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ABC. SÁBADO 12 D E S E P T I E M B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16 pecto de los métodos y de los ideales pedaConstitución, y para l a inmensa mayoría gógicos, habría de condenarnos un régimen de Jas gentes, se entiende bajo la denomisemejante? nación de escuela única ¿N o es más bien el monopolio de Ja enseñanza por parE n honor de la verdad, no lo proclama te del Estado, por lo menos en su grado terminantemente el texto del proyecto consprimario, y por ende l a exclusión de toda titucional, sino, a lo sumo, en el dominio enseñanza que no lleve el marchamo oficial? ya importantísimo de la escuela primaria, si Indudablemente, el Derecho político moía palabra única tiene allí el sentido coderno se halla en vertiginosa evolución. rriente de esta expresión. Pero con lo que Qué abismo de aquel Estado simple guardice y lo que insinúa hay lo bastante para dián del orden público, celoso defensor ponerse en guardia, en nombre del verdade las libertades individuales y de su dero progreso y del sentido genuinamente pacífica convivencia, a que hubo de acosavanzado que muchos quisiéramos ver en tumbrarnos el ingenuo liberalismo del siel nuevo Estatuto constitucional. glo x i x a este otro Estado del siglo x x JUAN Z A R A G Ü E T A que, si de vez en cuando invoca todavía el nombre de libertad, es para refundirla en el concepto superior de una cultura cuya M O D O S Y M O D AS elaboración se reserva! Pero al hacerlo, con más o menos títulos para ello, ¿por qué D E M A L DEC 5 R pretender l a absorción por la organización oficial de todas las energías nacionales cuya Vamos estructurando obra común habría de ser dicha cultura? Lejos de mí la preocupación asaz corrienE s moda de mal decir, que y a se prolonte de contraponer excesivamente el Estado a ga demasiado, el uso del verbo estructurar, la nación, como si el Estado fuera algo con toda l a prole de sus ilegítimos deriextraño, cuando no hostil, a los grandes vados. intereses nacionales y a sus auténticos reFiguraba el dicharacho en mis apuntes presentantes. N o c o n más razón que para redactar esta sección; lo retiré del Luis X I V en su endiosado absolutismo, porepertorio porque Tirso M e d i n a le puso demos y debemos decir cada uno en pleno en solfa, con donosura sin igual, el 21 de régimen democrático: E l Estado somos julio próximo pasado; pero como varios nosotros Nada de él nos es ajeno; él, en lectores de A B C me invitan amablemencambio, -debe contar con todos y cada uno te a que rompa una lanza contra tan perde nosotros para el cumplimiento de su sistente corruptela, y como por- mucho t r i misión, que es, por la doble vía jurídica y go nunca es mal año, comparezco y digo social, la prosecución del bien común. Pero sencillamente que la palabra estructurar no en la realización de este bien común, si es castellana, y que si l a madre es espuria lo será también toda su abundante prolibien el Estado tiene algo que ver en todo, feración. no le corresponde el todo de nada. Se habla a menudo de la competencia o E s t r u c t u r a es hija de buena madre, incompetencia del Estado para la tarea culporque se deriva de l a lengua latina; pero tural, que cada día tiende a asumir en mahasta ahora ningún autor acreditado- ¡no yor escala. P o r mi parte, no me siento i n hablemos de los clásicos! -ha creído nececlinado a regatearle capacidades de este orsario aumentar con tal palabreja el númeden, pese al no muy brillante resultado que, ro de verbos bastardos que se han metido por regla general, y sin que esto signifique de matute en las ricas frondas del vocabuuna inferioridad respecto de las de caráclario castellano. ter privado, van logrando hasta ahora en Y en efecto, habiendo en nuestra lengua España las Instituciones estatales en los- diverbos tan expresivos como organizar y versos órdenes de la cultura. M e interesa reorganizar construir y reconstruir más subrayar aquí el otro sentido de la pano hay razón para estructurar manera ilabra competencia aquel que significa de decir que n i siquiera es barbarismo lucha y rivalidad de fuerzas diversas en el porque no hay tal verbo en ninguna lengua desempeño de un mismo cometido- -en el extraña. caso presente, el Estado y las iniciativas L a aberración en el. uso de l a citada dicnacionales al margen de la enseñanza ofición llega al colmo cuando se escribe, y aun c i a l- -y digo que la negación de la comse imprime, con equis (x) de esta eleganpetencia entre ellas es incompatible con el te manera: extruc turar, y sin presentir siespíritu de libertad, e inadmisible en un quiera l a ese (s) líquida de la palabra p r i ritmo progresivo de la vida nacional. mitiva. Incompasible, ante todo, con la práctica Dignos hablistas, los que tal hacen de los leal de la libertad, y no está de más reque escriben con la misma supina inexpepetirlo ante el énfasis con que, en el proriencia, expoñtáneo y explendor. pio proyecto constitucional, proclama y gaE l uso del verbo estructurar le han llerantiza el Estado l a libertad de la cátevado al abuso, en los últimos meses, oradra Nada habría que objetar, en nombre dores y periodistas republicanos, sin advertir que l a palabra fué puesta en circude la libertad, si se refiriera a toda cátedra lación por labios y plumas de que abominan que en su seno surgiera. Pero si, como es los políticos nuevamente estructurados. de sospecliar, sea únicamente la libertad H a y que tener la esperanza de que el doctrinal de sus cátedras la que le interese estructurar, l a estructuración y hasta los essalvaguardar, ¿cómo no advertir la tiranía tructurados desaparezcan pronto de la P r e n que la tal libertad habría de suponer, en sa y de la oratoria para limpieza del bien los casos de disentimiento con el Magisterio decir. oficial, para los obligados a acudir preciDe legítimo troquel eran el regenerar samente a aquellas cátedras para dar un la regeneración y los regenerados qu paso en la vida? hicieron gemir impíamente las prensas des N i menos digna de tenerse en cuenta sepues del desastre colonial, en los dos últimos ría la fatal influencia del Monopolio estaaños del siglo x i x y ya no queda en la metal en la positiva elaboración de la cultumoria de los vivos ni el recuerdo de la Unión ra. Privada ésta del fecundo estímulo de Nacional, que monopolizó la significación la emulación, limitada a ponerse a tono con de aquellos vocablos. las directivas dominantes, y no siempre por Quizá algún vivo los recuerde como se ser las mejores, en los Gobiernos y ias recuerdan ias emociones del primer amor. mayorías parlamentarias, reducida a silenAunque esto de la política, cualquiera que cio toda selección minorista, toda fuerza sea su estructura, deja poco margen para social que, por avanzada que fuese, no llevara el sello de la oficialidad vigente, ¿se las emociones puras y- desinteresadas. p- aede calcular hasta dónde llegaría l a es U. C. de h. A, -terilidad de. energías a que, en el doble as- PROBLEMAS CONSTITUCIONALES Escuela única y libertad de enseñanza E l problema de la cultura se halla tratado en el proyecto de Constitución de una manera asaz confusa. Empieza sentando en su artículo 40 el principio de que e l servicio de l a cultura nacional es atribución esencial del Estado A renglón seguido se define esta esencialidad en términos que reclaman la escuela única, gratuita, obligatoria y l a i c a en el grado primario de la enseñanza, y reservan exclusivamente al Estado l a expedición de títulos profesionales, sin perjuicio de hablar al propio tiempo de garantías para l a libertad de l a cátedra y de condiciones para ser autorizados los establecimientos privados de enseñanza N o brillan seguramente en todo ello la claridad de expresión, las definiciones netas y precisas tan de desear siempre, pero sobre todo en el Código fundamental del Estado. Se adivina, en cambio, a través de tanta fórmula ambigua, l a persistente influencia de algunos prejuicios que mantienen a la enseñanza española de espaldas a cuanto hoy circula por el mundo culto. ¡Tampoco por ahí se acredita precisamente el proyecto constitucional de avanzado -y progresivo L a gran novedad es la proclamación de la escuela única 110 sé si para entonar el tema con esta reivindicación de la actual vanguardia pedagógica. E s verdad que a continuación se complica el asunto con l a consigna de que la tal escuela única habrá de ser gratuita, obligatoria y laica cosa ajena a toda pedagogía progresiva, y sólo inspirada en el criterio que hubimos de comentar en días anteriores; pero que, por lo mismo, no ha de ocuparnos en el momento actual. Y no seguramente por falta de importancia de ese extremo en el ánimo de quienes lo proponen. S i en vez de presentarse las cosas como se presentan, es decir, con un Estado en vías de laicismo y una sociedad en su mayoría religiosa, se ofrecieran al revés, sería cosa de ver adonde iría a parar ese afectado celo por atribuir a l Estado l a exclusiva gerencia de la cultura nacional... Pero, ante todo, ¿qué es la escuela única? E l actual ministro de Instrucción pública, entusiasta partidario de este tipo de organización escolar, lo ha definido en reiteradas ocasiones en términos que parecen reflejados en el propio proyecto de Constitución, cuando establece que l a República legislará en el sentido de facilitar a todos los españoles económicamente necesitados el acceso a las enseñanzas superiores, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y l a vocación Pues bien, ¿será cosa de proclamar la absoluta conformidad con este criterio de toda persona sensible a los crecientes imperativos de la justicia social? U n a de las características que claman al cielo en el actual estado de cosas no es precisamente la desigual condición social de los ciudadanos- -inevitable en un régimen de progresiva división del trabajo y con acentuadas diferencias personales o reales de aptitud en orden a é l- sino que precisamente estas diferencias naturales no encuentren para su fructificación el cauce jurídico debido; antes bien un sistema rigurosamente hereditario que ahoga en su miseria l a capacidad del pobre bien dotado, en tanto el rico, aun incapaz, sobreabunda en medios para triunfar en l a vida. Todo lo que se haga para poner gradualmente remedio a este desorden jurídico, tan en oposición con el orden natural, habrá de ser bien recibido por un espíritu justiciero. Per ¿es. esto lo q u e e n e l proyecto de