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NÓVELA, P O R FERD 1 NAND O S S E N D O W S K l CONTINUACIÓN) No obstante su corta estatura, tenía una fuerza extraordinaria, no pudieron encontrar nada! Seguí tranquilamente mi camino. y era cazador excelente y jinete notabilísimo, merced a lo cual se Luego logré vender a la muchacha. cinco veces... y venderla bien... imponía a los indígenas semisalvajes, y pronto fué considerado Y a no era posible dudar. Román miró de arriba abajo durante como un hombre del país en casi todos los. campamentos del Ham- mucho tiempo al vejete tuerto y gordo, preguntándose qué haría mada occidental hasta las fronteras de Tripolitania. Acompañaba con él. con frecuencia a los tuaregs a llevar ganado al Sudán y tenía amiAquella misma noche encontraron los criados a su amo colgado gos en Tombuctú y en los campamentos del Norte del lago Chad. de un árbol en un rincón apartado de su hermoso parque, ahorcado Aún más: obtuvo premios en las carreras de Yaha y nadie podía con un correílla de cuero. eompetir con él en la doma de los fogosos y salvajes garañones E l Joven hach desapareció, desorientando todas las pesquisas de Liptako. de la autoridad. Se unió? una caravana de peregrinos que regreA l cabo de dos años de aquella existencia azarosa, Román se saba de la Meca, y embarcó con ellos en Acre, saliendo de Siria convirtió en khuan, es decir, en un hermano al cual no se puede para siempre. hacer daño y a quien Alá ordena que se ayude en todas sus empreY a no le bastaban los títulos de hach y de khuan. Necesitaba sas buenas o malas, pues tal es la ley del Eterno y así lo pres- una protección y una defensa más eficaces. Se fué a Kufra y allí criben los antiguos cánones adoptados en el Islam por los bereberes, se estableció. los moabltas, los tuaregs y otros nómadas. E n aquel tiempo ocurrían en toda la región de Kufra cosas muy Román se hizo, pues, ciudadano del Sahara, desde el Tell meri- raras, ignoradas de los generales italianos de Tripolitania y los dional hasta el Niger. Y aquel fué el momento que esperaba para Estados Mayores franceses de Túnez y de Argelia. actuar. L a Meca envió allí a un sudanés llamado Kurumia y reconocido Valiéndose de su título de khuan llegó al oasis de Kufra, punto como mahdi. de reunión de los sacerdotes musulmanes más sabios y más piadosos Frecuentaban los oasis numerosas caravanas. Veíanse en ellos y de los santos, eremitas venerados en el África entera. Por allí a jefes de tribus y de sectas, sabios, santones marabutos, profetas pasaban casi todas las caravanas de peregrinos. Román fué en una y profetisas, y hasta simples brujos y charlatanes. A l hach Román de ellas a la Meca y a Medina; rezó con los demás ante la santa se le admitía en. todas las reuniones y conferencias, y como era piedra negra, la Kaaba, y ante el sepulcro del- profeta Mahoma, intrépido y hábil caballista, le encargaron varias veces de misiones donde recibió las insignias de hach. Trabó conocimiento con un importantes que realizó admirablemente. mercader, árabe que iba a Siria por asuntos de negocios, y se fué Uno: de los marabutos más influyentes, sidi Khalern Ibrahim ben con él. Muharib, acogió a Román en su intimidad, y así se enteró éste En un Banco europeo de Beyrut supo que el honorable Basilis, rápidamente de los planes del movimiento dirigido por el jeque del millonario respetable, vivía en un palacio de los alrededores de Islam y por el Consejo de los ulemas de Bagdad. Saida, y allá fué a buscarle. No ignoraba él que en muchos sitios padecían los musulmanes Había abandonado ya mucho tiempo antes Basilis su repugnanbajo el poder de los hombres blancos, que, sin respetar las tradite profesión de tratante en mujeres, y era famoso por su piedad y ciones del Islam, invadían cada vez más los países donde se proaltruismo, pues hacía donativos suntuosos a las iglesias y a los fesaba la. doctrina del Profeta. Parecía inevitable una declaración conventos. de guerra santa por el mahdi, cuando un grupo de marabutos más Román supo captarse pronto la confianza de aquel hombre, y reflexivos trató de contener el ímpetu guerrero de los fieles. una vez, cuando le llevaba en su sillón de ruedas por los hermosos Su misión era, realmente, muy difícil, pues los nómadas, por caminos del parque, le preguntó el. secreto para hacerse rico y le instigación del mahdi, se constituían ya en muchahides (soldados sugirió la respuesta: de Alá) y se dejaban crecer el cabello y la barba, y usaban cilicios -Las mujeres- -dijo, fingiendo mucha ingenuidad- -deben de y cadenas. ser un medio sorprendente para eso; pero yo no sé lo que tendría Resonaban por doquier los cánticos llamando a las armas; los que hacer para comerciar con ellas. E n los campos de Uled- N, ail derviches excitaban a los guerreros nómadas con la sangre que he visto flores tan bellas que podrían constituir el adorno de los derramaban al hacerse heridas profundas, como durante la fiesta serrallos de los sultanes. ¡Y, a pesar de ello, estaban desnudas y del Bairam. sucias, y no comían más que, cebada tostada. Si las quisieran homA esta situación habían llegado las cosas cuando el joven hach bres ricos y generosos serían felices. No creo que haya pecado en aprovechó el momento de una reunión importante para tomar la ello, sidi, y aun me figuro que esta idea debe de agradar a Alá. palabra. Brillaron los ojos del ex mercader. Los recuerdos de sus pasa- -Os olvidáis, ¡oh, hijos del Islam! -dijo- de las suras del das fechorías tomaron nueva vida, y se apresuró, no sin complaLibro Santo que nos enseñan que, para vencer, tienen que ser los cencia por su parte, a dar a Román consejos acerca del modo de fieles audaces como águilas y astutos como serpientes. E l Libro inducir a las muchachas sin experiencia, a lograr por dinero el Santo permite besar la mano del enemigo para esclavizarle y confavor de los indígenas notables que organizaban matrimonios de solidar sobre la tierra la doctrina del Profeta. Aún no ha llegado mentirijillas para raptar impunemente las hijas de los blancos. el día en que puedan las águilas emprender el vuelo. ¿Qué harían -Eres astuto y diestro- -le dijo por último- Espérate unos cuando los infieles les apuntaran con sus cañones y sus ametralladías. M i hijo Sergio Basilis regresará pronto de una expedición doras... L a muerte segaría las filas de los muchahides y su sangre de esas. Trabajarás con él... regaría la tierra, pero sin fecundarla como la fecundó la Sangre- -Gracias, sidi- -contestó el muchacho humildemente- Y o le del sidi feroz que hace siglos nos trajo la doctrina del Profeta indicaré a tu hijo una italiana bellísima de E l Kseur. ¡Una perla! Mahoma y la propagó hasta sobre las olas del océano. r- ¡El Kseur! ¡El Kseur... -murmuró el viejo riéndose- Allí -Por la boca de ese joven hach habla la verdad- -decían allí y robé hace tiempo una muchacha muy bella... Apenas había tenido acullá entre la muchedumbre, tiempo de enviarla a su destino con otras mujeres blancas, acompañadas por mi, fiel criado, cuando me detuvieron los soldados, i Pero- (Se. f 0 wmá
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