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N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOm m SÉPTIMO, ABC ENTREMOS. ELEGID LA PUERTA SIGLO XIII, GUSTO BURGA LES N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGES 1 MOy y? SEPTIMO. POR TIERRAS DE LA OLVIDADA SORIA LA VILLA EPISCOPAL DEL BURGO DE O S M A Y EL T E S O R O DE SU ARTE arte, que supo llegar en su gobierno paternal, regida por representantes de Cristo, a las mayores audacias sociales, sobre lá base de una fraternidad y justicia admirablemente entendidas, plenamente logradas, e ignoradas ahora en que se reputan- como modernas conquistas de nuestro tiempo... Es singular el casó del Burgo de- Osma. L a villa y la ciudad abrazadas. Osma y su Burgo. Una resultancia histórica, eficaz y memorable, a través del capisayo de sus obispos, alguno de los cuales se destaca en primera línea en la Historia de. España. Pero no es historia lo que ha de hacerse aquí. Burgo de Osma nos sale al paso hoy, en un viaje histérico- artístico a Soria, y Numancia. Y en el descanso de una hora, en reposo el motor del coche, el templo oxo- OR qué estas tierras de la alta meseta de Castilla, cruzados su suelo y su cieJo en comunicación fácil y grata, son olvidadas y aun desconocidas por nosotros, los que nacimos en España? He aquí esta pregunta que me hago al recorrer, de la tierra soríana, sus robledales y sus pinares, sus encinares y sus enebrales, sus montes, sus labrantíos, sus ciudades y sus villas, alguna dormida, por privilegio singular, en los brazos del tiempo de un ayer remoto y legendario. ¡Oh, Calatañazor, tan grande en interés como pequeño en la curiosidad de las gentes! Acaso no haya región como ésta en la que el viajero se enfrente con las huellas de la Humanidad alboreante y de sus incipientes balbuceos a través de las más apartadas edades, y, ya en la historia de sus primeros pasos, firmes e inolvidables, con Roma y Numancia. ¿Dónde como aquí el. rastro celtibérico, la señal de la algara árabe, el testimonio de la hazaña del reconquistador cristiano? ¡Almazán! ¡Medinaceli! ¿Qué ocurre, sin embargo, a Soria y su tierra para que su conocimiento no pase más allá de la linde del erudito, del viajero profesional o del obligado caminante qt; e la tiene en su inevitable ruta? Pecado, pecado de incomprensión y unilaterismo, trillando caminos ya exhaustos de emoción y desdeñando o desconociendo otros que ofrecen, casi en primicias, el perfume de s ¡lejanías y el ritmo de sus vidas, guardadas como en sándalo en el suceder de los hombres y de las generaciones. En la págiiia de hoy, con promesa de llegar al corazón sorinno desfila la villa episcopal de Soria, la que dentro de esta tierra vinculó su vida en la mitra de sus obispos, la villa rica de pujanza en el P E L TESORO OXOSIEN SE SE SIENTE A RAUDALES E N TANTAS MA; RAVJ. LLA 3... PULPITO D E L CARDENAL MENDOZA) T