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U N DETALLE D E UNA D E LAS C U BIERTAS D E L A T LANTIQUE BAR D E PRIMERA CLASE me desarrollo potencial, han hecho que se consiga la m á s absoluta seguridad para l a marcha del barco y que se pueda g a r a n t i zar a l pasajero un viaje tranquilo y seguro, sin las molestias que hasta hace poco tiempo r e t r a í a n a m u c h a gente para pasar el charco cosa que para muchos c o n s t i t u í a poco menos que un hecho heroico. E s t a marcha regular y segura de L A t l a n t i q u e se consigue por l a potencia del vapor que desarrollan 16 grandes calderas encendidas con p e t r ó l e o potencia formidable que se cuenta por decenas de millares de caballos de fuerza y que imprime a cuatro grupos de turbinas, a sus engranajes precisos y silenciosos, esa marcha que tanto se a d m i r a en este buque. Y para que a ú n esté m á s garantizada la seguridad del pasajero, aparte de otros secretos detalles que éste ignora y que ha. n sido estudiadas detenidamente, los dobles fondos, el lastré, los mamparos estancos, son numerosos y las embarcaciones responden a las m á s severas exigencias. Cerremos esta r e s e ñ a con los siguientes datos: L A t l a n t i q u e desplaza 40.000 toneladas- -es el segundo barco de F r a n c i a en tonelaje- tiene 227,10 metros de largo y 30 de ancho m á x i m o a l nivel de l a cubierta de paseo, y desde su d o t a c i ó n hasta l a cubierta de deportes, 24 metros y medio. E s m á s amplio que una magnifica avenida y m á s alto sobre el agua que una casa de siete pisos. Desde sus bodegas hasta el puente de mando se suceden nada menos que 12 cubiertas. gusto a l lujosísimo camarote que nos fué designado para alojamiento. Nos queda, sin embargo, el g r a t í s i m o recuerdo de esta excursión y de las atenciones que durante ella tuvieron con nosotros los altos funcionarios de l a SudAtlantique- -principalmente M N i c o l d i rector comercial- el comandante, m o n sieur Charmasson (marino, de larga y b r i llante historia) y d e m á s oficiales; los LIGERAS IMPRESIONES DE VIAJE P a r a expresar g r á f i c a m e n t e l a i m p r e sión que nos ha producido la t r a v e s í a en L A t l a n t i q u e de V i g o a Lisboa, p o d r í a mos decir que nos ha sabido a poco E n efecto, cuando a l atracar en el puerto de Lisboa, junto a l a muralla- -maniobra que realizó con precisión maravillosa- ha llegado el fin de nuestra excursión, nos resistimos a abandonar este suntuoso palacio flotante, en el que hemos vivido unas horas de ensueño, y aprovechamos a ú n parte de las que el navio h a de permanecer anclado para recrear una vez m á s nuestra vista en l a c o n t e m p l a c i ó n de aquel derroche de lujo y de arte, sabiamente aunados, que hacen de este barco el n ú mero uno en cuanto a riqueza y buen gusto se refiere. E l tiempo ha, transeurri flo para nosotros con vertiginosa r a pidez y casi no: hemos podido tomar el bareo, los m é d i c o s de a bordo y los inspectores de e m i g r a c i ó n y en r e p r e s e n t a c i ó n de la Prensa, J o s é M a r í a B a r b á c h a n o- -a quien a c o m p a ñ a su bella esposa- -y el que estas l í n e a s escribe. X on Fernando Conde (padre) brinda elocuentemente, y termi- n a con vivas a F r a n c i a y a E s p a ñ a Llegada, l a hora del almuerzo pasamos a l soberbio comedor, en el que una verdadera legión de camareros sirve los p l a tos que constituyen el m e n ú y que acreditan las excelencias de l a cocina francea. Cuando el almuerzo e s t á terminado nos damos cuenta de que Vigo ha quedado muy alejado de nosotros. E l barco ha zarpado y lleva un buen rato de marcha, sin que nos hayamos apercibido, pues no se h a notado el menor movimiento n i l a m á s leve t r e p i d a c i ó n P o r la- tarde, paseo, t é y m ú s i c a y poll a noche, d e s p u é s de l a comida, gran baile en el s a l ó n de fiestas, tomando parte tres orquestas, una de ellas argentina. Derroche de luz, derroche de belleza y de elegancia en las damas, derroche de aleg r í a en todos. Nadie diría que nos hallamos a bordo de un barco, sino que concurrimos a un baile de gala en uno de los grandes hoteles o a l a fiesta mundana de un poderoso magnate... T a s í transcurre el viaje en esta gigantesca mole de acero, resonante de música, radiante de luz, esplendorosa de lujo, que hiende airosamente las olas con su roda colosal, mientras l a popa v a dejando una larga estela de espuma en el azul turquesa del A t l á n t i c o Orgullosa puede sentirse F r a n c i a de contar entre su i m p o r t a n t í s i m a M a r i n a mercante con un navio como e l que hemos descrito, que es una exposición v i v a del arte y de la industria franceses y l a mejor embajada que puede enviar a los p a í ses comprendidos en l a ruta de L A t l a n tique M L L E MARGUERITE CIPRIEN FABRE, MA. DKIXA D E L ATLANTIQUE N O T A FINAL Según nuestras noticias, l a Casa de. l a Moneda francesa, p a r a solemnizar el p r i mer viaje de este buque, ha a c u ñ a d o una bonita medalla de bronce, cuyo anverso representa a Anfitrite conducida por cuatro caballos marinos sobre las olas, y. el reverso, l a silueta del navio en plena marcha. BASILIO GARCÍA- HERREROS A bordo de L A t l a n t i q u e octubre 1. de 1931, consignatarios de l a C o m p a ñ í a en V i g o I Fernando Conde (padre e hijo) y sus apoderados, Sres. Novoa y Lumbreras. Poco d e s p u é s de embarcar en Vigo, y cuando recorremos los m ú l t i p l e s salones de L A t l a n t i q u e a l llegar a l de conversación, M N i c o i propone que se haga un alto para obsequiarnos, con una copa de c h a m p a ñ a F o r m a m o s el grupo los elementos directores de l a C o m p a ñ í a y del SALÓN D E T E R T U LIA D E LA TERCERA CLASE. PISCINA D E L ATLANTIQUE itn- TTrT iT- nrrnnTF
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