Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
crédulos, ni está próxima ni es, tal vez, posible. Basta para comprenderlo volver los ojos al pasado. Pistas bellas utopías de igualdad económica que hoy se nos dan como cosa flamante y nunca vista se caen de viejas, y, lo que es peor, están desacreditadas por el fracaso. Licurgo, legislador idealista, quiso hacer de Esparta un pueblo fuerte, y! o despojó de todos los prejuicios tradicionales- -familia, propiedad, religión- implantando un régimen de comunismo, cuando menos, tan rotundo como el que las Repúblicas soviéticas nos ofrecen ahora en forma de novísima panacea social. L a comunidad espartana era absoluta. Eb Estado preocupábase de mantener a los ciudadanos, suministrándoles la famosa sopa negra o caldo espartano que debía de ser cosa rica. Los bienes eran de todos. Las mujeres, para todos. Los hijos, con objeto de desterrar ese absurdo sentimiento de la ternura paterno- filial, fundamento de la familia, apenas nacidos eran llevados a un establecimiento público, donde se criaban y después se educaban por cuenta y bajo los auspicios del Estado, sin un beso maternal que les arrullase de niños ni un consejo paternal que de mayores les estimulase y dirigiera. LA IGUALDAD ANTE LA MUBUr E CUADRO D E VALIDES UBAT, U N A H U L G A POR V I C E N T E CUTANDA. (FOTOS RUIZ V E R N A C C l) que somos del Padre que está en los cielos. Pero resuelto desde entonces en teoría; este problema subsiste en la práctica largo tiempo: Caracalla abolió la esclavitud en el mundo clásico, pero resurge en el período medieval en forma de servidumbre de la gleba; y al desaparecer esta manifestación iniciase la esclavitud colonial, de la que aún quedan chispazos en países remotos. E l segundo problema consistió en conseguir la igualdad de los hombres ante la Ley. Oponíanse a ello los privilegios, que crearon una odiosa multiplicidad legislativa, a favor de una clase social, de una familia o. de una persona. Si se tiene en cuenta que muchas de estas gracias o mercedes eran contra ley y contra fuero, se comprenderá el trastorno social y jurídico que implicaban. Con todo ello acabó a fines del siglo XVIII la Revolución francesa, que hizo Fracasó Licurgo, como tenía que ser, portabla rasa de las injusticias históricas, poque sus normas iban contra la Naturaleza. niendo en práctica el grito de Mirabeau: j Abajo los privilegios y los. -privilegiados! De igual modo había fracasado el pueblo Y, en consecuencia, suprimidas las leyes de hebreo al establecer el año jubilar, que conexcepción, se promulgaron desde entonces sistía en repartir los bienes equitativamente leyes de carácter general, por las que deben cada medio siglo. regirse todos los ciudadanos. E l tercer problema es de muy difícil solución y ha de tardar en ser un hecho, si Pero esto no basta. E l afán, de mejoraes que llega. ¿Pero están resueltos, por venmiento es insaciable y pide siempre más. tura, los otros dos? Somos hermanos, corno Iguales ante la Naturaleza, iguales ante el Derecho, los hombres pretenden ser iguales Cristo dijo Abolió efectivamente los priante el bolsillo. Es necesario que todos se vilegios el alud revolucionario francés? La encuentren en las mismas circunstancias creigualdad absoluta es una bella utopía, que matísticas y dispongan de idénticas facili- sólo existe ante la muerte. E n lo demás... dades para utilizar en beneficio propio las la Historié se repite, porque el hombre es ventajas que el progreso nos ha concedido. siempre el mismo y, salvo detalles de escasa Este anhelo de igualdad para el disfrute de importancia, del troglodita cavernario al más los bienes materiales constituye el conflicto moderno genilemm rio va más diferenc m candente de nuestros citas: el tercer probleque el traje. ma, cuya solución, pese al optimismo de. los AÍJGI- SIO M A R T Í N E Z O f M E D I T L A