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DIARIO ILUSTRAVI G E- DIARIO DO. 10 P O R D. T O R C U A T O LUCA ILUSTRAr DO. AÑO JO C T S AÑO- VI GENUMERO SI M O S E P T 1 M O NUMFRO FUNDADO E L i D E J U N I O D E 1905 S 1 MÓ. SE- PTIMO CTS. DE TENA REFLEXIONES SOBRE LA ÉPOCA PRESENTE Mientras España, dócil a supersticiones democráticas, que están perdiendo crédito en todas partes, restablece el Jurado, que tanto susto dio a los aventureros de la toga, y suprime la pena de muerte, doble innovación que equivale a abrir dos puertas a la delincuencia, Italia suprime el Jurado y restablece la pena de muerte para el crimen político. Es una nueva etapa de la lucha del fascismo contra los principios de la revolución francesa, que tienden a endiosar al ciudadano, declarándole infalible en todas las funciones. P o r el decreto del Gobierno italiano que; dan invalidadas o nulas las ideas vigentes sobre la conveniencia de adjuntar a los jueces de carrera, un personal incompetente, encargado de. discernir la culpabilidad de hecho. Pero la sociedad no queda excluida de su intervención en los problemas de justicia. Los antiguos Jurados son substituídos por asesores, que no se recluían, según l a fórmula democrática en vigor ahora en nuestro país, sino de acuerdo con ciertas reglas. Para ser asesor es indispensable haber cumplido, por lo menos, treinta años y no haber pasado de sesenta y cinco y pertenecer a una de las categorías siguientes: miembro del Gran Consejo Fascista, senador, diputado, -académico, podestad o alcalde de una Comunidad superior a cinco mil vecinos, autor de obras importantes, funcionario superior, pensionado civil o militar y oficial de la reserva o licenciado. Los asesores constituyen un Cuerpo y sus servicios no son gratuitos. Visten la toga como los jueces, perciben cincuenta liras como dieta por sesión y disfrutan de ciertas preferencias en los actos públicos. E l fin que se ha propuesto Mussolini ha sido crear una clase dispuesta a resistir a las flaquezas del deber ívico, causa de tantos veredictos escandalosos. El sistema- no es nuevo. E n Alemania existe un Cuerpo de asesores que comparten sus funciones con los jueces en los procesos de poca importancia. Las atribuciones de los asesores no sen tan amplias como las de nuestros Jurados. Su opinión, siendo tomada en cuenta, no tiene el valor de un veredicto. E l Tribunal no les pregunta si Fulano de T a l es o no culpable; los oye, y luego sentencia, asimilándose lo que encuentre justo en sus apreciaciones. No hay, pues, ocasión de que el Jurado se corrompa y claudique como ha venido ocurriendo en España. Es interesante seguir esas fases de la lucha entre el fascismo y la democracia de abolengo político francés, porque se está moldeado con ella- la conciencia del pueblo italiano. Es e! duelo entre dos ideologías, tan encarnizado como el que vienen sosteniendo el comunismo; y el liberalismo capitalista. Como el español, el italiano es individualista y enemigo de la autoridad. Sus fueros, sus bríos, sus pragmáticas, su voluntad podrían decir el uno y el otro, haciendo suyas las palabras de un poeta. Ese diputado español que se. burlaba el otro día en la Cámara de la c juridicidad interpretaba un estado pasional extendidísimo en los dos países. Ese i n dividualismo desenfrenado, sedicioso y disolvente, la definición es de la revista italiana Gerarquía es la más pesada remora para el progreso moral. E l legislador y el gobernante no pueden casi nada contra él, sobre todo cuando está alentado desde la cátedra y encuentra eco en la parte levantisca y ambiciosa de la oficialidad militar. N o se. le abate y se le domina sino con un autoritarismo de hierro, que presida la vida pública con estricto respeto de lo justo. Benito Mussolini ha acertado con la fórmula y la comparación entre la Italia que él invadió con sus camisas negras, anarquizada y a dos pasos de la intervención extranjera, y la Italia actual, tr atada por las grandes potencias en un pie de igualdad, prueba que aquella táctica política es mucho más fecunda para el interés nacional que este campeonato de verbalistas cultos y de pasionales brutos a que estamos asistiendo desde que se abrió el Parlamento español. Sin que se pueda responder de que el fascismo ha apagado todos los fuegos del i n dividualismo, anarquista de su país, se puede asegurar que el promedio de los ciudadanos ha adquirido ya el sentimiento de patria necesario para: preferir el ideal nacional a las ambiciones de clase. E s un error el creer que no se puede gobernar a un pueblo más que tolerando todos los desahogos pasionales que se permite para hacer efectiva su soberanía. Se hace más por él cuidando de su cultura, de su interés y de su bienestar que mareándole con el incienso de una retórica que en ocasiones despide un vaho de sangre. E l pueblo no es ni ha sido nunca soberano, Esa suprema superioridad- -valga el pleonasnm no puede serle adjudicada más que a Dios y en algunos casos al pensamiento. A fuerza de verse atribuir ese cetro, la, masa ha llegado a creer que toda la Historia no ha sido sino un despojo de aquella soberanía, perpetrado con quebranto suyo, primero por los Reyes, y luego, por los partidos políticos y las minorías inteligentes que, con alternativas de gloria y de oprobio, han venido rigiendo los destinos de las grandes agrupaciones nacionales. E l frenesí de las reacciones, populares en las jornadas revolucionarias se expresa menos por el desate de sus peores instintos que por la autosugestión de que está recobrando vina soberanía que le ha sido secularmente detentada. E s a ilusión, obra de los demagogos, es la causa principal de los extravíos de la masa. Más cauto y razonable el. socialismo, cía de lado a toda esa retórica, que es el combustible que alimenta los grandes furores colectivos, y en lugar de hacer la. apología de la dinamita acostumbra a sus partidarios a orientarse en los misterios de la contabilidad, que es donde está, como suele decirse, la madre del cordero. U n fascisfn. o socialista que respetase la obra de la tradición sería el ideal, claro es que sin sufragio universal y sin Parlamento. Las tribunas tendrían que. resignarse a los éxitos académicos y domésticos. Italia- está; más cerca dé ese régimen, de lo que algunos creen, y Mussolini no tendrá más que dejar que despertase su alma juvenil para hacerlo viable sin salir de la Monarquía. MANUEL BUENO París, agosto, 1931. TEMAS ACTUALES L a crisis económica británica N o sólo en la propia Inglaterra preocupa la delicada y acaso grave situación económica británica. L a cifra de 120 millones de libras esterlinas como déficit previsto en los presupuestos del Reino Unido inquieta tanto, fuera como dentro del país. L a alarma no se explica por una razón de simpatía, ni por solidaridad desinteresada; es que del presente de Inglaterra y más de su porvenir depende en muy gran parte la suerte del mundo. E n efecto, Inglaterra, esto es, el Imperio británico, es una de las esenciales columnas de. la organización políticoeconómica del planeta, y. ¡si yjniera a fallar o siquiera a. -perder resistencia, comprometería gravemente la continuidad de esta organización. P o r eso las vqces de alarma Nos vemos favorecidos diariamen- que han sonado en el Parlamento de L o n dres repercutieron en todos los ámbitos, y te con innumerables cartas, en que los periódicos fueron ecos resonantes. los lectores de A B C exponen iniEvidentemente, el instante ha de ser c r i tico para que la poderosa Inglaterra no ciativas y observaciones, muchas avizore con calma su situación. Con prede ellas oportunas y plausibles. mura, con una nervosidad, que 410 está en ¿JJ. idiosincrasia, los hombres que tienen No siéndonos posible materialmen- PT. y acción en las directivas de la na. ¿i recluirían medio a la. crisis urgen. te contestar a tan copiosa corres- te. L a co. ioígna- í íJ 5 iíJ ¿iíás -Hay coincidencias en el enunciado, pero hay diverpondencia, rogamos a nuestros cogencias en los métodos. E l lector sabrá por municantes que reciban con esta las- amplias informaciones dadas en este mismo periódico cuáles son los sistemas líneas nuestra disculpa y no inter- propuestos por los diferentes sectores de la vida política inglesa. N o es mi propósito preten a descortesía la falta de reproducirlos ni menos comentarlos. I. Pero hay uno que retiene nuestra reflereepuesta particular. xión; me refiero al consejo del sector cont
 // Cambio Nodo4-Sevilla