Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
IMPRESIONES DE ARTE ALGUNOS RETRATOS FEMENINOS Ü n i c a m e n t e en F r a n c i a se conocen esos m a r a v i l l o s o s ejemplos de bellezas perdurables e inmarchitables. Es este un caso a someter al estudio de los sabios, pues bien vale la pena de e s c u d r i ñ a r estos arcanos femeninos. Y no se diga que tal vez Julieta Recamier consiguió lustro tras lustro, victorias amorosas, gracias a su virtud, que la hacía inaccesible, pues Niñón de Léñelos no fué, ni con mucho, una santa, y a s i m i s m o siguió hechizando a padres, hijos y nietos durante tres generaciones varoniles, que vivieron, al i g u a l que ante la Recamier, rendidas a sus pies. Hay en estas singulares mujeres al: go de mágico, y tal vez reviven en ellas, algo debilitados por los siglos, los hechizos de Circe y de otras antiguas encantadoras. RETRATO D E JULIETA RECAMIER, POR DAVID L académico David retrató a la inmarcesible y eternamente joven Julieta Recamier, reclinada a modo y con vestimenta griegos, en una tiesa meridiana que quería resucitar un mueble clásico. Debió ser este retrato, por estas causas, algo rígido, muerto, momificado, como otros en que la evocación de los tiempos pretéritos mata la vida del modelo. Mas Julieta Recamier era tan linda, es- E taba animada de una gracia tan juvenil y eternamente lozana, que el retrato de David resulta hoy palpitante, vivo, y da la sensación de que la encantadora dama se halla aún en este mundo y que todavía se puede admirar por las calles de París, cómo sucedía cuando, en los albores- del siglo x i x los deshollinadores, según cuesta la anécdota, se quedaban extáticos ante tan grande her- Nada más bello que el grácil y firme cuerpo de la dama medio incorporado en el sofá, de donde le levanta un poco el b r a z o izquierdo, largo, 1 e n o, 1 de contorno marmóreo y estatuario. E l cuello es de ave, de garza, de cisne, esbelto, blanco, erguido como un tallo de flor. Y ninguna corola es más bella que el hec h i c e r o rostro, que aparece revestido de la inocente gracia de los pocos años. E l óvalo es perfecto, y en él se encuadran la boca lindísima y pequeña, que parece aún ser de niña y no de mujer; la perfecta nariz, graciosa; los ojos ingenuos, inocentes, i n f a n tiles, que parecen mirar un mundo donde no existe el pecado. L a cabellera, revuelta en cortos rizos, sujeta a la pura frente por una cinta, corona el pequeño cráneo como una aureola, dejando al descubierto la oreja acaracolada y luciente cual nácar. N i una sola alhaja ostenta la divina Julieta, y David, al no adornar a su modeló, tuvo, razón, pues ninguna perla ni diamante alguno, por preciosos que fueran, podrían equipararse con lo que habían de ocultar. Menos etérea que la Recamier, retrató Ingres con su dibujo impecable a la señora Riviére, bella dama que también aparece reclinada muellemente en un canapé.
 // Cambio Nodo4-Sevilla