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POR J, S. FLETCHER (CONTIGUACIÓN) -i Hum! Y o me pregunto si Spring no tendría alguna relación con Ecks. ¿Qué dice usted? ¿Es ése? Perivale cogió su sombrero y su bastón, y se dirigió a largos pasos- hacia la puerta. Antes de que Perivale pudiese hablar tomó la palabra el ins- -Voy a ir a casa y dormiré sobre eso- -contestó- Todo lo pector, refunfuñando. que puedo decir es que... tal vez. -Es muy gracioso esto- -gruñí) Lo llamarán desde luego un Se marchó a casa y durmió, y a la mañana siguiente, a eso record, periodístico. Pero le socava a usted él terreno bajo los pies, de las nueve, estaba en el vestíbulo de la fonda preguntando por Perivale. L o que usted deseaba era mantener en la sombra todo Lawson. lo que se refiere a ese sujeto con el fin de seguirle la pista sin que- -Vengo a darle aviso con dos horas de anticipación en lugar él lo advirtiese, ¿no es así? Bueno, pues en esta información se de uña- -dijo a Lawson cuando salió- ¿Marchará usted conmicuenta todo lo que a él se refiere, y seguramente lo leerá, porque go en el vapor de las once? será transmitido a los periódicos continentales. Y en cuanto a la Lawson sonrió y, apuntando a un portamantas, liado y rotula difusión que ha de tener esto aquí... ¡Dios mío! ¿No ve usted do, que estaba sobre un velador allí cerca, contestó: de qué periódico se trata? -Y a sabía yo que vendría usted, y estoy a su disposición. Perivale dirigió una mirada a la cabecera de la página y vio -Entonces nos vamos ahora mismo- -dijo Perivale- Quieque era uno de. los principales periódicos londinenses de la tarde, ro pasarme por la Jefatura, de camino para el puerto, porque no de enorme circulación. Y a juzgar por una simple mirada al ar- he estado allí esta mañana y quisiera cambiar unas palabras con tículo cobijado bajo el enorme encabezamiento, contenía, todos los el inspector antes de marchar. i datos, como el inspector acababa de manifestar. Lawson cogió su portamantas y un abrigo ligero, y los dos- -Yo me pregunto quién habrá hecho esto- -dij. o pensativo- salieron juntos. Por el camino Perivale iba contando a su com No puede ser ese individuo que hace el reportaje del periódico pañero la historia del artículo de la noche pasada, y Lawson eslocal, porque no me he cansado de advertirle lo contrario. Tiene cuchaba con profundo interés. que ser algún reportero que han enviado aquí especialmente. ¿Pero- -Eso me inspira un idea- -dijo cuando el detective hubo ter dónde y cómo habrá obtenido esta información? A la gente del minado- Y a le dije que v i a Winter hablando con un hombre hotel le encargué que guardase estricta reserva en todo lo que se alto y delgado debajo de la farola, cerca de- mi hotel, ¿Y: si I refiriese a Ecks. aquel hombre fuese Ecks? L a cara del inspector se puso más lúgubre que nunca y, me- -i Es posible! -replicó Perivale- ¿Qué hora dijo usted que Ineando la cabeza con expresión comprensiva, dijo: era cuando los vio allí? ¡Ah! Usted puede encargar a la gente lo que guste; pero la- -Entre las diez y media y las once menos cuarto- -contestó gente tiene lengua, y la lengua, amigo mío, no se puede estar quie- Lawson- Puedo equivocarme en diez minutos; lo mismo pudo ta. Cualquiera que sea quien ha escrito este reportaje, lo ha obteser a las once menos veinticinco que a las once menos veinte. nido de alguien que pertenece a la servidumbre del hotel. Por Desde luego, no eran más de las once menos cuarto. supuesto que habrán pagado bien al informante. Esos periódicos- ¡Y dice usted que Winter entró inmediatamente en el hotengo entendido que se gastan cualquier cantidad con tal de obte- tel, después que usted los vio hablando a los dos? ner lo que ellos llaman información exclusiva. -T- SÍ; inmediatamente después. Perivale no dio contestación alguna por el momento. Estaba- -Bien- -manifestó Perivale- esto concuerda perfectamente leyendo el articulo. Allí estaban todos los pelos y señales en rela- con lo que sabemos de las idas y venidas de Ecks. Porque Ecks ción con el hombre misterioso que se había denominado a sí mismo se presentó en el Royal Pavilion Hotel a eso de las once, minuto míster Ecks, de Londres. Allí se contaba con minuciosos detalles más o menos, y pudo fácilmente ir a pie en doce minutos desde toda la historia de la presentación de míster Ecks. en el Royal Paél sitio donde usted vio a los dos hombres... suponiendo que- vilion Hotel y de su desaparición ulterior; allí se narraban todas Ecks fuese el hombre alto. Sí, puede haber sido Ecks... lo cual resulta todavía más interesante. las incidencias desde el momento de su llegada hasta su partida para Dover en un taxis alquilado en la esquina. También había, ¿Desde luego, Ecks será un nombre supuesto? -sugirió naturalmente, apreciaciones respecto a si Ecks tenía alguna rela- Lawson. ción con el asesinato de Auberge y respecto a quién era y dónde- -Yo daría gracias al délo si supiese quién es Ecks realmenpodía estar. Se añadían algunas reflexiones algo cáusticas sobre la te- -exclamó Perivale- ¡Ecks! ¡Denominación inglesa de la leconducta de la Policía, que, a juicio del escritor, había hecho muy tra X cantidad desconocida! Claro que puede ser muy bien ¡poco para descubrir los movimientos de aquel hombre enigmático. una persona inofensiva e inocente. Pero también puede ser un -Efectivamente, esta vez han logrado una información exclucriminal endiabladamente listo. ¿Quién lo sabe? siva- -manifestó, tirando el periódico a un lado- Pero no es Pero en el despacho del inspector, donde entraron Perivale y menos cierto que Ecks la leerá... porque seguramente ha de ser su voluntario ayudante, había un hombre que ¡o sabía... o creía transmitida, como usted dice. Esto destruirá nuestras probabilidades saberlo. Era un individuo de alguna edad, de ojos penetrantes y de echarle mano y también las probabilidades de la Policía del conticara astuta, que estaba sentado junto a la mesa del inspector hanente. Pero ya nó tiene remedio. Y después de todo, pudiera no ser blando tranquilamente. Lo primero que Perivale observó en él Ecks, aunque yo creo que lo es. Tendré que volver allá mañana. fué que tenía en la mano un ejemplar del periódico de la noche, donde había salido el enojoso artículo. Inmediatamente adivinó- ¿A París? -preguntó el inspector- ¿Por causa de Ecks o lo que podía ser aquel hombre, y un instante después quedó conpor causa de la nueva información que acaba usted de hacer? firmada su sospecha. -Por ambas cosas- -replicó Perivale- especialmente por lo -Este señor es el sargento detective Cripstone, del Yard- -dijo Último. el inspector, una vez que Perivale había presentado a Lawson- Resumió lo que había oído en la fonda, especialmente de boca Ha venido especialmente para hablarnos de ese artículo de ano ¡dé Lawson, y terminó diciendo: -Tengo que averiguar lo que Spring estuvo haciendo aquí; che, pues le parece que conoce a Ecks. es decir, si Spring era el hombre que se llamaba a sí mismo WinPerivale se volvió hacia su compañero detective con una mirater. ¡Y estoy convencido de que lo era! da de aprecio y exclamó: ¡Cosa extraña! -pensaba el inspector- ¿Con qué objeto- ¡Nada me alegraría tanto como comprobar que usted lo cohabía de venir aquí para aquella noche, justamente para aquella noce! ¿Quiénes Ecks? noche; volver precipitadamente a París a la mañana siguiente y E l visitante sonrió, sacudiendo al mismo tiempo la cabeza. otra vez regresar al otro día? ¡No puede haber sido Spring! ¡Ah! -rectificó, adelantando el índice hacia el inspector- -Sin embargo, yo tengo la plena seguridad de que era- -dijo Aquí, su amigo, no ha estado completamente exacto al darle mis Perivale- De todos modos, voy a procurar salir de dudas. ¡Lo informes. Y o no he dicho que me parecía conocerle... he dicho he de averiguar! que creía posible que le conociese. ¿Quién es? Bueno; después de haber leído este artículo yo creo que puede ser un individuo muy ¿Y cómo? -preguntó el inspector- Quiero decir... sin la listo y trapacero que ha trabajado en compañía de varios estafamenor duda. dores en Londres, Nueva York, París, Viena y L a Riviera, prin- -Irá conmigo ese joven Lawson- -respondió Perivale- Y o cipalmente en estafas o robos de joyas, y que hasta ahora ha sido le proporcionaré la oportunidad de ver a Spring, y si Spring es el muy afortunado para escapar de la justicia. Sin embargo, pasó hombre que se denominaba Winter, Lawson le reconocerá en sepor nuestras manos en Londres una sola vez, hace varios años, y guida. uede ser identificado... si realmente es el hombre que pienso, E l inspector balanceó la cabeza y, cogiendo una pluma, empeu antebrazo izquierdo está prolijamente tatuado, y, desde luego, i z ó a trazar figuras sobre su papel secante. Después tíe un rato tenemos sus huellas dactilares. miró pensativamente a Perivale y, dijo con lentitud; ¿Se continuará. C A P I T U L O XVIII
 // Cambio Nodo4-Sevilla