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D I A R Í O ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T I M O 10 C T S N U M E R O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S É P T I M O 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A U N A RAYA E N E L M A R LA NACIÓN Tánger. E l Sultán de MarrueY LOS P A R T Í D O S cos ha p a s a d o de r e g r e s o de La situación de M a c D o n a l d ofrece el dramatismo de encontrar en los labios que le acusan y en las excomuniones que le abruman su pensamiento y sus enseñanzas. (De la Prensa extranjera. Francia. EL TRIBUNO E N G 1 N E B RA Monsieur Alejandro Lerroux, ministre des Affaires étrangeres d Espagne, presiderá cetlefois le Conseil de la 8. D. N. qui se reunirá le 3 septembre a Genéve. (La Prensa de París. E l viejo e ilustre campeón republicano E l- actual ministro de Inglaterra fundó, va a gozar de una satisfacción que honra no hace muchos años, un partido político. S u por igual al hombre y al país que. reprederecho a fundarlo en el país clásico de los senta. L e r r o u x que es un talento recio y partidos era. indiscutible, y su título para un ánimo templado, saldrá de ese comprodarle un programa, inatacable. L o s otros dos miso sin haber sentido. el vértigo de las a l que existían representaban, m á s o menos turas n i los mareos que causa, l a vanidad legítimamente, a l a propiedad y al capital en las personas inferiores a las posiciones industrial. Justo era, dentro de esa concepen que las coloca el Destino. Solamente en ción, que un tercero representase al trabajo. e l medio político español, tan fértil. en sórY mejor o peor representado por él, M a c didas envidias y en solapados enconos, se Donald puso en pie el organismo m á s o meha podido atrever alguien a poner en tela nos artificial del partido laborista. de juicio la autoridad de un, hombre que, Su actuación no podía estar m á s claraa- m á s de haber servido a los. ideales demomente señalada. H a b r í a de defender el derecráticos durante, cuarenta) años largos, precho y el interés obreros; habría de ganar con firió las incertidumbresde l a República, que la propaganda corifeos; habría, por fin, de estaba lejos, a las realidades inmediatas de conquistar el Poder. Y se cae de su peso que, la Monarquía, asequibles para él con sólo haal alcanzar el Gobierno, habría de gobernar cer un gesto de aquiescencia. Lerroux, el con- su programa. iletrado Lerroux, como le llaman los que MacDonald- -quizá con no poca sorpresa- -apenas podrían llevar sus cuartillas a la i m vio realizarse sus sueños. Llegó a ser p r i prenta sin equivocarse, ha sido un escritor mer ministro de lá Monarquía inglesa con E s necesario que el Jalifa venga a ser sus doctrinas y su partido. L o malo para él nuestro huésped, que conozca E s p a ñ a como de prosa castiza y limpia, que recuerda, por fué que de pronto un lamento vago, pero no el Sultán conoce Francia. Que se d é cuenta su fogosa rotundidad, l a de Armand C a por ello menos real, hirió sus oídos. L a na- aquí de los sacrificios que hemos hecho por rrel. N o ha presumido nunca de pensador ción, que no era ni el partido laborista, ni su país. Que conozca de nosotros algo m á s conío algunos pedantes que atribuyen a l el partido conservador, ni el partido liberal, que el funcionarismo. Que aprenda a esti- obscuro desorden de su estilo los privileexhalaba sus quejas arrancadas por la opre- marnos. E s necesario que nuestro pueblo se gios de la profundidad. E s inteligente, consión que sufría. Y MacDonald, con verdade- ponga en contacto con aquél sin coger el fu- ciso, neto. ¿I l e t r a d o? ¿P o r q u é? ¿D e cuan- ro espanto, comprobó que el opresor era él, sil. Que nos tratemos sin desconfianza. do a c á para que sepamos una cosa es i n con su partido y sus doctrinas. Y renunció dispensable que lo hagan constar cinco o Son frecuentes los barcos con turistas que seis respetables señores vestidos de toga? -por el momento al menos- -a uno y a otras, tocan en Ceuta; estos turistas extranjeros Gasi ninguno de los talentos que compusiey constituyó un Gabinete nacional. visitan nuestra zona protegida y ven la reaE n esa tragedia, lo menos interesante es lidad de España en Marruecos. L o que hace ron la Enciclopedia pasaron sus ideas por la el caso personal de MacDonald. L o que a falta en Marruecos es el viajero español. E l criba oficial ni hubieran menester de certifiél le pasa hoy pudo pasarle a Baldwin, jefe Patronato de T u r i s m o debiera- ocuparse niuy cados de sapiencia. Caruso y G á y a r r e pueden del partido conservador, o a L l o y d George, especialmente de esto, porque a quienes prime- permitirse el lujo de desdeñar el Conservaque lo es de los residuos del liberal. Y no ro- hay que abrir Marruecos es a los españo- torio de Música. E l Instituto y la U n i v e r s i los hechos en sí mismos, sino las causas doc- les que no lo conocen. Y n o por gusto viajero, dad, son útiles para l a gran mayoría de los trinales de los hechos, son la flor de- tras- que ya- sería un motivo, sino para provocar ciudadanos, que sin aquellos Centros se a i s cendencia que, al transponer los límites del la intimidad de los dos pueblos, ya que la geo- tendrían de estudiar; pero es raro que el caespacio, y en la ocasión, los de la Gran grafía y la historia y la política internacio- tedrático exponga en el aula algo que no B r e t a ñ a afectan a la Humanidad entera. nal nos han puesto en contacto. E s conve- haya recogido él fuera y que no pueda lleEsas causas no se ocultan, por fortuna, niente que las generaciones escolares visiten garnos por l a libre v í a de l a pagina i m excesivamente. A l Gobierno, por definición, Marruecos y se acostumbren a Marruecos, a presa. repugna lo exclusivo y parcial, ya que tie- otro- Marruecos que el que podemos enseL e r r o u x tuvo una juventud heroica y ne categoría de síntesis y totalidad. N o se ñarles nosotros con nuestro prejuicio de dogobierna para unos, sino para todos; no para lor y de inquietud. Y que el tópico del aban- una madurez de apostolado parlamentario los partidos, sino para la nación. D e aquí dono, m á s provechosamente manejado que no menos fecunda. Se ha batido en duelo que los Gobiernos no puedan ser de parti- meditado, lo oigan como uno de tantos luga- por las ideas once veces, alguna de ellas en do, sino nacionales, como el instinto ha obli- res comunes que dio al aire nuestra ligere- condiciones severas; ha pasado largas temgado, ante el peligro, a reconocerlo hoy a za y nuestra falta de afición a relacionar- poradas en la cárcel y sabe de q u é levaduMacDonald. nos con el mundo, como si estuviéramos so- ra está hecho el pan de l a emigración. Poco a poco los hechos adversos van sa- los en él. E n nuestra zona hay mucho que ¿Q u i é n de los vivientes ha hecho m á s que cando a flote esta gran verdad política. U n a ver, y por lo tanto mucho que hacer, aunque él por la República? Séanos lícito a noscosa es la representación y otra muy distin- mucho se ha hecho. Pero es que no basta otros, escritores sin criterio político dogta el mando. Ante la categoría de totalidad buena disposición de un comisario y sus d i- mático y cada d í a m á s fieles a principios de éste, aquélla puede y debe ser parcial, recciones colaboradoras. S i n la asistencia de de tradición y de autoridad, que fuimos los porque la de la naciones una síntesis de to- los pueblos estas empresas no caminan bien. camaradas del tribuno y los testigos de sus das las de carácter, social. Y concebir el G o Hace falta que venga el Jalifa. Y la j u- victorias y de sus reveses, saludarle con bierno de otro modo- -la experiencia de M a c ventud marroquí. Hace falta que vayan respeto y con simpatía fraternal, cuando v a Donald y de otros muchos lo va poniendo a presidir, en nombre de nuestra Patria, de relieve- -es i r contra la n a c i ó n desgo- nuestros ministros. Y nuestros escolares. Y nuestros comerciantes. H a y que establecer una Asamblea que se afana por los altos y bernarla en vez de gobernarla; oprimirla en vez de libertarla; conducirla al desastre en una corriente de amistad, transversal en el probablemente irrealizables fines de la paz Estrecho, tan honda r u é sea una raya en universal... vez de fomentar sus riquezas. el mar. MANUEL B U E N C G. C O R R O C H A N O VÍCTOR P R A D E R A Todos los años el Sultán de Marruecos viaja por Francia. E s una cortesía, y algo más, que se establece entre el pueblo protector y el protegido. A l g o m á s que cortesia, porque las relaciones de amistad van avaloradas con la cultura europea que desfila ante los ojos del Sultán, y al observar el desnivel de las dos civilizaciones, puede estimar hasta qué extremos es conveniente la protección. Entre nosotros, estos viajes no han comenzado todavía. E l Jalifa de nuestros protegidos no vino a España. Y a se va ha- ciendo necesario que miremos a Marruecos con l a serenidad que lo mira Francia. Que nos desimpresionemos de un recuerdo de guerra, que y a no existe, que coacciona las iniciativas y limita los propósitos. T o d a v í a no sabemos nombrar Marruecos sin nombrar Anual, y cualquier sospecha de contrabando de armas y malestar tiene gran acogida en nuestra inquietud. Bien está la vigilancia, la previsión que evite el mal. pasado; mas no basta. L a paz se consolida Olvidando la guerra y haciéndola olvidar con una conducta. Los indígenas parecen haberla olvidado; los que a ú n damos señales de recuerdo somos nosotros.
 // Cambio Nodo4-Sevilla