exactitud para los eruditos de biblioteca. Conviene recordar que yo soy un escritor frivolo, y un escritor frivolo puede permitirse hasta el lujo de confundir un siglo con otro siglo sin que por ello se eche a temblar la tierra. H e escrito la palabra Pazos por la sencilla razón de que en Villagarcía ha llovido durante veinticuatro horas. Y es precisamente a través de esta olilicua cortina de lluvia cuando la arquitectura de los viejos casónos gallegos adquieren su verdadero valor. Arquitectura primitiva, que en algunas ocasiones tiene reminiscencias de sabor á r a b e mole? talladas en piedra, renegrida por el tiempo, con sus escudos sobre el pórtico ysus balcones románticos, -en donde el hierro es fioritura. A y e r almorcé en el Pazo de Rubianes. Precisamente Villagarcía fué fundada por un señor de Rubianes, cuyo nombre era el de Don García. A l almuerzo asistían el marqués de Aranda, señor de Rubianes: su p r i mogénito, D Alfonso Ozores; la esposa de éste- -Lola Urcola- sü cuñada, María L u i sa U r c o l a los señores d e A l b a r r á n los condes de Garvey y D José Maldonado. Rubianes, en cuanto a vivienda, tiene ese empaque que no se puede improvisar, aun cuando tantos lo persiguen para sus casas, y de que sólo son dueños los edificios que pudieron acumular años. Todo el pazo es re- cio; desde sus cimientos, pasando por el espesor de sus. muros de piedra, hasta su tejado, que verdea de musgo. Y sin. embargo, su arquitectura, sobria y sencilla, no pesa. E n el interior se ha realizado el milagro de armonizar el moblaje antiguo con el confort moderno. Uno, al visitar Rubianes, comprende que la mano de mujer que ahora lo vigila ha tenido que realizarlo todo a golpes de varita mágica. Después del almuerzo los coches nos llevaron hasta esa carretera que va de V i l l a garcía a Cambados, donde se asienta E l Rial, otro pazo de ios señores de Rubianes. E l Rial es el pazo romántico por excelencia. H o y está deshabitado y en algunos de los balcones hasta finge mellas la piedra caída. Acaso el embrujamiento de sus torres es así mayor y uno se siente preso del encanto de aquella alada mole, vaíga la paradoja. E l escudo de la Casa lo sostiene una sirena- -busto y cabeza femeninos, cola de pez- -entre sus manos. Prosiguió la excursión camino de L a T o ja. A l pasar por Cambados hubo nueva fioración de casonas gallegas. E l célebre pazo de Pefiñanes nos enseñó su bella esquina, con balcones redondos, que fué reproducida en el Pueblo Español dc Barcelona. También existe en Cambados el pazo de los marqueses de Monte Sacro, que visite el otro día, y al que la actual marquesa- -una bella dama de origen francés- -ha remozado notablemente. Como buena madre, no debe olvidarlo. Siendo responsable, ha de evitar el remordimiento, si no cría a su niño sano y fuerte. Para ello, lia de nutrirse usted lo mejor posible, suprimiendo los mareos, dolores de espalda, etc. y recuperando las fuerzas perdidas. Así transmitirá al ser que entra en la vida ese gran alimento que usted acopia, robusteciéndole y facilitándole el máximo desarrollo ideal. Nada mejor para conseguirlo que el poderoso ¡árabe de el reconstituyente más activó, fuente de vitalidad, que vigoriza el organismo, combatiendo eficazmente la desnutrición. Fstov m a r a v i l l a d o de l o s resultados del S a b e Salud, que h a n superado a mis Cerca de medio siglo de éxito crecienIsperanzas. U n a de ñus enfermas antes te. Aprobado por la Real Academia de terminar el primer i r a s c o ha recobra d e Medicina. doelape v -J n 1 ¿45. -M a drid. Pedid Jarabe S a l u d para evitar imitaciones. N o se vende a granel. E t mwppfpii