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El dia de. i. B a r l o 1o me E n el honesto apartamiento de su modestia ejemplar, P é r e z Casas, el músico ilustre y sapiente, ve deslizarse las líricas horas de su existencia serenamente, en el feliz estado en que se goza- -según la amable aseveración del anciano pastor de la fábula- -existir ni envidioso ni envidiado. Como todos los hombres artísticamente puros, P é r e z Casas splo vive- -un poco m á s cerca de las nubes que de la tierra, es cierto- -por su arte, en su arte y para su arte, emancipado de todo género de egoísmos y concupiscencias serviles o absorbentes y sólo alentado por el noble estímulo de su constante laborar y de sus legítimos y periódicos triunfos. P é r e z Casas es un caso admirable de tenacidad, de constancia, de voluntad, de fervor y de vocación artística. Desde muy niño, en la casona de sus abuelos, allá en el retiro patriarcal y virgiliano de la lejana prov i n c i a- -P é r e z Casas nació en L o r c a y allí pasó los años m á s risueños y felices de su infancia- manejaba ya, animado de un impulso inicial ingénito, varias clases de instrumentos de viento y de cuerda- -también el abuelo de P é r e z Casas era m ú s i co- con ese entusiasmo primero y esa feliz disposición, que revelan, en el despertar de la vida, un espíritu selectísimo y un genio preparado- -iniciado más bien- -hacia los inaccesibles tabores de la glorificación. Y fué músico. Conocida es la trayectoria triunfal de Pérez Casas en este aspecto de sus actividades. Director de l a banda del regimiento de Infantería de España, prime- ro, en Cartagena, ganó luego la plaza de director de la transformada Banda de A l a barderos- -hoy Banda Republicana- dejando este cargo para pasar al Conservatorio de Música y Declamación como profesor de armonía, hace veinte años. A sus iniciativas, entusiasmos y personales desvelos y trabajos se debe la creación y Pé i e ex ¡31 S El ilustre maestro D. Bartolomé Peres Casas, fundador y director de la Orquesta Filarmónica. fundación de la magnífica Orquesta Filarmónica, compuesta por noventa y cinco profesores notabilísimos y subvencionada por el Estado con la no muy lucida asignación, dadas las múltiples actividades culturales y la muy importante finalidad de esta meritísima agrupación de excelentes artistas, de cincuenta m i l pesetas. I Cómo transcurre el día dé este hombre sencillísimo y artista genial? Se levanta en todo tiempo alrededor de las ocho, y, mientras procede a las íntimas prácticas de su aseo personal, su señora, su dulce compañera- -también pianista muy notable, aunque no profesional de la música- Angelita, como la nombra P é r e z Casas, con la ternura y la ilusión- ¡t o d a v í a! -d e un novio enamorado a la novia sumisa y amante, va preparando en el veladorciío del despacho los periódicos y revistas de todos los matices, pero especialmente profesionales, de carácter técnico, que ella misma ha de leer a su marido. Después, a l a hora de la clase, asiste al Conservatorio, donde se pasa toda la mañana, hasta la una, en que se marcha a comer. M e asegura P é r e z Casas que su labor matinal en el Conservatorio es, tanto en el aspecto teórico como en el práctico, muy intensa. -N o puede usted imaginarse- -dice- -nada más premioso y sujeto al detallismo y la escrupulosidad. Después de comer, P é r e z Casas se entrega al reposo durante una hora- -no habiendo ensayos para los conciertos- siempre en la dulce compañía de Angelita- -no han tenido descendencia, y así, P é r e z Casas y su señora, por esta particular circunstancia, además, sólo viven el uno para el otro- que no sólo le acompaña siempre en casa, sino también en sus andanzas y excursiones artísticas por E s p a ñ a y el extranjero. De esa hora en adelante se dedica a los