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A B C. MIÉRCOLES 7 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. yéndplos por otros, en que se dice: E l hubiera vencedores, n i vencidos creí que se Estado reconoce, no obstante, la propiedad debía votar, bien el dictamen de la Cámara, privada de toda clase de bienes, y, especialo el voto del Sr. Samper. mente, de la tierra, así como también el Me senté tranquilo y seguro de la ecuaniusufructo, a título de conceción o prescripmidad de m i discurso. E n aquel momento ción legal, condicionada según su naturale- surgió para mí un ataque, una animosidad za, de las demás fuentes de riqueza nacioque para la Cámara pudo ser una sorpresa, nales. Añade que estos derechos sólo esta- pero no para mí qué ya sufrí la primera y rán limitados por los gravámenes fiscales y más amarga decepción en m i vida de cárpor expropiación p pj utilidad pública. precel, al disentir uno de mis compañeros. vio el pago del valor de lo expropiado y Callé, convencido de que se intentaban perjuicios sufridos. cohibir mis derechos. ¿Sobre quién ejerzo (E n el banco azul, el jefe del Gobierno yo coacción? Las únicas protestas surgen y casi todos los ministros. Los Sres. L e de quienes entienden que mi consejo es conrroux y Domingo están ausentes. Algunos traproducente. ministros se dedican a leer los periódicos de Vine esta noche, pensando en lo que dela noche, y lo mismo hacen algunos otros bía hacer, sólo con el deseo de pedir una diputados. aclaración a la enmienda de a l servicio de. Contesta por la Comisión el Sr. B U J E D A la República Y sin ambiciones, tuve la. y el Sr. M A R T I N dice que no ha oído nindelicadeza de pedir a los tres ministros sogún argumento en contra de los emitidos cialistas y a los radicales- socialistas su pañor él. recer, rogándoles deliberarán, porque yo no E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L N i hacía puedo continuar en mi puesto sin autorifalta. dad. E l Sr. M A R T I N protesta, y se retira la E n aquel instante, como si se creyera neenmienda. cesaria una. precaucióncontra mí, surge una E l Sr. A L O N S O D E A R M I Ñ O pide en sorprendente nota oficiosa. A l Sr. Jiménez otra enmienda que se agregue al párrafo Asúa le diré que ha tenido todo el tesón de quinto lo siguiente: Pero nunca se ejecula premeditación y toda la dureza de la aletará ese acuerdo, sin que previamente y vosía. (Grandes aplausos. por sentencia firme se hayan declarado por Cuando he puestejíodo en las. manos, no los tribunales la ilegitimidad del dominio del Gobierno todo Éino de los ministros de expropiado los dos partidos a mi criterio, ¿es E l Sr. J I M É N E Z A S U A declara que justo que se me fí é ante la Cámara? De en el incidente de esta tarde el Sr. Botetodo cuanto puedádfcÜSírir, que no será nada lla llevó la representación de la Comisión, grave, no culpadnKpcíe nada. Y o no tengo y que los individuos discrepantes hablaron ambición, pero no merezco un acuerdo en con su sola representación personal. frío, porque no he atacado ni he sabido de- E l presidente del G O B I E R N O después fenderme. de vacilar un momento: Pido la palabra. Y o no soy nada, ni represento nada. F o r (Grandes aplausos. mad la combinación que mejor os parezca, Acto seguido se levanta del banco azul y y no volváis a ocuparos más de mí. ocupa un escaño entre los progresistas. Se (L a expectación es enorme. Varios dipuproduce un griterío ensordecedor. Se discutados se acercan al Sr. Alcalá Zamora y le te a voces de banco a banco. Durante unos estrechan las manos, le abrazan y le felicimomentos, los diputados parecen querer tan. E l griterío es enorme. Los ministros agredirse. dialogan a gritos con los diputados, y sólo E l presidente, Sr. B A R N É S procura se. restablece la calma al levantarse a hacalmar a los diputados, diciendo que la seblar el Sr. Besteiro. renidad del jefe del Gobierno jamás ha E l Sr. B E S T E I R O M e levanto con gran ofuscado su razón. emoción, pero con la esperanza de que la A l levantarse a hablar el Sr. Alcalá Z a Cámara, que ha salvado tantos, momentos mora se produce una ovación de los radi- difíciles, sacra salvar el actual, uno de los cales y progresistas y, en general, de los más difíciles de los presentados. diputados que votaron el voto de radicales. Ciertamente que no necesitaba el señor Dice el Sr. A L C A L Á Z A M O R A PerAlcalá Zamora ratificación de sus palabras. donad que no agüe el escándalo, porque Bastaba con que él las pronunciara. a pesar de los daños que he sufrido y de- Ratifica que le preguntó cuál era el niolos procedimientos empleados no he de ex- -mento oportuno de hablar y le aconsejó en cederme en mis palabras. H e de contar lo el sentido dicho. L a responsabilidad es, por pasado. Y o que he podido, si fuera un hom- j entero, del orador. bre ruin, aprovechar momentos de a p l a u Además, es sabido que siempre que el sesos para encumbrarme o consolidarme, sólo ñor Alcalá Zamora se levanta a defender me incliné al deber fundamental de gastarsus puntos de vista, lo hace desde un campo me aqui, de continuar aquí, de perecer aquí contrario al nuestro; pero esto aparte, nosen pro de la Constitución. otros los sociai stas no podemos menos de Y a sabiendas de la enormidad he seguiestimar que en esas intervenciones del sedo día tras día ep mi puesto, procurando ñor Alcalá Zamora hay una noble intenque se aprobara la Constitución. Por eso he ción de servir al Parlamento y a la Repúexpuesto mis razones en los momentos oporblica. tunos con la expresión del convencimiento H a ganado el Sr. Alcalá Zamora todo lo propio. Hablé por último en los debates por que podía ganar en su país; y otro homdelicadeza, no por amor propio, y para pobre, en su lugar, se reservaría egoístamente, derle recoger y asumir. Pero en la tarde sin arriesgarlo todo en cada momento, para de hoy esa consideración se sumaba al heservir a su patria. E n esto, nosotros le aplaucho de que el Sr. Besteiro bajara de su si- dimos sinceramente. N o traigamos aquí cuestial para hacer uso de la palabra. Y en el tiones secundarias. E n la palabra del señor momento en que supe que iba a hablar. Je Alcalá Zamora no hay escición, ni podía pregunté en qué momento creía que debía haberla. Hemos de dejarnos- sugestionar intervenir, si antes o después de él. los socialistas por nada? N o Somos mayoE l Sr. B E S T E I R O Exacto. res de edad. Los hombres de mayor prestiE l Sr. A L C A L Á Z A M O R A M e alegro, gio nos pueden maravillar, pero no han de porque muchos que lo oyeron no parecieron arrancarnos nuestros ideales ¡Pobre valor el escucharlo. de la Cámara, si no supiera defenderse conMe aconsejó- -para mí un mandato- -que tra tales sugestiones! hablara al final. Jamás he enmendado r. ir Y o no puedo ver en el acto del señor rnTtillas. Nadie habló con más moderación Botella una falta de consideración al señor y más templanza. Tuve para mis adversarios Alcalá Zamora. Declara que la Comisión ha toda templanza. N o insistí en que prevaleadoptado una posición equívoca. E s un comciera el voto del Sr. Castalio, y para que no 1 1- promiso de, honor para el presidente de l a Comisión explicar sus palabras. E l ministro de H A C I E N D A declara que los ministros socialistas y radicales- socialistas le han dispenado el honor de hablar en su nombre. Quiere decir que, habiendo entrado hace muchos años en el Parlamento, nunca se encontró más cohibido en su palabra. Es cierto- -declara- -cuanto el señor Alearla Zamora ha dicho respecto de la solicitud de que se reunieran y congregaran para tratar de lo ocurrido esta tarde. Y cuando estábamos reunidos, nos vimos sorprendió dos con el incidente que se ventila, y aquí estamos. ¿Puede sorprender al Sr. Alcalá Zamora que los cinco ministros estábamos solidarizados en el respeto y amistad hacia el jefg del Gobierno, que ha rendido durante seis meses una labor gigantesca, que ha dejado recuerdos inquebrantables, y, pase lo que pase, y sea lo que fuere de cada uno de nosotros, jamás nos desunirá lo que durante tanto tiempo nos ha tenido atados? Explica las palabras del Sr. Botella y el incidente, no con el Sr. Alcalá Zamora, sino con sus compañeros de Comisión, que sostuvo aquél, apoyado, como es natural, por los socialistas, pero sin sombra de molestia para el jefe del Gobierno. Así que riamos venir a decírselo al Sr. Alcalá Z a mora, y acudíamos en nuestro propósito al apoyo de toda la Cámara. Cualquiera de nosotros somos figuras muy. secundarias al lado del Sr. Alcalá Zamora. Podrá prescindir de algunos de nosotros, aunque hay quien entiende que, pase 1 que pase, nadie tiene derecho a abandonar este compromiso de honor. Y yo, que quise huir de este puesto, y que quedé, en él por el voto del Sr. Alcalá Zamora, le devuelvo la actitud; y le digo que a él no le es lícito abandonar este banco. M i opinión, y la de los cinco ministros, está compartida por la minoría radical- socialista. (Esta y los socialistas, puestos en pie, aplauden al orador. Frente a la experiencia del Sr. Alcalá Zamora, yo digo que este incidente no puede prolongarse medio minuto más, y que la Cámara entera, España entera, rinde el debido tributo de respeto y consideración al jefe del Gobierno, D Niceto Alcalá Zamora. E l presidente del G O B I E R N O Gracias mil, pero no es una cuestión personal, sino una más honda, la que se oculta. E s la i n compatibilidad surgida entre la representación del diputado y la presidencia del Gobierno; aquélla, que me obliga a hablar, y esta, que me lo está impidiendo. Y o no puedo tener relación alguna con la ponencia que está ahí sentada. Tampoco merecía el aplauso cuando Prieto me recordaba que era un prisionero. N o considera una deshonra la cárcel, pero no debéis a p L v ü r en el m o i e n t o en que me ponéis el grillete. Y o no puedo c o n v i v i r- -declara- -con el presidente de la Comisión. (Grandes rumores en toda la Cámara. E l Sr. J I M É N E Z A s ú a Señores diputados... El P R E S I D E N T E (Sr. Barnés) hace consideraciones sobre el debate, y dice que dentro de su modestia debe ofrecer al presidente del Gobierno la prueba del ambiente de la Cámara, que unánimemente considera que el prestigio del jefe del Gobierno está por encima de todo recelo. L a Cámara se ha anticipado- -dice- -a mis manifestaciones, i n cluido el presidente de la Comisión, que v a a hacer uso de la palabra. Y o pido a la Cámara la manifestación unánime de su aplauso. E l Sr. A L C A L Á Z A M O R A Nadie ha sido tan benévolo como siempre lo ha sido su señoría. Pero a veces en la vida se siente el deseo de resucitar algo muerto, y eso es lo
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