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A B C. M I É R C O L E S y Jjfi O C T U B R E D E 1031. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 28. OPINIONES D E MINORÍAS Y D E A L G U N A S PERSONALIDADES SOBRE EL PROBLEMA RELIGIOSO Madrid. E l problema- religioso, que empezaba a discutirse hoy mismo, ha sido tema de los más opue stos y contradictorios comentarios. Se apreciaba que la Cámara está dividida y que aun dentro de las mismas m i norías, la división es honda. Por ello quisimos conocer algunas opiniones de personalidades destacadas. veo para establecer un hospicio laico, porque no es sólo cuestión de enseñanza, sino también de asistencia. Los radicales- -añadió- -sin renuncia de su credo y doctrina, por avanzados que sean, creen que el momento de España es de transacción y votarán, aun sacrificando su pensamiento, lo que signifique la transacción, y esto lo deben hacer todas las minorías, salvando cada una sus principios, pero entendiendo, como les digo, que el momento es meramente transaccional. Y conste que yo soy un hombre profundamente laico. ñ señor Royo Villan. óva Los radicales- socialista E n la sección quinta se reunió ayer tarde la minoría radical- socialista y tomó el acuerdo de mantener íntegro el dictamen de la comisión de Constitución en materia religiosa, -de conformidad con el ideario del partido, ratificado en su último Congreso extraordinario. También se acordó dirigirse a todas las agrupaciones radical- socialistas de España para que el jueves próximo celebren actos de propaganda, dando a conocer el espíritu que anima a la minoría en materia de tan palpitante Ínter A l partido de Madrid se le ha hecho igual ruego, en- el sentido de que organice un gran acto público para fecha inmediata. M i criterio personal es el mismo de Castelar y Ruiz Z o r r i l l a presupuesto de culto y Concordato. Pero hay República y yo eonsi Lro que es preciso darle un régimen de amplitud para el desarrollo de sus ideas revolucionarias. Y o me avine a la fórmula de dejar paso al Estatuto catalán y no taponarlo. M e parece que hay más católicos, que catalanes en E s p a ñ a de modo que he de defender el criterio de un statu quo, para que la cuestión íntegra se lleve al Estatuto de relaciones entre la Iglesia y el Estado. M e parece que no es pedir demasiado. Don Luis Corapanys E l jefe. de la minoría de izquierda catalana, a nuestras preguntas contestó del s i guiente modo: -Nuestro partido- es radical y socialista y en su programa se consigna la separación de la Iglesia, y el Estado y l a diselución de todas las Ordenes religiosas. E n política, sin embargo, no siempre se puede conseguir lo que se desea. Las circunstancias mandan y es posible que las de ahora no aconsejen un programa tan extremo. Además, nosotros tenemos relaciones con ciertas minorías, con las que procuramos y deseamos marchar de acuerdo, y esto es bastante para que se piense en una modificación de criterio. Sin embrgo, nada puedo adelantar respecto a la actitud de nuestro grupo hasta mañana por la mañana, en que los reuniré y escucharé todas las opiniones. He designado para que tome parte en el debate religioso, en nombre de la minoría, al Sr. Torres Compaña, muy especializado en este problema. Y o intervendré también si las necesidades del debate lo exigen. La o p i n i ó n d e ¡e s r a d i c a l e s Entre los radicales se han manifestado dos tendencias: una de ellas, que se dice influenciada por el Sr. Lcrroux, que es votar la separación de la Iglesia y del Estado. E n cuanto a la disolución de las Ordenes religiosas, solicitar la de la Compañía de Jesús, y si en la Cámara predominase el criterio de disolver tocias las Ordenes religiosas, pedir un margen de tiempo razonable para lleyarlo a la práctica. L a otra tendencia es la de que no se permita el ingreso a nadie más en las Ordenes religiosas y conceder un plazo de treinta años para extinguirlas. sión del problema que en estos momentos preocupa más a la Cámara. Uno de los informadores preguntó al señor Lerroux si, como se aseguraba en los corrillos de diputados, había ya una fórmula, en virtud de la cual el debate religioso podría encauzarse y aún ser más corto de lo que se esperaba. L a fórmula consistiría en la expulsión de los jesuítas, y a base de ella podría encontrarse el arreglo. E l Sr. Lerroux respondió de este modo: -A l g o he oído acerca de esa fórmula, o, mejor dicho, de esa condición que imponen algunos para llegar a una concordia. Y o no soy partidario de exclusivismos, y creo que éstos siempre son contraproducentes. E l criterio de la minoría radical es clarísimo, y está expuesto en diferentes momentos. N o está mal, sin embargo, que yo lo puntualice ahora. Y o creo, y conmigo la minoría radical, que debe votarse la separación de la Iglesia y el Estado, pero sometiendo a las Asociaciones religiosas a la ley de Asociaciones de carácter público. Es indudable que en la actualidad hay un predomio de la Iglesia sobre el Estado, tal vez porque la conciencia del país así lo pide. N o lo discuto. Pero es preciso, de todo punto, que la Iglesia y el Estado se coloquen, por lo menos, en un pie de igualdad. S i nosotros separáramos la Iglesia y el Estado simplemente, es incuestionable que la Iglesia adquiriría un mayor predominio aún. E n cambio, sometiendo a las Asociaciones religiosas a la ley común de Asociaciones de carácter público, el Estado podría controlarlas, y las que cumplieran con sus fines y con la ley serían respetadas y disueltas las que no cumplieran con ésta ni con aquéllos. Por eso decía antes- -terminó el Sr. L e rroux- -que no soy partidario de exclusivismos, sino que la conducta de cada cual marque el camino que se debe seguir. Don Emiliano Iglesias E l problema religioso llega a la Cámara en momentos inoportunos, cuando el recelo y la inquietud espiritual necesitan una válvula de escape. Es incuestionable que en el partido radical hay una gran mayoría de sus miembros que, personalmente y de un modo práctico, tiene ideas extremas en orden a las doctrinas religiosas; pero es indudable también que, como colectividad, el partido quiere obrar serenamente, con estricto sentido jurídico, precisamente, porque de este modo podrá, en su día. con la razón de su parte, obrar con máxima energía si las circunstancias lo exigieran. L a culpa de cuanto ocurre es de las derechas españolas, de una incomprensión de una falta de sentido verdaderamente extraordinarios. Las derechas no han dado, la sensación de que cuentan en este problema con la mayoría de la opinión pública, y tampoco han ayudado a quienes quieren dar la impresión de que han de gobernar con orden v con ponderación. E i señor Ossorio y Gallardo A l Sr. Ossorio y Gallardo le preguntaron los periodistas: ¿Cree usted que se llegará a la ruptura entre la Iglesia y el Estado, estableciendo un Concordato que regule sus relaciones? -Eso debe ser. ¿P o r qué? -Por una ley histórica, ineludible en estos momentos, contra la cual sería inútil batallar, y los que la estorben estorbarán la paz de España. ¿Prosperará la disolución de las Ordenes religiosas y l a incautación de sus bienes? -S i prospera eso nos podemos despedir de la República. ¿Y qué vendría entonces? -Uno de los barullos más grandes que ha, visto la Historia. Que se fijen todos los sectores políticos en la elección del pasado domingo- -añadió- Los partidarios de la t i ranía no han ganado apenas, porque mil votos no tienen importancia, pero sí la tiene el que se haya apartado aquella enorme masa que se volcó a favor de la República en el mes de abril. Con esto se hieren dos sentimientos- el liberal y el católico. Y o sé decirles que tengo más herido mi sentimiento liberal que el mismo católico. Interesantes manifestaciones del señor Lerroux acerca del problema religioso. La posición de Ja minoría radica! E l ministro de Estado abandonó un momento el banco azul para evacuar una consulta en una de las secretarías, y el momentolo aprovecharon los informadores para inquirir su opinión acerca del problema religioso y saber qué actitud adoptaría la m i noría radical en problema de tanta trascendencia. E l S r Lerroux estuvo explícito, tanto que sus declaraciones han constituido la nota política del día y marcan un rumbo a la discu- Don Santiago Alba Si usted es aficioTiado, no debe de perder la corrida del 12 del corriente, a beneficio de la Asociación de la Prensaseis magníficos toros de Fallares, antes de Pcñalver, para tres estupendos toreros: E n la cuestión religiosa, mi pensamiento está claramente expuesto en el manifiesto último que dirigí al país. Debe resolverse el problema dentro de los máximos principios liberales, pero tratándolos con la Santa Sede. Se debe sentar un principio en la Constitución, pero no se debe prejuzgar en ésta el asunto. E l señor Salazar Alonso Hecha igual pregunta al Sr. Salazar Alonso, éste respondió -Y o como presidente de la Diputación, sólo pienso en los hospitales, en el Manicomio de Cicmpozuelos, en la dificultad que Una enmienda del señor Ramos, de A c c i ó n republicana E l Sr. Ramos, de Acción Republicana, ha presentado la siguiente enmienda: Que tanto la Iglesia Católica como todas las confesiones que reúnan el número, suficiente, de fieles, sean consideradas como instituciones de Derecho pública Pasará ana tarfle agradabilísima.
 // Cambio Nodo4-Sevilla