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ABC. VIERNES 9 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G s a ver una cuestión de dogma, sino la abnegación de un alma enfervorizada. (Grandes rumores. Caben una serie de soluciones. Eliminar las congregaciones o aplazar esto para una ley de congregaciones. H a y que meditar profundamente. Acordémonos de la expulsión de los judios, a los cuales quiero rendir en esta primera hora el tributo de justicia y respeto. (Grandes aplausos. Pensad que Irlanda tiene u n alster; también España tiene un enclavamiento vasconavarro. Pero si en la Constitución no existe algo que aluda a esa ley de Congregaciones, la. desconfianza despertará en aquellos a quienes representamos. Discernir, pues, antes de resolver. Ahora- -añade- -voy a dirigirme a los católicos. (Sensación. Llegamos a esta hora los. heterodoxos españoles con el alma lacerada y con cicatrices profundas que nacen del siglo x v i Somos los hijos de los erasmitas. N o os extrañéis de esta flecha clavada en el fondo del alma, que es el rencor suscitado por la Iglesia al Consorcio con la Monarquía, no respetando sino nuestras personas y nuestro honor. Incluso en la hora de la muerte nos habéis separado de nuestros padres. (L a Cámara rompe en clamorosa ovación. Nosotros, a veces, no somos católicos, no porque no seamos religiosos, sino porque queremos serlo más. Estamos prosternados ante la idea lo absoluto, y no sentís nuestro dolor. N o toquéis tanibores de guerra, porque en la guerra fuisteis siempre vencidos. ¡Ojalá que esta hora se aproveche en nombre de los intereses históricos permanentes de la República y de la Patria española, tierra hondamente dramática y que hoy vive angustiada por la esperanza! (Grandes aplausos de la Cámara, excepto de los católicos. Numerosos diputados se acercan al banco azul y felicitan al orador. Como el desfile se prolonga el P R E S I D E N T E suspende la sesión. sobre la desamortización, y dice que hasta 1877 la desamortización ascendía a g. ooo millones de reales. Pero se debe tener principalmente en cuenta que aquellos bienes, al ser desamortizados, fueron ridiculamente valorados. Cita! dos casos: el monasterio de Piedra, vendido en 30.000 pesetas, y la Universidad de A l calá en 14.000 pesetas. Quiere esto dedique el valor real. de lo que se quitó a la) Iglesia supone una cifra fabulosamente elevada y no se puede basar el cálculo en c i fras que sorprendieron a todos los españoles. ¿Por qué no se tienen en cuenta las c i fras significativas? Habría que deducir el valor de lo incautado teniendo en cuenta la depreciación de la moneda. (Grandes rumores. Lee nuevos datos sobre lo que se debía a l Clero en diferentes años, que alcanzaba a 517 millones de pesetas. Pide que sean impresas y repartidas las c i fras leídas por el ministro de Justicia. T r a ta a continuación de las Ordenes religiosas, y dice que el dictamen representa la absoluta negación de un espíritu liberal y democrático. Disolver las congregaciones y, nacionalizar sus bienes va contra los derechos individuales. V a contra el principio de libertad, porque las asociaciones religiosas son producto de la libertad individual y no se puede negar este principio. E l acto religioso es puramente de conciencia y no puede estar intervenido por el Estado. V a contra el principio de Asociación y el ejercicio de la libertad personal lleva a los religiosos a asociarse. N o se puede negar este derecho de asociación a los religiosos, que. se reúnen para cumplir altísimos deberes de valor espiritual, para realizar obras de beneficencia, que las más de las veces no puede cumplir el Estado. (Interrupciones v protestas. E l P R E S I D E N T E solicita respeto para el orador. Recuerda que hace un momento invocaba el ministro de Justicia el respeto como p r i mera cualidad de todo revolucionario, y que él representa a los que no pueden defenderse y a nadie puede negársele el derecho de defensa. S e reanuda la sesión Y o os invitaría- -dice- -a recorrer España para advertir la obra de caridad que Transcurrida media hora se reanuda la realizan las Ordenes religiosas, para conosesión, a las siete menos diez. cer los establecimientos de enseñanza, á los E l Sr. G I L R O B L E S manifiesta que se que no ha podido llegar el Estado. levanta a hablar en difíciles circunstancias, haciendo un llamamiento a la serenidad y a E n los socialistas: Y a llegará. la tolerancia de todos. E l Sr. G I L R O B L E S recuerda que F r a n cia declaró, que el anticlericalismo no era arHablará sin comprometer el criterio de tículo de exportación. Que han tenido que; la minoría cuya palabra usará uno de sus devolver los noviciados de las Ordenes rerepresentantes. Manifiesta que el artículo tercero no sig- ligiosas. U N A V O Z Y a les pesará. (Rumores. nifica, a su juicio, la neutralidad religiosa, E l Sr. G I L R O B L E S Tardaré una hora sino la supremacía del Estado. o dos, pero lo diré todo. Trata de la libertad de conciencia y de la separación de la Iglesia y el Estado. SoLas Ordenes religiosas en España llevan bre este punto concreto se desautoriza parel patriotismo fuera de España, en todos los te del principio fundamental de que tanto el países adonde llevan su fe. Estado como la Iglesia son dos sociedades De foirna- -añade- -que si se disuelven, las perfectamente independientes para el cumOrdenes religiosas y se procede a la incauplimiento de sus respectivos fines, distintación de sus bienes, se irá contra las l i guiéndose por estos mismos fines y en su bertades públicas. Lee palabras de un travirtud no tiene. inconveniente en admitir la tadista francés para demostrarlo. Señala la separación; pero si en lo que se refiere a la contradicción entre los artículos de la Consesfera de sus actividades es posible la setitución, que conceden el derecho de asociaparación, hay que reconocer plenamente a la ción, y el artículo que trata de prohibir las Iglesia el derecho absoluto para su funciode carácter religioso. namiento independiente, con plena persoA ejos religiosos se les va a condenar- nalidad para la defensa de sus intereses, reañade- -sin un enjuiciamiento. P a r a las resconocimiento que está implícito en las palaponsabilidades políticas estáis instruyendo un bras del Sr. de los Ríos, cuando decía que la proceso y habéis nombrado a una Comisión, Iglesia se abstendrá de inmiscuirse en el y para condenar a miles de religiosos sólo Estado y éste en las actividades de la Igleoís a medias a un diputado... (Nuevas prosia. (Rumores. testas e interrupciones. Sí, señores, el Estado no tiene por qué Entiende que el dictamen representa un inmiscuirse en una sociedad con fines proproyecto de persecución religiosa, y en esas pios. condiciones no pueden aceptarlo. Habla en Muestra un tomo de Antequera, que acanombre de muchos millares de católicos. (Rumores, Voces: S i Sí. ba de recoger de la biblioteca del Congreso, 1 1 cías, robustecida por Felipe I I con los principios del Concilio de Trente Todavía en el siglo x i x todo el régimen constitucional está saturado de ese sentido. Nuestra ley Moyano, de Instrucción Pública, ¿no obedece a ese sentido de Corporación de derecho público? E l articulo 38 del Concordato lo declara también y hasta en el Código C i v i l capítulo del matrimonio, se declara la doctrina. N o puede ser Corporación de derecho público, porque n i el Estado debe intervenir para nada en la Iglesia, n i ésta pesar sobre el Estado. E n Weimar hubo dificultades para definir lo que era Corporación de derecho público, y se llegó a decir que era imposible fijar o que era. Uno de los más ilustres juristas la definió, diciendo que era una soberanía concedida por el Estado y controlada por éste. Y esto no puede ser. Reconoce que el carácter de Corporación de derecho público está reconocido en las Constituciones de Weimar y de Prusia, pero la tradición española es distinta de la alemana. Allí rige el impuesto voluntario, ue se basa en un Registro de católicos. Imaginad lo que esto significaría para España en relación con su industria y con los particulares. L o primero que necesita España es definir unilateralmente la posición jurídica de la Iglesia. Es evidente que hay que renunciar al Patronato, al derecho de presentación. Cita el Concordato de 1802, que durante un siglo reguló las relaciones de Francia con la Iglesia, y en él se estableció el derecho de presentación, pero un Estado que se desinteresa de los fines peculiares de la Iglesia, lo que le corresponde es un derecho de veto. H e aquí- -añade- -la situación que habrá de dibujarse al enmendar la posición políticorrriigiosa de España, representada por el texie del dictamen que juzgo el mejor. N o cree conveniente sino un régimen de libertad con fiscalización a posteriori. Afirma que en 1820 se inicia, con la ley que impide poseer y adquirir toda clase de bienes a lns Asociaciones religiosas, como personas jurídicas, la pugna entre la Iglesia y el Estado. Hace historia de las disposiciones posteriores, como la Real orden de 1902, estableciendo la inscripción obligatoria, y el programa liberal de 1903, de Montero Ríos. en que afirmó que la estrella polar del partido era la separación de la Iglesia y el Estado. Cita la disposición de Rodríguez San Pedro restringiendo la creación de nuevas O r denes religiosas, la Ley del Candado, de C a nalejas, de 1910, con una vigencia de dos años, y el proyecto de ley de 1911, de cuya comisión formó parte el Sr. Alba, con motivo de la cual usó el orador sus primeras armas políticas. Asegura que en el proyecto de Canalejas había algo de gran envergadura política. Estima que la situación de las Ordenes religiosas está regulada por la ley de 1837 y por la de 1878, no modificada n i por el mismo Código C i v i l Lee datos, y dice que el número de conventos de religiosas es de 2.960; el de religiosos, 2.219; el número de religiosas, 36.561, y el de religiosos, 8.300. Son datos de una información oficial, de la cual el orador no responde. Las fincas urbanas de los religiosos en Madrid representan 102 millones de pesetas. L a Cámara- -dice- -va a decidir, pero en ningún momento ha sido tan necesario el movimiento reflexivo, el recogimiento y la serenidad. Este es el problema más íntimo de la vida española hasta en su aspecto exterior, que es el eclesiástico. N o olvidéis que entre las Ordenes religiosas están las hermanas de la Caridad v los hermanos de San Juan de Dios, ante los cuales no debemos
 // Cambio Nodo4-Sevilla