Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A. B C. S Á B A D O 19 D E S E P T I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A C- 15 UN CONSEJO LEAL A CATALUÑA Pese a todas las alharacas optimistas de los políticos de Barcelona y de M a d r i d nadie que no tenga cerrados los oídos a los clamores de l a realidad puede desconocer que el Estatuto de Cataluña ha producido un estado de sorda irritación en toda E s paña, incluso en aquellas comarcas que por su situación, su tradición, su historia, sus costumbres y hasta sus fuentes de riqueza- -Cantabria, Vasconia, Galicia, A r a g ó n Andalucía, Valencia- -sienten fervorosamente- en su entraña el justo anhelo de las reivindicaciones regionales y el hondo amor a la tierra nativa. N o hablemos de Castilla, porque a Castilla podría tachársela de elemento parcial y, sobre todo, porque en este pleito está sirviendo de cabeza de turco, a l a que v a n a parar todos los golpes. N o hablemos de Castilla y remachemos, claveteemos bien para que no se escape, el aserto rotundo de la irritación que en toda España lia producido el Estatuto catalán. L o m á s triste es que, examinado detenidamente el asunto desde un punto de vista imparcial, desapasionado y sereno, se llega al resultado doloroso de que todo el malestar reinante responde tal vez, m á s que a una cuestión de fondo, a una equivocación de procedimiento y de táctica. N o es el logro de las puras aspiraciones a u t o n ó m i c a s en lo que tienen de justas y legítimas, lo que hiere las fibras acaso demasiado hiperestéticas del sentimiento nacional, ya que en m á s grande c m á s pequeña escala, con mayor o menor fundamento, con anhelo m á s vivo o m á s templado, todas las regiones las sienten; lo que irrita, lo que exacerba, lo que crispa a las gentes es la manera torpe que ha tenido Cataluña de plantear su problema ante E s p a ñ a Los catalanes, que poseen altas y envidiables virtudes, gracias a las cuales han llegado a la indiscutible posición que ahora ocupan carecen, en cambio, de otras que, aun siendo m á s modestas, son, sin embargo, indispensables para convivir en el mundo, y una de ellas es la discreción. Los catalanes suelen ser poco discretos en la noble acepción que nuestros clásicos daban a. esta parabra. Se dejan arrastrar demasiado por la pasión, y la pasión es mala compañera para i r con ella del brazo por los caminos de la cordialidad. Los portavoces de l a opinión de Cataluña han cometido a l plantear su problema tres errores fundamentales y g r a v í s i m o s uno, el alarde impertinente de querer colocarse en un plano de ofensiva superioridad sobre todas las restantes regiones; otro, el criterio intransigente de ofrecer el proyecto como una obra inviolable e intangible; el tercero, querer imponerle con la coacción y la amenaza. Suponer que al pueblo español se Je puede dominar con la amenaza, el agravio y la molesta humillación del amor propio es desconocer en absoluto el temperamento y el carácter del pueblo español, que si de algo peca es de ser demasiado susceptible, puntilloso y bravio. P o r algo es don Quijote netamente español. E s t á n equivocados los prohombres catalanes si creen que el silencio que impera ahora en E s p a ñ a supone acatamiento a sus i m posiciones y muchísimo menos miedo a sus amenazas. E s un compás de espera nada más. E l pueblo, con esa maravillosa intuición clarividente que posee en los momentos culminantes para abarcar de golpe los problemas que afectan a l a consubstancialidad de la Patria, sabe perfectamente que el proyecto de Estatuto no se aprobará en la forma que se ha presentado, y como lo sabe izga v juzga min bien que no vale la pena (h Malgastar e n e r g í a s pero si, lo que no es de esperar, el contubernio de los grupos políticos comprometidos en un pacto en el que j la opinión nacional no ha intervenido para nada arrastrase a las Cortes su aprobación, tenga por descontado Cataluña que la protesta unánime de España surgiría en el acto exteriorizada en represalias lamentables, y, lo que acaso pudiera ser peor, irreparables. Afortunada o desgraciadamente- -para los que ponemos todavía el culto romántico de la espiritualidad por encima de los positivismos m a t e r i a l e s desgraciadamente- -el mundo no se mueve ya por sentimientos, sino por intereses; no por ideales, sino por egoísmos. L o más desagradable que en el fondo del Estatuto catalán se discute es una cuestión de dinero, y por el lado del dinero vendrán las represalias. N o se olvide que el primer movimiento de protesta contra la implantación del Gobierno de Cataluña surgió en Cantabria y en Valencia con la anulación de pedidos. E n Valencia se explica porque Valencia ha sido siempre de todas las regiones españolas la que m á s ha Sufrido la ruda competencia del absorbente i n dustrialismo catalán; mas Santander, ¿poiqué? Pues... por lo mismo: porque también Santander quiere vengar agravios que C a taluña le ha inferido. Hace cinco años dos industriales montañeses trataron de implantar en Cabezón de la Sal una fábrica de hilados y tejidos. Contaban para ello con todos los elementos que juzgaban indispensables: dinero, inteligencia, actividad, pericia, práctica del negocio; pero se olvidaron de contar con el poderío catalán y su enorme influencia en las esferas oficiales, en ese centralismo del que a todas horas parece que abominan. Desde el primer momento los factores de la industria textil de Cataluña se opusieron a que la fábrica prosperase. Cómo sería esta lucha, cuáles los obstáculos que opondrían, a qué grado de tenacidad y de violencia llegarían en su oposición, que al cabo de cinco años ésta es la hora en que la fábrica no ha podido inaugurarse t o d a v í a! Y no se crea que se trata de una fábrica cualquiera. Para dar una idea aproximada de lo que este establecimiento industrial ha de llegar a ser, basta copiar dos considerandos de una Real orden del ministerio de Economía, accediendo, en febrero de este año, a una petición de puro t r á m i t e Considerando que tanto en lo que se refiere a su edificio, construido por especialistas de acuerdo con las m á s modernas exigencias de la industria textil, como. por su accionamiento individual, como sistema único, puede conceptuarse modelo de los de su clase en E s p a ñ a e igualarse a los m á s modernos del extranjero... Considerando que al establecer en C a bezón de la Sal la fabricación integral de la fibra de algodón en la forma que se hace, tiene por objeto dotar a E s p a ñ a de una fábrica textil que sea técnicamente considerada la m á s moderna y perfecta que se conoce, al mismo tiempo que de un Centro de enseñanza de capataces y obreros especializados en la industria... Hasta ahora Cataluña había convivido dentro de España en un régimen relativo de reciprocidad económica. Procure no romperlo. Piense que, por grande que sea su capacidad industrial, mayor era la de Inglaterra, e Inglaterra se ha quedado sin mercados. L o s perdió con la guerra, y cuando quiso recuperarlos se encontró, desplazada por las manufacturas indígenas, creadas por la fuerza de la necesidad. S i Cataluña pierde por torpeza de sus políticos el mercado i n terior, único que posee, no confíe demasiado en que se trate de una cosa esporádica que. pasada l a irritación, pueda normalizarse. P o d r í a suceder que cuando, arrepentida, quisiera rectificar se encontrara con la sorpresa desagradable de que el error y a no tenía remedio. PEDRO M A T A COSAS D E L A I R E Las maniobras italianas U n sector de Prensa extranjera advierte; que los resultados de las maniobras a é r e a s de Italia serán las primeras consideraciones que se presenten a deliberación en la p r ó xima Conferencia del desarme. Quizá haya en ello una marcada exageración. N o se hallan tan libres de prejuicios los demás países, ni tan ajenos los técnicos a las teorías que estudiaron cuando jóvenes, que permitan a sus gobernantes abandonar el cuidado que hasta ahora merecieron el E j é r c i t o y l a Marina. L o que sí es indudable es que l a febril actividad aeronáutica de algunas naciones preocupa en Ginebra y pesa y desequilibra en la balanza internacional. Se espera con inquietud el informe de la supuesta batalla que h a b r á lugar sobre los Apeninos. Y lo peor es aue en este caso la inquietud no está engendrada por la duda. L a zozobra es mayor, porque se predicen lo s resultados. E n diversas ocasiones y en muy distintos territorios se han realizado las mismas experiencias con idénticas conclusiones. Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, J a pón y l a propia Italia han medido ya con terror l a potencia destructora de las modernas flotas aéreas. Las próximas maniobras no serán, pues, -sino una reiterada expresión de esa verdad, que va cayendo gota a gota en los oídos de los ciudadanos. Cada vez que se produce el mismo hecho surge de nuevo la misma inquietud entre quienes, abrumados con la responsabilidad del Gobierno en los diferentes Estados, quisieran huir de ese fantasma, que va creciendo amenazador, sin que haya manera de evitarlo, porque cuando advierte que produce demasiada atención cubre su talabarte con vestiduras de paz. Mientras la. verdad no salió de los medios aeronáuticos fué f á cil estrangularla. Pero l a misma inquietud de los directores de la cosa pública dispuso ¡nuevos y m á s patentes ensayos. E l público ¡llegó a interesarse por las maniobras, p r i- meramente como u espectáculo y m á s tar- de como una sospecha. Y quiso conocer los resultados. Hubo l a esperanza de que el grado i n humanitario de los combates desde el aire contra los que quedan en tierra hiciera estremecer a todos y alejara la posibilidad de una nueva guerra m á s que las palabras dogmáticas de los pacifistas. Y no conviene desalentar. Pero hay momentos en que la atmósfera de los pueblos está cargada de odios. Entonces no es posible prever cómo utilizarán la fuerza aérea. Su costo no es tan grande que pueda escapar a las posibilidades de los pequeños Estados. L a A v i a ción finlandesa preocupa hoy tanto a Rusia j como en otro tiempo toda la potencia naval i y militar de Alemania. Italia va a dejar caer ahora una nueva i gota de terror entre los pacíficos poblado- ¡res de sus grandes ciudades. L o suficiente para que el país otorgue y aun solicite nuevos créditos con que fortalecer la A r m a da del aire. Los aviones atacantes lanzarán proclamas, advirtiendo la cantidad de explosivo por que sería cambiada en caso de guerra aquella hoja de papel, y cada proclama figura el estallido de una bomba, que será escuchado en Ginebra y en algunas cancillerías europeas. E l resultado de éstas maniobras podrá compararse con las deducciones obtenidas recientemente en Berlín. Alemania, primera potencia aérea civil de Europa, ha hecho también sus experiencias, aprovechando los grandes aviones de transporte. Su aviación mercante, a la que nadie podrá tildar de elemento guerrero, porgue ni siquiera está 1 en manos del Estado, sirve bien para un í r