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PARÍS. FALLECIMIENTO DE DON JAIME DE BORBON El cadáver, en el lecho mortuorio, velado por dos Hermanas de la Caridad, a los pocos momentos de ocurrir la muerte y antes de que le revistieran con los hábitos franciscanos de la Orden Tercera. (Foto Orrios. iqués del Llano de San Javier, los del cu- gura que el conde de la Cimera hará venir I baño Sr. Mola y los del opulento argenti- en breve algunos ejemplares de sus acredino Sr. Martínez de H o z de la familia dé tadas cuadras. Las elegancias de Longchamp la marquesa de Salamanca; también se aseA Longchamp, pues, hay que acudir en L a inauguración de la temporada hípica estas deliciosas tardes de otoño para saludel hipódromo de Longchamp tiene el p r i dar a los compatriotas que pasan por P a vilegio de reunir, después de la obligada disrís y a los franceses que abandonan por persión veraniega, a lo más elegante de l a unas horas los placeres de la caza. Otro gésociedad aristocrática; y no es que ya se ennero de caza puede practicar el cronista cuentre ésta plenamente reintegrada a la paseando por las aterciopeladas pelonses del vida de París, sino que vienen expresaaristocrático hipódromo: la caza de notimente para la tradicional apertura todos los cias. H e aquí algunas: que se hallan y permanecerán aún algún L a marcha a Biarritz del conde 5 la contiempo en los cliateaux cercanos; así abandesa de Peña- Ramiro, que por su luto han donaron los suyos respectivos personalidades hecho una vida muy retirada durante su tan destacadas como S S A A el príncipe estancia en París; el regreso a M a d r i d del y la princesa Murat, la duquesa dé la Motte conoc do abogado y catedrático de la U n i Hondaucourt, madame Edmond Blanc (naciversidad Central Sr. Martín Vena y de da princesa Paula M u r a t) madame Jean los jóvenes señores de Silvela, hija ella de Stern, la princesa Duleep- Singh y la condesa los marqueses de Guad- el- Jelú, que han padé Orsetti. sado ¿nos días al lado de su hermano el secretario de nuestra Embajada en París; Veíanse también en las tribunas algunos también el del cónsuí del Paraguay en M a españoles y americanos, como el marqués y drid, D Fernando Piquet; la estancia en la marquesa del Llano de San Javier, el consu castillo de Dave (Bélgica) de la duquede y la condesa de Revilla de Camargo, los sa viuda de Fernán- Núñez y de sus hijos, señores de Martínez de H o z también la conde quienes son huéspedes algunos amigos, desa de L a Beraudiére y su hermana, la bella entre, ellos el joven D Carlos Alcalá G a madame P i e t r i esposa del ministro del liano, hijo de los condes de Romilla, que Buiget. se ha trasladado allí desde Berna, donde se Entre todas estas elegancias se admiraencuentra su abuela materna, la marquesa ban las toilettes que marcan ya la moda para de Vistabella, y, en fin, el regreso a París el invierno próximo; los trajes largos y amo la próxima lies- rada para la saison de otoplios. y. las cabezas, coronadas por esos d i ño de muchas distinguidas personas que a minutos sombreros, llamados bibi, que se cocausa del tiempo han abreviado este año locan ladeados, adornados con una rizada su estancia en las playas, tales como el con pluma, que se confunde entre las largas y no de v la condesa de Herbcmont, la señora menos rizadas melenas. Como la tarde de la de Núñez de Prado, el general v la señara inauguración el tiempo continuaba fresco, se de Marsengo, la señora viuda de Wilde y veían muchos costosos abrigos de pieles; los barones de Hortega, que acaban de hamoda que nunca decae y que armoniza a cer su instalación en una elegante casa. El nuevo diputado a Cortes Constim a r a v i l l a con los trajes de ahora. L a s cuadras españolas y americanas ha- tuyentes por Madrid, D. Manuel B. MONTE- CRISTO Cossío. (Dibujo de Oros) cen muy buen papel en estas carreras, donParís, septiembre, 1931 de triunfan a menudo los caballos del mar- CRÓNICAS DE PARÍS