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A B C. MIÉRCOLES 7 D E O C T U B R E DE 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18, que para discutir este tema trascendental debe dejarse oír antes a las altas autoridades de la Cámara. E l Sr. C A S T R I L L O retira su voto particular para facilitar la discusión. E l P R E S I D E N T E manifiesta que las opiniones socialistas pueden emitirse en este momento o en aquel que se elija. Ahora se discutirá otro voto particular, y con tal motivo, o posteriormente, se podrá discutir en la forma pedida. E l S r S A M P E R (radical) de- la Comisión, defiende otro voto particular. Manifiesta que está bien claro el deseo del Sr. Bujeda de convertir la Constitución en bandera de un. partido. Lee el voto particular que dice: E l E s tado protege el derecho de propiedad i n dividual y colectiva. E l contenido de los límites de extensión de este derecho será fijado por leyes que tienden a su función social. N o se impondrá l a pena de confiscación de bienes. L a propiedad de toda clase de bienes podrá ser transformada jurídicamente mediante expropiación forzosa, por causa de utilidad social, que la L e y definirá determinando asimismo la forma de i n demnización. Con iguales requisitos la propiedad podrá ser socializada. Pide el orador que se tome el ejemplo de la Constitución alemana, que concede el derecho a legislar sobre l a socialización, Cree que el Parlamento español, debe conceder este derecho, pero no imponer esta obligación. U n socialista (con un libro en l a mano) ¿E n qué artículo lo dice? E l Sr. S A M P E R Esto no es un examen de Derecho constitucional. (Nueva interrupción de los socialistas. E l P R E S I D E N T E Este debate empezó con gran orden y espero que continúe lo mismo. E n los R A D I C A L E S Eso a los socialistas. (Rumores. Como algún radical protesta, el P R E S I D E N T E exclama: Y o doy el mismo trato a unas que otras minorías. (Más rumores. E l Sr. B E S T E I R O cree llegado el momento de que expongan su opinión los representantes de minorías. E l Sr. G I L R O B L E S (agrario) empieza diciendo que el Sr. Bujeda ha estado más consecuente con sus ideas que el Sr. Castri lo con las suyas. Este- -dice- -se ha mostrado individualista al defender el deber de la función social de la propiedad. Combate los conceptos clásicos de la propiedad, que no tienen más finalidad que l a satisfacción y los goces de sus dueños, y contra esa concepción y sus abusos vino l a concepción socialista, que se refleja en el artículo que discutimos. Mantiene como esencial el principio de la sociedad privada, concedida como un derecho natural, organizada, por lo menos en parte, individualmente. P o r eso se ha dicho que el socialismo, más que un error económico, lo es psiclológico, puesto que suprime el interés privado, base del progreso social y humano. Nuestra doctrina- -añade- -es más avanzada que la vuestra. (Protesta de los socialistas. Todo lo que sea aprovechamiento de los bienes de la propiedad debe ser colectivo. Afirma que muchos propietarios le han manifestado en sus propagandas que iban tan lejos como los comunistas. (Protestas de los socialistas. Pero los obreros me han dicho que era defensor de los capitalistas. E n los S O C I A L I S T A S E n ello estaban en lo cierto. E l Sr. G I L R O B L E S Y o voy más lejos que vosotros en la socialización, porque ahora mismo pediría la de los sueldos, dietas y emolumentos. (Aplausos en los radicales y agrarios. Cree que es peligroso poner toda la prov piedad en manos de individualidades, Jas cuales, en un momento determinado, podrían pesar al reclamar sus derechos. Declara que el caso de Checoeslovaquia nació de ¡ue las dos terceras partes de la propiedad se hallaban en manos de aristócratas, de los cuales se había divorciado la nación. E l S i C O R D E R O Y a contestaremos a su señoría. E l Sr. G I L R O B L E S Encantado. Y a estoy deseando oír exponer al Sr. Cordero, en toda su amplitud, la teoría socialista. E l P R E S I D E N T E (Sr. Barnés) ruega que se corten los diálogos. E l Sr. G I L R O B L E S termina insistiendo en que no reconoce el principio absoluto de la propiedad, pero señalando el peligro que representa la declaración de socialización, propuesta en el dictamen. (Aplausos. E l Sr. A I Z P U N (vasconavarro) comba- te el dictamen y cree que bastaría l a declaración contenida en el voto del Sr. Samper, que se recogió en el dictamen de la Comisión jurídica asesora. Afirma, que el derecho de expropiación e indemnización sólo está en la Constitución alemana, y para eso, garantizado siempre por una ley. Afirma que la nacionalización de los servicios públicos propuesta es de una extraordinaria vaguedad, por no decirse de qué servicios se trata y en qué plazo se ha de realizar. Recoge, por último, la contradicción de que después de declarar la socialización de la propiedad se ataje el derecho del Estado a confiscar los bienes privados, que de prosperar el dictamen dejarían de existir. (Aplausos. E l Sr. B E S T E I R O que abandona la presidencia y ocupa un escaño en los bancos socialistas, lo que produce un gran movimiento de curiosidad, afirma que en el trans- curso de estas discusiones se ha visto asalta- i do por un escrúpulo, que es el de que l a Cámara se empeñará en hacer u ñ a Constatación demasiado perfecta, resolviendo puntos que están en discusión en países m á s adelantados, y por ello se hizo eco en sil discurso de posesión de la presidencia; pero declara. que estos tres artículos de l a própjedad jn ol son excesivos. Se dice en ellos q u e s e r e- ¡conoce la propiedad privada en función del la utilidad que en ella desempeña e l proJ. pietario. Reconoce que la propiedad ha sido nece- i saria; pero está produciendo tales confíic- j tos, que a todos les ha de costar un pocode trabajo declárar Kbre esta propiedad enj una Constitución. Se nos aqusa del deseo de que se consagren en la Constitución estados definitivos, y en estos tres artículos sólo se expresa el deseo de que se vaya gradualmente: a esa socialización. Nosotros reconocernos que l a estatificación y. hasta la socialización vtieneaj caminos diferentes. j L a propuesta está evolucionando en ú. mundo, y esto lo reconocen, aceptándolo: como benigno, elementos políticos y sociales de todos los países. Estima que al reconocer l a propiedad p r i vada, los socialistas han llegado al límite! de sus concesiones, porque a cambio de eso, i sólo se pide que el Estado se preocupe de ir gradualmente socializando la propiedad, preocupación de todos los Estados de Eu- ropa y América. Según su punto de vista, el movimiento í social que ha traído la República e n E s p a ñ a es muy modesto. Hago- -dice- -esta conce- j sión: ¿P e r o es enteramente nulo? ¿S e va: a cerrar la puerta en la Constitución a todosnuestros ideales? Se nos ha dicho que esa puerta sólo se a b r i r á a la revolución social, y nosotros decimos que queremos esa revolución social pero queremos que esa revolución social no sea violenta. (Grandes aplausos. Decimos a nuestros correligionarios: E j e r citaos en l a asociación; id a las luchas po- i líticas y confiad en el porvenir; pero si se cierra la puerta a nuestro ideario, tendremos que decirle al pueblo: L a República que nos cierra las puertas (protestas en los radicales y derecha de la C á m a r a) no es vuestra República, y habrá que preparar la revolución social. Recuerda que l a Dictadura requirió a los socialistas para que desempeñaran funciones de Gobierno, que no aceptaron. A s í se llegó al grupo más numeroso de la Cámara, y día llegará en que éste formará Gobierno o tendrá todo Gobierno que contar con él. ¿Vamos a afrontar el Poder con una Constitución que nos niegue el derecho a expro- piar, con o sin indemnización, según las cir- cunstancias? Eso no se le puede decir a un socialista convencido. N o hay que hablar más de Rusia. Esta acometió desde el Poder toda l a transfor. mación social de una sola vez. Lenin, al morir, reconoció que l a socialización estaba lejana y que había que ir a un capitalismo del Estado primero; a una socialización del Estado después y, por último, a l a verdadera socialización. España está er, condiciones menos favorables para tal empresa. Sólo un insensato saría capaz de intentar semejante empresa tan desdichada para los socialistas y todos los obreros en general. (Muy bien. A nosotros nos interesa el número y capacidad de los hombres militantes. Dejadnos hoy libres los brazos para que podamos trabajar por la República y por España. (Grandes aplausos. r 3! 1 1 Intervención del señor O s s o r í o y Gallardo E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O cree, que este es el momento, más favorable para