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VARSOVIA. El ministro de España, EN EL PALACIO PRESIDENCIAL Sr. Gil Delgado; a su derecha, el ayudante del presidente y el secretario, Sr. Morales; a su izquierda, el jefe del Protocolo y el secretario, Sr. Toca. cepciones diplomáticas entre el presidente aquellos días terribles, debo gratitud a l seMosuski y el ministro G i l Delgado, que se- ñor G i l Delgado, y es grato recordarlo en guramente no ha de desmentir el tiempo, ¡alta voz SOFÍA C A S A N O V A Hállanse tan distantes y viven de tan d i- érente vida E s p a ñ a y Polonia! I L a Constitución de este país, con ser me- j dernísima, contiene menos radicalismos que j E L I D E A L ARTÍSTICO la proyectada de España, y con sólo dos ¡datos queda probado esto. N i persecución religiosa ni matrimonio civil. L a libertad Relación humana con la Natude cultos es completa; pero, como la poraleza blación es católica, se enseña la religión L a ciencia moderna fué modificando las en las escuelas e institutos donde se cursa el Bachillerato, y hasta en las aulas univer- creencias existentes sobre las relaciones del hombre con la Naturaleza. N o se observa sitarias está el crucifijo. ya esa supremacía absoluta e independiente E n política, el contraste surge afilado y del primero sobre ia segunda. E l hombre frío. L a República de- Polonia está regida forma parte de la Naturaleza y está, por por una caprichosa Dictadura militar, y ia lo tanto, unido a ella en una relación íntima República española encarcela y enjuicia a y armónica. Nuestra vida material es vida los generales y ministros que sirvieron a ía de la Naturaleza, y l a actividad psíquica se halla unida a nuestra vida material; ese Dictadura primorriverista. Las amenazas que acechan a las dos Re- lazo sólo puede romperlo la muerte, y aun públicas son idénticas en un frente y diver- así en apariencia: quedan únicamente las fuerzas físicas, que cambian la organizagen fundamentalmente en otros... ¿Cómo ción propia del hombre para integrar sus se defienden las dos Repúblicas cada cual en elementos a l a Naturaleza. la. órbita que el Destino las ha deparado? E n las relaciones del hombre con la N a Creo que la polaca, aun cuando hierve en arbitrariedades v perfidias políticas, afirma turaleza hay lucha, porque la vida es lucha eterna. Pero no siempre existe una oposimás su personalidad nacional, elevando i as ción irreducible entre ambos elementos, prerrogativas de la tradición, que la agitada sino cooperación, porque la vida, si es luRepública española al destruirlas. cha para alcanzar estados más perfectos, E l Sr, G i l Delgado lia sido muy bien aco- es también fuerza que tiende a unirse con gido por el Gobierno v la sociedad, recor- otras energías, y en esa suma se llega dándose que en su puesto de Berlín, cuando igualmente al perfeccionamiento de la exisla. gran g u e r r a e x t e n d i ó la protección de tencia del hombre. Cuanto sucede en el mundo natural e E s p a ñ a a los nolacos. Y o también, desde t DESDE VARSOVIA Dos Repúblicas Calle abajo, hacia la plaza del Palacio Rea! al borde del Vístula, pasan en tres automóviles descubiertos unos señores uniformados, a quienes con curiosidad miran los transeúntes. Es el cortejo protocolario de un ministro plenipotenciario dirigiéndose al palacio un tiempo residencia de Reyes y hoy habitado por el presidente de la República polaca. Destácase en el segundo carruaje la distinguida figura del enviado extranjero, que es el Sr, G i l Delgado, ministro de la República española. E n los salones del zamek- -castillo- palacio- que conservan la refinada elegancia de un Monarca- -como Felipe I V artista y pésimo Monarca- el infortunado poniatouski, el ceremonial de presentación de credenciales por el nuevo ministro al presidente es somero y formulista. N o quieren ni saben las Repúblicas dar a sus solemnidades esplendor estético, señorial; pero esa ceremonia del samek tiene un perfil original e histórico. Es la primera vez que la augusta España envía representante republicano a V a r s o v i a la primera vez en el transcurso do ios siglos que se encuentran y se hablan las dos Repúblicas de l olonia y de España. Frases de convenida amistad, saludos, reverencias, se sucedieron en el calón de re-
 // Cambio Nodo4-Sevilla