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que u n a partida de tennis en un campo de dimensiones reglamentarias, a menos que se prefiera ejercitar a l tiro, delante de lindas admiradoras, el ojo infalible o ei brazo que no tiembla. E m p u j e m o s u n a puertai; estainos en los dominios de l a m á g i c a T S. H Durante toda la t r a v e s í a l l e g a r á n a q u í los radiotelegramas o v o l a r á n de a q u í hacia los continentes. P o r fin, el ú l t i m o progreso moderno, la t e l e f o n í a sin hilos, nos p e r m i tirá, o í r a horas convenientemente elegidas, u n a voz que nos h a b l a desde P a r í s o desde Buenos Aires, desde Vigo o Lisboa o R í o Janeiro. Hemos recorrido lo que significa la glor i a m u n d a n a del UAtlantique Conviene que hablemos ú n poco de 10 que constituye su triunfo m á s í n t i m o D e los 1.208 pasajeros que puede transportar, 160 son h u é s p e d e s de los departamentos y camarotes de lujo; 302, de los camarotes de p r i m e r a clase, y 82 de los de segunda clase. Seiscientos sesenta v i a jan en tercera. Dos departamentos de gran lujo, p r i m e ramente, permiten a sus habitantes l a posibilidad de v i v i r a bordo del L. Atlantique l a v i d a privada m á s í n t i m a y a l a vez m á s confortable. Un. v e s t í b u l o aisla, el departamento, que C miprehde, con un local para el equipaje, una gran h a b i t a c i ó n de dos camas, u n s a l ó n un comedor, una ter r a z a particular de siete metros de ancho, que d a á l m a r u n cuarto de b a ñ o y u n retrete. Otros seis departamentos de lujo presentan igual d i s p o s i c i ó n excepto el comedor privado y l a terraza Ingeniosas c o m binaciones permiten u n i r directamente a todos estos departamentos el n ú m e r o de camarotes suplementarios que puedan necesitar las familias numerosas. Los 72 camarotes de lujo con dos p l a zas poseen, a d e m á s de un vasto dormitorio, un v e s t í b u l o un local para el equipaje, un cuarto de b a ñ o y u n retrete. Su ebanist e r í a barnizada se a t a v í a con tapices m u rales, variados en cada uno. L o s 128 c a m a rotes de dos plazas y los 46 de una p e r m i ten m á s de cincuenta combinaciones de maderas y t i s ú e s Todos exteriores, se les puede agregar a voluntad un cuarto de b a ñ o particular. E n fin, como en los departamentos de lujo, las combinaciones m á s diversas permiten la a g r u p a c i ó n entre s í de todos estos camarotes para componer alojamientos a gusto de las familias. L a r e n o v a c i ó n del aire é n los camarotes se verifica por m e d i ó de unos ingeniosos y n o v í s i m o s aparatos de v e n t i l a c i ó n que el pasajero, mueve a su voluntad. P o r todas partes, el t e l é f o n o privado; por todas parte, la v e n t i l a c i ó n forzada; por todas partes, el agua caliente y f r í a por todas partes, estos p e q u e ñ o s refinamientos que s ó l o pueden p r o c u r a r el estudio y la experiencia m á s profundos. P a r a los pasajeros de segunda clase h a y 34 camarotes, de ellos 16 de dos plazas y 18 de tres, contando, desde luego, con las salas comunes, indispensables para la vida de a bordo: amplio y alegre comedor, bonitamente decorado; gran hall s a l ó n de fumar, bar e s p l é n d i d a m e n t e instalado, cubierta de paseo, sala de recreos, sala de V. i 1 i hX 1 1 fx r l rfrqTffrrr- rriíf Comparación enfre e! vapor de gran lujo 1 A T L A N T Í Q U E y la P L A Z A DE L A C O N C O R D E en P A R Í S juegos y terraza para los n i ñ o s A d e m á s grupos charlando animadamente. M u y certodos los accesorios obligados, p e l u q u e r í a ca se encuentra la p e l u q u e r í a m o n t a d a con el mejor gusto y dotada de todos los e t c é t e r a etc. Las- terceras clases tienen t a m b i é n su elementos necesarios. Esperando, turno v i bonito comedor, paseo descubierto, hall mos a algunos parroquianos bar -cantina, s a l ó n p e l u q u e r í a etc. E n una palabra, la tercera clase, tal A l mencionar esta clase, creemos oporcomo era antiguamente y tal como a ú n tuno transcribir lo que acerca de ella h a hoy la conciben muchos, ha pasado a la escrito u n p e r i ó d i c o de V i g o historia. E n el L Atlantique l a tercera E s t a tercera clase no hay que descri- clase obedece a los mismos principios y a birla: hay que verla. Todo lo que d i j é r a- las mismas reglas de d i s t r i b u c i ó n y de mos a q u í no se a p r o x i m a r í a a la realidad. comodidad de l á primera y de la segunda E l L Atlantique puede llevar 660 p a- alases, fuera, naturalmente, la suntuosidad sajeros de tercera clase, todos en camaro- y la riqueza del decorado. Con arreglo al tes de dos, cuatro, seis y ocho literas- -la precio que paga, el pasajero de tercera m a y o r í a de cuatro- -y algunos, muy pocos, clase disfruta en el L A t l a n t i q u e de de diez. Estos camarotes son tan lujosos igual confort de igual trato y de iguay tan c ó m o d o s como los de segunda clase les consideraciones que los pasajeros de de otros vapores. Todos e s t á n a l f o m b r a- primera y segunda clases. No decimos de dos; todos tienen su lavabo, su espejo, su c á m a r a porque ellos, los pasajeros de toallero, su armario para la ropa. B a ñ o s tercera, son t a m b i é n pasajeros de c á m a duchas y retretes con p r o f u s i ó n indicados r a en el L Atlantique por medio de letreros iluminados- -azul o. H a y t a m b i é n en la tercera clase un apa- rojo- s e g ú n se trate de hombres o de mujeres, exactamente lo mismo que en la rato de radio que les permite o í r a las principales estaciones del mundo. U n meprimera y segunda clases. canismo especial les deja o í r a s i m i s m o los E l hall es u n a preciosidad por sus d i conciertos que. da la orquesta de a bordo. mensiones, p o r la elegancia de sus l í n e a s Como, datos complementarios, diremos por su arte decorativo, por su m a g n í f i c o mobiliario. Puede rivalizar airosamente aue las comidas que se sirven en L A t l a n con P! hall de primera clase de otros tique justifican el renombre de que m a n ualmente disfruta la cocina francesa. Sin buqut Embargo, a fin de satisfacer los gustos ¿X i U é decir del comedor? L a i m a g i n a- m á s variados, su personal c o m p e t e n t í s i m o c i ó n m á s tropical no puede formarse una puede preparar los platos extranjeros m á s idea de esta admirable pieza del L A t l a n exquisitos. tique Renunciamos a dar detalles de ella, Ciento cincuenta camareros para el serl i m i t á n d o n o s a decir, sin tratar de establecer comparaciones enojosas, que este vicio del comedor y los salones, 70 cocicomedor es en muchos aspectos superior neros, 14 pasteleros, cinco carniceros y 11 a algunos de primera clase de otros v a- despenseros o c ú p a n s e en el servicio de pores. No hay en esto ninguna exagera- a l i m e n t a c i ó n y para todos los d e m á s menesteres del barco, una verdadera l e g i ó n ción. de. personas, formando entre todas un toLos pasajeros de tercera clase disponen t a m b i é n de u n a amplia terraza a l tal de seiscientas. aire libre, que no tiene nada que envidiar No hemos de terminar esta d e s c r i p c i ó n a las d e m á s del mismo, buque, salvo sus. de UAtlantique (que el espacio de que dimensiones. disponemos nos impide hacerla con la exE l bar -cantina es de gran intimidad t e n s i ó n que merece) sin dedicar unas l í y de verdadera d i s t i n c i ó n E n é l alrededor neas a su maquinaria, en la que el infinide elegantes me. sitas, se v e í a n diversos to cuidado de los detalles, unido al enorc U N D E T A L L E DE LA AVENIDA D E LA EXPOSICIÓN COMERCIAL COMEDOR D E LA PRIMERA CLASE
 // Cambio Nodo4-Sevilla