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A B C. S Á B A D O 26 D E S E P T I E M B R E se hallan obligados respecto a él. P o d r á n ceder en las modificaciones en que se demuestre que existe un interés general por encima del interés particular de Cataluña. Cree entender que lo que se discute es una cuestión de capacidad. Se supone que nosotros no podremos organizar el cumplimiento de esta legislación social. Aceptarían una inspección del Estado, pero no se puede negar a los obreros de Cataluña capacidad para esta función. Invoca la reunión deayer y la consabida concordia. (Aplausos en los grupos regionales. E l P R E S I D E N T E anuncia que hablará el Sr. Largo Caballero y un diputado de la Comisión. Propone que la votación se aplace y se vote en su momento el artículo tal como está redactado, y después la modificación introducida por la enmienda tomada en consideración. (E l Sr. Prieto, que abandonó el banco azul, ocupa un escaño en el grupo socialista. E l Sr. L A R G O C A B A L L E R O cree que el sistema seguido en la discusión es irregular. N o puede aceptar la propuesta del Sr. L l u h i Quisiera saber cuáles son nuestras leyes vigentes, que no están comprendidas en los tratados internacionales. E l Sr. L L U H I interrumple, hablando del salario mínimo. E l Sr. L A R G O C A B A L L E R O U n convenio de Ginebra habla del salario mínimoy de. los órganos que lo han de realizar, que en España son los Comités paritarios. E l Sr. L l u h i sabe muy bien que por desgracia para E s p a ñ a y para l a clase obrera, en Cataluña la mayoría de los obreros son apolíticos, que van contra toda legislación social (Rumores. S í estoy seguro de que ellos le rectificarán cuando sepan que su señoría ha dicho que los anarquistas... E l Sr. L L U H I N o he dicho eso. L a mayoría de los obreros de l a Confederación no son anarquistas. E l Sr. L A R G O C A B A L L E R O Y a lo sabemos, pero hay una minoría que domina. Y o digo que al abandonar los obreros catalanes toda dirección en materia social, la inspección habría que encomendarla a los elementos capitalistas, y. eso ncr puede ser. (Rumores. E l seguro del paro y de la maternidad no puede ser cosa de una región, sino de todos los patronos y obreros de España. E l Sr. L L U H I Los metalúrgicos de Barcelona lo tienen. E l Sr. L A R G O C A B A L L E R O Pueden hacerlo, si es su voluntad. E s natural que ni el Estado ni nadie lo impida. E l Sr. B O T E L L A protesta de la afirmación del Sr. L l u h i de que se haya faltado al pacto del día anterior. Esto no es verdad. Se fué a la reunión para buscar una fórmula y se comenzó a discutir artículo por artículo de la enmienda. E l orador protesta del procedimiento que significaba la suplantación del Parlamento por la Comisión. P o r eso ha votado la enmienda del Sr. Largo Caballero, porque yo no me puedo desposeer de mi representación, aunque quisiera. U N A V O Z Eso es un latiguillo. E l Sr. B O T E L L A Nada de eso. Es romper con las costumbres del pasado. E l Sr. C A R R A S C O F O R M I G U E R A Según eso no merecía la pena la reunión. E l P R E S I D E N T E Mientras esté en la presidencia facilitaré las reuniones de jefes de minorías para lograr el planteamiento y la forma de discusión de los asuntos parlamentarles, pero sin substraer al Parlamento en un solo momento sus atribuciones. Siento tener que repetir estas palabras ya expresadas en otra ocasión. E l Sr. C O M P A N Y S manifiesta que en la enmienda del Sr. Alcalá Zamora fundaban los catalanes mayores esperanzas de victoria y, no obstante, abandonaron aquella reunión de jefes, de- minorías para llegar a D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G quea a lomos del convencionalismo o de lá arbitrariedad. Sánchez Román representó ayer algo infinitamente más considerable que anteayer Guerra del Río, vociferando en representación de uno de los grupos más numerosos de la Cámara. Esto no impide que a la hora de votar se prescinda de sus razones. S i los aplausos de ayer fuesen votos, habría fracasado el dictamen. Pero los mismos que batieron sus manos, en fervorosa adhesión, se alzarán, en las votaciones nominales para gritar: ¡P é rez, s í! Porque los deberes de disciplina, los compromisos, del partido, las órdenes del jefe, el oportunismo, derrotan y arrinconan al convencimiento. Y este es uno de los fenómenos más reiterados e irritantes del sistema parlamentario. Poco después del discurso del. ilustre catedrático, ocurrió un suceso delicioso. U n a gran parte del grupo de diputados canarios presentó una enmienda encaminada a obtener que las islas que ellos representan fue- sen consideradas como una sola región, para los efectos de una posible autonomía. Y el Congreso, votó a voto, determinó, por una gran mayoría, que no. Que no. Es decir, que si las islas de cualquiera de las dos provincias en que la D i c tadura dividió a las Canarias, pide la autonomía, las restantes, por precepto constitucional, quedan definitivamente separadas desaquellas; no pueden constituir otra región, pero nunca fundirse con la primera. De suerte que, de hoy en adelante, las islas Canarias serán dos regiones, tres regiones, siete regiones, veinticuatro regiones, pero de ninguna manera una sola región como pudiera parecer más evidente. H a surgido el hecho diferencial entre Gran Canaria y Tenerife. Este hecho diferencial es hasta ahora el mal humor, con que se consideran recíprocamente los moradores de ambas islas, -ansiosos, de ejercer la hegemonía del archipiélago. Es imposible negar la existencia de esta acritud muchas veces determinada, y la Cámara cumplió con el deber, con su deber a l darle estado oficial. Pero nosotros queremos contribuir al enriquecimiento de España, aumentando todavía más en patriótica emulación e l n ú m e ro de sus regiones y nos permitimos proponer a los canarios una gran cantidad de hechos diferenciales que aún se conservan inéditos. E n las Canarias hay islas, hay islotes y hay isletas. L a s islas no pueden Obligar a los islotes sin cometer un atropello, que estamos en el deber de evitar, a seguir su conducta. Los islotes son, por regla general, menospreciados y desatendidos. Cuando una gran isla tiene cerca de ella un islote parece que 1 lleva a remolque con la misma. jactancia que un pateche a toda vela tira de una chalana, unida por una cuerda a su popa U n islote no puede sufrir esta humillación, acaso debemos decir: esta tiranía Los islotes canarios, independientemente de lo que hagan las islas, deben mancomunarse también. Pero entre estos islotes hay uno que sé llama Roque del Este, y otro que se denomina Roque del Oeste. ¿Pueden reunirse bajo un mismo Estatuto, dos islotes, cuyos nombres apuntan a direcciones perfectamente opuestas? A nuestro juicio sería desaprovechar e l m á s í e l i z pretexto para dar origen a los nacionalismos, fundados en que el uno ve más pronto nacer el sol, y el otro le ve morir más tarde. S i Roque del Este se solidarizara con Roque del Oeste, hay que declarar que las Canarias no entienden absolutamente nada de hechos diferenciales, y esto es lo triste, lo más triste que puede ocurrirle a un hombre, a un islote, o a una región. Nos queda aún la isleta de. los Lobos. L a isleta de los Lobos, como tal isleta, en un lugar del Atlántico, donde no hay, m á s flüe 0 una transacción. Bien claro lo dijo en la reunión. ¿Pero es que no se ha visto la serie de sacrificios que hemos venido haciendo para llegar a la concordia? (Grandes rumores. Pone de relieve la actitud de los socialistas votando en contra del dictamen después de haberse comprometido a aceptar el pacto. Y o digo que se viene un día y otro día acudiendo, con respecto a esta minoría, al camino inconsciente del engaño. (Protestas en los socialistas. U n a voz: Son imprudentes esas palabras. E l Sr. C O M P A N Y S Vosotros respondéis a vuestro convencimiento- -dice- pero yo hago observar cuál es vuestra conducta. (Aplausos en los catalanes. E l P R E S I D E N T E propone el aplazamiento de la votación de la enmienda en la forma dicha. E l Sr. A G U I R R E defiende la tesis del pacto directo de las regiones con l a Santa Sede, y cita el caso del Estatuto prusiano, que tiene esta facultad. A r r o j a sobre los contrarios l a responsabilidad de lo que pueda ocurrir. (Los ¿vasconavarros se levantan para pedir la votación nominal. Gritos, imprecaciones y escándalo. E l Sr. B E U N Z A Tenemos tanto derecho como los demás. (Voces de: ¿S e van a retratar? Ora pronobis, y otras parecidas. El PRESIDENTE D E L GOBIERNO: Se puede concluir la rápida discusión de la Constitución con las libertades á f Parlamento. Propone consten en acta los nombres de los. que voten en contra, toda vez que la desproporción de fuerzas en la votación es evidente. E l P R E S I D E N T E (Sr. Marracó) Constarán los nombres en acta. Vuelven a protestar los vascos, distinguiéndose el Sr. B E U N Z A que grita que la campanilla es una ganzúa, con protesta del Sr. M A R R A C Ó E l Sr. B E U N Z A Constantemente somos atropellados. U n a v o z Cállese, hombre. E l S r J I M É N E Z A S U A y otros diputados, protestan de las protestas. E l Sr. L E I Z A O L A N o hay derecho. Voces: Jesuítas. E l escándalo arrecia, y, por fin, cesa por cansancio de todos, después de un largo y sostenido barullo. E l C O N D E D E R O D E Z N O justifica la actitud de quienes se ven siempre en posición dispar con la gran mayoría del Parlamento. Trata de otra enmienda con los votos en contra de la minoría vasepnavarra y del señor Lamamie de Clairac. E l Sr. P I L D Á I N defiende otra. enmienda, en el mismo sentido que la anterior. (Continúa la sesión. é Acotaciones d e u n oyente L a palabra, las ideas, hasta el aspecto personal del Sr. Sánchez Román, fueron una novedad en este debate. Su discurso, escueto, correcto, fibroso. V i n o su opinión de su cerebro al nuestro, como por el alambre de cobré, suscinto y fuerte, de un hilo telefónico. Y a que le sobraban pensamientos, prescindió de metáforas, y cada una de sus frases- -a l a manera de esos colores que pueden teñir muchos litros de agua- -bastaría para que un diputado retórico llenase la media hora de una intervención. E r a necesario decir lo que él dijo, y cuando insistió en que no hablará, sino en su propio nombre, sentimos que un sóío diputado de talento, de talento clarividente, vale y pesa mucho más que toda una minoría cuando politi-