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FÚTBOL bandos, en esos momentos. Pero es justo reconocer que hasta entonces había hecho un buen arbitraje. E l vaticinio del presidente del Betis no se ha cumplido. E n fútbol- -lo hemos repetido muchas veees- -no se puede pronosticar. Debe tenerse presente que se juega con los pies. Y hagamos punto, afirmando una vez más que ei Betis no tiene delantera, y que de no reparar la avería en término breve, perecerá irremisiblemente. -Antonio Olmedo, RESULTADOS IMPREVISTOS E N LA ULTIM A JORNADA D E LOS CAMPEONATOS REGIONALES E i Athletic de Bilbao y el Español, de Barcelona, fueron vencidos E l Sevilla venció al Betis p o r 4 a 2 E l primer partido de esta temporada entre los eternos rivales no ha llegado a emocionar a la muchedumbre futbolística, más atenta al campeonato electoral discutido el domingo en los colegios de Sevilla. E r a más interesante para la masa saber ios goals que le marcaba Huesca a Montaner, o B a l bontín a Bullejos, que el resultado de la contienda bético- sevillista, ganada y bien ganada sobre el papel primero, y más tarde sobre el campo por el Sevilla F C. N o obstante hubo mucho público en el estadio de l a Avenida de Dato, aunque no en el número que acostumbra a montar en esta clase de partidos. Balaguer, con jueces de línea de su Colegio, dirigió el encuentro, formando así los equipos: Sevilla: Eizaguirre; Sedeño, Iglesias; Rey, Abad, A r r o y o Vantolrá, Adelantado, Gampanal, Pepillo, Brand. Betis: Pedrosa; Tondo, A r a n d a Peral, Soladrero, Torres; Timimi, Altuna, Romero, Velasco, Enrique. Eí partido tuvo varias facetas, según las actuaciones de ambas líneas medias. Así en los primeros momentos, cuando el, trío intermedio bético acertó en las j u gadas, los blanquiverdes inquietaron frecuentemente a Eizaguirre, al que batió por primera vez Velasco de un tiro colocado desde muy cerca. Pero pasados estos instantes, a medida que el terceto sevillista Rey- Abad- Arroyo entraba en juego, l a faz del encuentro iba cambiando hasta llegar a un total dominio de los campeones andaluces sobre sus r i vales, que se afirmó definitivamente con el tanto del empate, conseguido de un fuerte tiro de Campanal, que quiso detener Soladrero, con mala fortuna, pues ayudó, involuntariamente, a que el balón entrara bajo el marco. Claro es que Pedrosa había salido inoportunamente y a él debe culpársele del yerro. Rey, principal creador del excelentísimo juego de la línea media sevillista, siguió empujando, y ya hasta el final de la p r i mera parte no quedó más que el once merengue sobre el terreno. E l Betis, desconcertado, había desaparecido. L a delantera del Sevilla, jugando a placer, siempre bien servida, se desenvolvió con facilidad, y por dos veces más colocó el esférico contra las mallas de l a meta adversaria. E l autor de los tantos segundo y tercero fué Pepillo. U n remate de cabeza tras estupenda combinación del adelante, y un tiro cruzado por el ángulo izquierdo, desde medio campo. Jugada esta de inspiración, de sorpresa, y de ejecución irreprochable; un goal de categoría internacional, que arrancó la ovación en ambos bandos de partidistas. E l segundo tiempo, en su primera media hora, fué una exhibición magnifica de la técnica sevillista. E l trío medio, trabajando sobriamente, pero con seguridad, permitió que la actuac, ióri de la. delantera se abrillantara ¡jáí forma insospechada, Pepino, ¡fcfliuien ya hemos hecho mérito, fué el admirable conductor del quinteto, cuyo juego creó una verdadera filigrana. Los delanteros sevillistas bordaron sobre el tapiz del campo el pavés en que habrían de ser alzados por su victoria. E l Sevilla demostró a la afición, en su primer partido contra el Betis, que ha llegado a la plenitud de forma, y que ya no puede temer que. se le escape de las manos el título supremo de este campeonato. Adelantado aprovechó en este tiempo otra salida en falso de Pedrosa, para colocar el tanto número cuatro. E n el cuarto de hora final, reaccionó el Betis y acosó a los dominios de Eizaguirre, pero la delantera, falta de profundidad de ataque, se mostró torpe en extremo. Así el segundo goal bético hubo de marcarlo Peral, tirando fuerte sobre la puerta desde la línea divisoria del terreno. Eizaguirre no debió dejarse sorprender, que camarón que se duerme... L a victoria sevillista fué merecidíshna, así como el fracaso del Betis no tiene disculpa. Porque en el Sevilla hubo algo que flaqueó y mucho: precisamente la zaga. Y si con mala defensa, los delanteros héticos no logran marcar, ¿qué harán cuando se les presenten los equipos de- -su división con buenos tercetos defensivos? Velasco y T i mimi, por desentrenamiento sin duda, no rindieron, pero es o je preparados no habrán de dar mucho más fruto. O el Betis reforma totalmente su adelante, o los fracasos se sucederán lamentablemente. E n la línea media se alineó Torres en el puesto de Adolfito. E s jugador éste demasiado joven para recurrir a ciertas violencias, de las que una vez salió mal librado. Recomendamos al joven Torres que juegue mejor, y haga menos foulds. Pedrosa, lamentable también. Sigan creyendo que es mejor que Jesús. E n el pecado llevarán la penitencia. Del Sevilla destacaron. de la delantera Pepillo en primer plano. Pepillo se reveló como jugador de clase, y si sigue por el camino emprendido pronto llegará a ser famoso. Después, Vantolrá, brillante como siempre. E n la línea media, el veterano Rey. E l resto del equipo, a excepción de la defensa, muy bien de conjunto. Balaguer promueve recelos cada vez que arbitra un Sevilla- Betis. Ayer salió decidido a deshacerlos y no lo consiguió, porque el procedimiento fué burdo. Cuando el partido iba tanteado 4 a 1, anuló el quinto goal al Sevilla por supuesto off- side de Adelantado. ¿Ojf- siáe cuando dos jugadores se disputan el balón en posición natural? ¿Y a continuación otro fuera de juego imaginario? E l Sr. Balaguer enseñó la oreja y descontentó a ambos H u e l v a 2; Malagueño, 1 Huelva 5. Se celebró en el campo del Club Recreativo el partido de campeonato con el Malagueño. Los locales consiguieron el triunfo por dos goals a uno. E n la primera parte marcaron un tanto los onubenses y ninguno los malagueños. Centro- Aragón- Castilla Athietic C l u b o; Nacional, o. Castilla F C o; M a d r i d 2 El viaje. -Los que hayan, viajado por España y el extranjero no deben perder la ocasión de conocer la ruta dé Vallecas. S i el Patronato de Turismo ho se ocupa de ella no será ciertamente por las dificultades que tenga el acceso al campo que ahora regentan los atléticos, sino más bien por no perturbar la propaganda de otras rutas no menos célebres. E n ésta le garantizamos al turista todas las emociones compatibles con el viaje largo (interminable) a bordo de autocars, aviones y transatlánticos. Con un paso dificilísimo- -la garganta del polvo y los baches- -a prueba de terribles emociones. Después. -Cuando al fin se alcanza el terreno de juego y a se ha vis, to todo lo que valía la pena. Por lo menos, los partidos del domingo no tuvieron ningún instante el sabor de las dificultades anteriores... las siguientes. E n la primera película Ñacional- Athletic, quedó desierto el premio al peor. E l Jurado, encaramado en lo alto de la tribuna, discutió calurosamente (bajo, un sol de fuego) si los rojiblancos debían ganar o si los nacionalistas era más lógico que perdieran. N o se pusieron de acuerdo. Los jugadores, entre tanto, corretearon a sus anchas y el balón 110 traspuso la linde de ninguna meta en la hora y media. A l Nacional le faltaban tres de sus. titulares y a l Atlhetic le sobraban todos. P o r suerte, cuando el público se aburría más definitivamente, el arbitro, Sr. Cartagena dio la primera función por concluida. Acto continuo apareció el Madrid, al que un nutrido grupo de incondicionales, aplaudió con verdadera enajenación. Fueron los únicos aplausos justos que sonaron en la tarde, porque todavía los madridistas no habían tenido tiempo de hacerlo mal, y las palmas era, probablemente, un delicado obsequio a la excursión por la Europa Central. E l Castilla (sin castillos ya) tuvo peor suerte antes de comenzar. E l público no le hizo caso. E n cambio, en los urimerós m i nutos estos morados pusieron alientos y acosaron a los confiados madridistas. Tanta confianza nos llevó al empate a cero del primer tiempo, y así hubiera concluido la segunda parte si Olaso, el peor de los cinco delanteros, no acierta a clavar en la red una pelota que le cedieron adelantada. Y el mismo Olaso, casi al final del encuentro, marcó el segundo goal, aprovechando un avance, en el que ninguno de sus compañe- ros acertaba a meter el r BLANCO NEGRO Es la mejor ñs las revistas
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