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A B C. J U E V E S 8 D E OCTUBRE D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G Ü í cuestión religiosa que hoy ha de abordar la Cámara, al discutir la totalidad de los dos artículos que, a la misma se refiere. Por la mañana, la minoría radical- -que ha tomado la iniciativa para encontrar una fórmula de transacción entre los criterios extremos- -se reunió en el Congreso, bajo la presidencia de D. Alejandro Lerroux. Este pronunció un extenso discurso para fijar la actitud y posición de la minoría en el trascendental debate. Reiteró su carácter laico y repitió las manifestaciones que ayer hizo a los periodistas el jefe de la minoría, sobre cuál había de ser el criterio de ésta en cuanto se refiere al problema religioso, y que consiste en aceptar, desde luego, la separación de la Iglesia y el Estado; considerar a las Ordenes religiosas como Asociaciones de carácter civil, y facultar al Estado para que aplique sanciones a las Asociaciones religiosas que no se adapten a la ley y a los principios constitucionales. Recordó también el Sr. Lerroux la urgencia de que España tenga una Constitución, sea de carácter socialista o de otro carácter, pero ante todo lo que se precisa es rapidez para consolidar la República. Después quedará mucho tiempo para establecer las modificaciones necesarias; pero por lo pronto hay que dar al país una estructura jurídica que resuelva el período de interinidad gubernamental para evitar peligros que, después de la sesión de anoche, quedaron patentes. Habló el Sr. Lerroux de la necesidad de que la minoría radical conserve el espíritu republicano y gubernamental, para lo cual es necesario mantener una estrecha disciplina de pan- ido, y si surgiese alguna discrepancia individual, (porque hubiese que sumarse a- acuerdos de comisiones, o alguna circunstaneia análoga, el individuo radical que éh tal caso se halle, se abstenga de votar, pues nó se puede, en buenos principios de disciplina, consentir que un miembro de la minoría se oponga al acuerdo que la mayoría de ella haya tomado. Se refirió a la necesidad qué existe de prestar apoyo al Gobierno, demostrando así la fe en la República. Dio también algunas instrucciones en el sentido del interés que deben tener los. radicales en que los grandes partidos no se dividan, evitando de esta suerte que puedan- surgir incidentes como el de anoche. Para ponerse de acuerdo en cuanto se refiere al tema religioso, se acordó hacer sugestiones a otras minorías, iniciándolas por la socialista, con el fin dé limar asperezas y. divergencias antes de llegar al salón de sesiones. Se dio un voto de confianza al jefe de la minoría, en lo que afecta a este problema, para tratar con otros grupos de la fórmula que llevaba el Sr. Lerroux, y que es la acordada por Acción Republicana, conforme al anteproyecto que redactó la Comisión jurídica asesora que presidía el Sr. Ossorio y Gallardo. LA S I T U A C I Ó N POLÍTICA Y P A R L A M E N T A R I A SE A C O R T A N LAS DISTANCIAS E N E L P R O B L E M A RELIGIOSO Y P A R E C E POSIBLE UNA F O R M U L A TR ANS ACC 10 NAL Los socialistas y radicales- socialistas, en actitud discrepante. Interesantes manifestaciones del señor Alcalá Zamora. En busca de solución al problema religioso. El señor Lerroux pronuncia un discurso ante su minoría. Reunión de los socialistas Esta mañana se reunió la minoría socialista en el Congreso. Se trataron asuntos de trámite, y después se hizo el escrutinio de la votación de los elementos gue han de componer la directiva de dicha minoría. Resultaron elegidos los señores siguientes: D. Remigio Cabello, como presidente, y como vocales, los Sres. D. Francisco Gómez, D. Trifón, Cordero, Rojo, Carrillo Albar, Negrín y Menéndez. Se acordó que en la discusión de la totalidad del artículo que se refiere a- la E n señanza, lleve la voz de la minoría el señor Ovejero. No se llegó a un acuerdo en lo que respecta a la cuestión religiosa, porque se convino en que un representante de la minoría socialista se aviste con otro de la minoría radical, con objeto de buscar una fórmula que armonice las tendencias de ambas minorías. perdiéndose, como decían muchos diputados, ocho horas sin provecho y con daño. M i aplauso a un periódico, jamás bené. voló conmigo, que ha tenido el- acierto de publicar cómo se elaboró en la Comisión constitucional la nota luego leída en la Cámara. Esto permite juzgar mejor el alcance de dicha nota, ya que por algo se procura en Derecho, cuando se publica una sentencia, que se conozca, como dato de interés. quién fué el ponente. L a explicación de mi actitud está en que, no obstante la sorpresa, conservé la serenidad, y, como siempre, sacrifiqué la conveniencia. A pesar de la actitud de- ciertos grupos y de algunas personalidades destacadas, era evidente que yo podía obtener una ratificación plena por mayoría dentro de la Cámara, y que en la opinión pública se habría agrandado. No quise, sin embargo, gtie se produjera una división por mí en torno a mí, y menos con apariencia de moderación o derechismo, como incidencias de problemas sociales, en los que de veras voy mucho más lejos que todos los que alardean de palabra. Para evitar tal división, resigné primero mis poderes y. después mi voluntad, sacrificio éste mayor que aquél. ¿Cómo salgo de la jornada? Por aquello de que libertad y autoridad suelen ser de conciliación difícil, salgo con la autoridad quebrantada y con la libertad ensanchada. Lo celebro, porque todos los sacrificios, injusticias y malos ratos que conscientemente me impongo, me parecen pocos y bien empleados y cada disgusto se traduce, como hasta ahora, en evitar preceptos peligrosos en la Constitución. Aun suprimida de la sesión toda la parte grata en que me abruma el reconocimiento a la Cámara, y dejando únicamente la parte amarga, cien veces volvería a optar por ello si con un quebranto mío se contribuyera a evitar ¡como me parece, ya asegurado porla cordura y transigencia de todos, que la riqueza y el crédj o, mejor dicho, la eco- nomía española, sufra una desvalorización considerable sin necesidad, eficacia y provecho para nadie. E l presidente terminó repitiendo el elogio que tributó en la Cámara a los señores Besteiro y Barnés. Se rejuntó esta tarde la minoría catalana, y acordó presentar la siguiente- enmienda al artículo 24: Todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a las leyes generales del país. E l Estado no podrá sostener, favorecer, ni auxiliar económicamente a la Iglesia, asociaciones e institutos religiosos. E l Estado disolverá las Ordenes religiosas y nacionalizará sus bienes. Las dedicadas exclusivamente a beneficencia podrán continuar prestando sus servicios, sometidas a las leyes de la República, mientras el Estado, provincia. o M u nicipio crean las instituciones laicas que puedan substituirlas. Una enmienda de la minoría catalana al artículo veinticuatro interesantes manifestaciones del señor Alcalá Zamora. El jefe del Gobierno explica y comenta lo sucedido ayer en la Cámara Madrid. E l Sr. Alcalá Zamora recibió a los periodistas, les invitó a tomar asiento en su despacho y entabló con ellos una conversación interesante acerca de lo sucedido en la Cámara en el día de ayer. -En primer término- -dijo- -he de dar las gracias a aquellos periódicos que, como El Sol y El Debate, de significación tan distinta, y cualquiera otro que lo haya hecho, han publicado íntegro mi breve discurso en la tarde de ayer, con lo que han facilitado mi derecho de defensa ante la opinión pública, y han podido llevar al convencimiento de las gentes dos cosas: Primera. L a templanza de mi transigencia con el izquierdismo y, por tanto, lo inmotivado del ataque de éste; y Segunda. L a razón que me asistía al proponer a las ocho de la noche una fórmula de concordia, que, desechada entonces, se tuvo que rehacer a las cuatro de la madrugada, Una referencia sobre Jo tratado en la comisión de Constitución Don Emiliano Iglesias dio esta tarde una referencia de la reunión celebrada esta mañana por la comisión de Constitución. Se examinó la redacción nueva del artículo relativo a la propiedad, origen del incidente grave de ayer, y se llegó a una fórmula en la que, según el Sr. Iglesias, están salvadas las características principales de las opiniones que se expresaron en la Cá ¿mara. -Nosotros los radicales- -Hijo- -hemos dado las mayores facilidades, porque entendemos que conviene a la República mantener la mayor unión en estos momentos y producir las menores divergencias posibles, En busca de solución al problema religioso El señor Lerroux pronuncia un discurso ante su minoría Renació ayer la tranquilidad en la Cámara, después de los alborotados sucesos del martes. Esto permitió a los grupos políticos enfrentarse más serenamente con el problema que constituye en estos momentos la preocupación del Gobierno y de las minorías parlamentarias. Nos referimos a la