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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O V G E SI M O S E P T I M O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i. DE JUNIO D 3 1905 P O R D. T G R C U A T O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T I M O 10 CTS. N U M E R O LUCA DE TENA T E C N I C I S M O TRÁGICO Se h a declarado neral en X l a huelga ge- LA SALUD DE LA REPÚBLICA EL Se teme que el voto de las mu ¡Quién lo hubiera imaginado! Después jeres... de tanto suspirar por l a técnica, ahora resulta que E s p a ñ a posee l a técnica m á s perM x h o s políticos ventean riesgos para l a feccionada. L a técnica de la huelga gene- República. S i se concede el voto a la mujer, ral. E s verdad que en el siglo x i x poseía claman que la mujer será, capaz de anegar E s p a ñ a la técnica del pronunciamiento; con a E s p a ñ a en la estrechez y la melancolía unos cuantos sargentos veteranos, a l g ú n ge- de una teocracia. L o s veintiocho m i l elecneral y una docena de hombres embozados, tores que el domingo, en las urnas madrien la E s p a ñ a de aquel tiempo se hacía sin leñas, han expresado una opinión favorable m á s ni más. una admirable pequeña revolu- a D José Antonio P r i m o de Rivera se les ción. H o y bastan unas docenas de obreros antojan ejército de adversarios decidido a conscientes, y una patulea de alegres mucha- socavar la situación. Ante tales sucesos g r i chos para hacer una huelga general. E l es- tan, manotean y corren a- locadamente, como pañol ha llegado en eso a una insuperable esas criadas de escaso buen sentido que, al maestría. E l español plantea y termina una incendiarles las sayas la mezcla inflamahuelga general con la facilidad, con la desen- ble con que lustran el piso, trotan por los voltura, con el arte y con la gracia (trágica) pasillos y entran en. todas las habitaciones, con que cualquier otro pueblo civilizado se plantando fuego en los cortinajes y derripone a desecar una marisma o levanta una to- bando las porcelanas, cuando lo que haría rre de cuatrocientos metros. Sí la técnica es una muchacha educada en una escuela de él auténtico signo de la civilización, E s p a ñ a criadas inglesas sería envolverse en una manpuede envanecerse, y. con motivo, de haber ta o entrar en el, horno para que, al menos, llegado a la primera línea de las avanzadas. el calor que la achicharrase pudiera a la vez T a l por ejemplo, como Méjico había alcan- ser aprovechado por las marmitas. zado el dominio de otra parecida técnica; la técnica de l a revolución a cañonazos, y a E l peligro para la República está en refusilamientos en masa. A l dirigirme a M é- girla m a l está en la ausencia de autoridad jico, hace pocos meses, un coronel mejica- y en el. mal diagnóstico de sus problemas. no nos contaba que había asistido a las ten- N i n g ú n otro régimen puede sentirse m á s setativas revolucionarias de M a d r i d y Jaca, guro, si a éste se le atiende bien. L o s puey ante el fracaso de aquellos intentos, nos blos felices no se sublevan nunca, y el- trándecía que nosotros, infelices españoles, no sito de la Monarquía a la República, el afán sabíamos hacer una revolución, y que él se de progreso que en E s p a ñ a alienta, ha ablancomprometía, si le dejasen, a enseñarnos dado tantas resistencias tradicionales que c ó m o s e h a c í a una de las buenas. Después hoy es sencillo hacer le que unos cuantos meleí en Méjico que. un general de aquellos, ses antes sería casi imposible. Únicamente compadecido de nuestra insuficiencia, estaba es; preciso impedir que vuelva a formarse dispuesto a reclütar unos cientos de exper- la corteza, para que el sello de la nueva motos mejicanos para venirse a E s p a ñ a a traer- ral política que deseamos todos deje su huenos- la República. Balanceando no mas. lla nítida, profunda y fácil. ¡Bah! E l español, después de todo no neceE l peligro está en creer que un régimen sita qué Ié ayuden. T a m b i é n él tiene su téc- se consolida con adjetivos, en confundir un nica. Sabe alcanzar- sus fines coma un buen sistema de gobierno con una mujer que pasa experto, por la calle reclamando piropos, en sacrificar la robustez de l a Patria a la robustez ¡Y- qué fáciles le salen ya. las cosas! E s el de los partidos; resultado. de la, técnica consecutivamente Todos los demás riesgos se desvanecen practicada. No- hay más que producir un ante un poco de energía. H a y otra amenaconflicto, una exigencia, una petición cual- za. M u y seria. Pero de ésta no habla naquiera se echa la gente a l a calle; se i n- die, y hasta creemos que el Gobierno no sulta al gobernador, o al- alcalde; se apedrea está enterado. Queremos prestarle ahora un ésto y aquéllo; s é a p e d r e a a la Guardia c i- buen servicio con la denuncia, de lo que se v i l se disparan unos tiros, y ya ésta. A trama, Atención. Todos sabemos que la seenterrar al- muerto: Manifestación de protes- milla de l a República no la plantó Galán, ta. Huelga g e n e r a l D e s p u é s todos se que- ni la oratoria de Alcalá, ni las discusiones dan- tan satisfechos, cómo el operarlo a del Ateneo. El. germen de la República lo quien, íe ha salido; al pelo- la obra: E l minis- sembró un arquitecto cuya efigie ningún e d i tro d é l a Gobernación sale, sonriendo ¿qué tor se preocupó de difundir en portfolios. quieren; ustedes que él haga? a recibir a Este arquitecto dirigía las obras de una los periodistas, y dice que todo va marchan- casa. L a casa se hundió. Hubo víctimas. do bien... E n el entierro de tales víctimas estallaron Sí, es cierto demasiado bien. A l espa- los primeros tiros. Inmediatamente después, ñol- le salen. tan. prodigiosamente bien las concatenándose con irresistible fatalidad, revueltas, las refriegas, las insolencias, las surgieron las huelgas generales, m á s tiros, huelgas- generales, que su tecnicismo pro- las batallas matutinas de San Carlos, la prod u c e- e s t u p e f a c c i ó n Y ahora, ¿quién le testa, la crisis, las, elecciones, l a República... q u i t a r á al; español ésa dramática herramien- Bien, pues, señores gobernantes, señores ta que tiene- en sus manos? ¿Q u i é n h a r á republicanos que tembláis, ante cualquier que- olvidé ésa- técnica extraordinariamente rumor, por la salud del régimen, atended perfeccionada? H a b í a n dejado ustedes, una ésta noticia y vivid precavidos: se dice que hermosa pistola en- las manos d e l m ñ o el el mismo arquitecto ha comenzado a consniño, riendo, apunta- ahora contra todo, con- truir un teatro. P r o v o c a r á el comunismo? tra ustedes mismos, Y esa es la terrible- Sabe Dios, lo que puede pasar. Pero aho ¡tragedia actual de E s p a ñ a ra, después de advertidos... allá vosotros. 1 Í J I hombie y l a mujer t e n d r á n derecho a l voto- desde los v e i n t i trés años. VOTO Y a no tiene remedio. Y a les ha sido concedido el voto electoral a las mujeres y a los hombres desde, la edad de veintitrés años. Ahora, el tiempo es quien ha de decir hasta dónde llega el desatino. -que lasCortes actuales acaban de formalizar. E n primer término, es harto inconveniente el punto de la edad. A los veintitrés años (y no digamos a los veintiuno, como se pretendía) no puede tener nadie ni la menor idea de la ponderación que se requiere para actuar en política, aunque sea desde el último puesto de la escala: el de los electores. L a p o l í t k a es cuestión muy compleja, muy ardua y, desde luego, la más trascendental para un país. E s p a ñ a lo está viendo en estos meses, como si no lo hubiera visto nunca. El hombre (y ahora la mujer) desde el momento que actúan en política, contraen la más grave responsabilidad de su existencia ciudadana. Se trata nada menos que de gobernar, de administrar, de orientar, de organizar, de encauzar a toda una nación. Y si es dificilísimo hacer eso con la sapiencia necesaria en una simple casa particular, qué será en un Estado, tan lleno de problemas de vital interés? Y si para gobernar, administrar, etc. a una sola familia, pasan grandes apuros y cometen no pocos disparates sesusos hombres de m á s de cincuenta años, ¿qué sabrán de encauzar, organizar, etcétera, a- toda una nación los jóvenes de veintitrés? A esta edad suele mirarse la política a. través de una pasión exaltada, de una ofuscación sugerida de u ñ a conciencia todavía en embrión, de un romanticismo embadurnado- con doctrinas que no pocos estómagos digieren malamente... N o hay sino fijarse en los delitos de sangre cometidos en revueltas de carácter político o social. Entre las filas revoltosas, lo mismo matadores que muertos suelen ser de una edad que no llega a los veinticinco. L a s personas, mayores, fas que. ya se permiten el lujo de reflexionar, saben parapetarse a la hora de los tiros. L o cual quiere decir que, si esos infelices muchachos escaparán con bien de sus heridas, cuando cumplieran los cuarenta y volviesen la vista atrás, exclamarían indignados: ¡Pero qué idiota fui de meterme en aquel jaleo! Si se hicieran las cosas con la debida reflexión y sin miras tortuosas, el derecho al voto no d e b e r í a disfrutarse antes de los treinta y cinco años, Pero ya no hay remedio. Y respecto a ese mismo derecho que se concede a la mujer, veremos la que se arma. Porque, una vez declaradas electoras, h a b r á que declararlas elegibles para todos los cargos; y, como el n ú m e r o de mujeres es muy superior al de los hombres, resultará que en plazo relativamente próximo, la gobernación, administración. etc. del país estará en manos ele ellas, que, si votos son triunfos, nos d a r á n un puntapié a los hombres, promulgarán las leyes a su gusto... y, ¡v e r á n ustedes qué bien! L a Monarquía hace medio. año le entregó la nación, a l a República. Los hombres de las Constituyentes acaban de entregársela a la mujer. Y a no hay remedio. ¡Sálvese quien pueda! RAMOJI LOPEZ- M 0 NTENEGRO JOSÉ M S A L A V E R R I Á W. F E R N A N D E Z FLOREZ