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DIARIO ILUSTRA VI G E- DIARIO DO. ILUSTRAVI G E DO. AÑO 10 C T S AÑO Sj MOSEPTIMO NUMERO S I M O SE PT IM O 10 C T S NUMERO F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R G U A T O L U C A D E T E N A T R E I N T A AÑOS ATRÁS P O N I E N T E SOLAR Acaba Poniente de aparecer solar. la novela A Se anuncian varios mítines a n t i clericales. PESAR DE TODO, ESTUDIA ¿P e r o no te sirven los libros V é é y i Bravo! N o se dirá que a la República le faltan ciudadanos muy castizos, de abolengo y de solera. Mientras en las Cortes espíritus comprensivos se afanan por hallar fórmulas transaccionales en el problema religioso, miren el magnífico espectáculo de resurrección de aquellos comités hirsutos que hace treinta, cuarenta años, medio siglo, peleaban, bajo patéticos rótulos de librepensamiento y de ateísmo, en los tablados mitinescos contra la teocracia y los frailazos Aunque, propiamente, lo de la teocracia es término ya más moderno e intelectual, que corresponde al advenimiento del reíormismo con sus catedráticos... De lo más profundo de la caverna del pasado surgen, de seguro, los patrocinadores ululantes de estos mítines anticlericales, cuya celebración, por los tiempos que evoca, nos aligera del peso de los años y los lustros. ¡U n mitin anticlerical! ¿No recuerdan? 1902, 1905, 1907 y 1908, con el bloque en el que ya D Melquíades Alva rez esgrimía con fonética formidable sus rayos contra la teocracia, y con eufonía insinuante le vibraba odas a la heterodoxia. De aquella época procede, en verdad, el refinamiento de léxico en la campaña anticlerical y nacHe osará disputar este galardón al partido reformista. Pero sigamos evocando: la doble plana de El Motín, toda chorreante de delicadas alegorías; D Antonio Maura, caricaturizado de fraile en zarabanda con el padre Nozaleda; los cuplés en los barracones alusivos a la cuestión religiosa alternando coii La pulga y otras espirituales expansiones del arte; Las bribonas, Ruido de campanas... ¡qué sé y o! S i no fuera porque la guerra europea y los posteriores cataclismos de toda especie han embotado la sensibilidad de los hombres, positivamente la evocación de los tiem. pos de un mitin anticlerical sería capaz de enternecernos. Pero las almas sencillas y emotivas no se han extinguido. A ú n hay, por lo visto, quienes, en este año de 1931, terciado casi el siglo x x son la pervivencia misma de aquellos ciudadañotes- -de palabrotas gordas, de garrote contundente y de sombrero hongo como los que aún yacen en l a guardarropía de los viejos teatros zarzueleros- de aquellos auténticos y castizos anticlericales que, en materia de procedimiento, han mantenido siempre una hosca disidencia con la Institución Libre de Enseñanza. Y son ellos quienes nos van a ofrecer expensas del problema religioso, hoy resucitado también, un espectáculo no tan anacrónico como a primera vista parece: el espectáculo del anticlericalismo de tablado y de libelo. Vendrá la soflama, la copla y el dibujo. Vendrá esa caricatura- -que nos parece inexcusable en la campaña- -de M a r a ñen vestido de fraile, con la que se le hará purgar su declaración de que expulsar a las Ordenes religiosas sería un desastre de carácter espiritual, cultural y benéfico... E s tamos preparados a todo. Nos hemos quitado treinta años de encima... Luis D E G A L I N S O G A S i la costumbre autoriza al dramaturgo de t u hermano del año pasado? a explicar, en vísperas del estreno de su- -N o me s i r v e n S o n o t r o s obra, lo que se propuso en olla, no debe textos. parecer impertinente el que el. novelista haga Todas las derrotas de la Historia, todas uso de la misma licencia para exponer o las calamidades de los pueblos tienen zu aclarar las ideas del libro que acaba de i m aniversario. L a peste. L a guerra. E l año del primir con su nombre. N adié encontrará cólera. N o podía faltarnos nuestro aniversaabusivo ese derecho si es ejercitado con morio de los libros de texto. deración. ¿P e r o no te sirven los libros que esPublicado en la fecha convenida verbaí- tudió tu hermano el año pasado? mente por el autor con la Empresa editorial, ¡N o me sirven! esto es, allá para fines del mes de marzo, ¿P e r o no es el mismo curso? este libro hubiera alcanzado el éxito, que- -S í pero los. libros no son los mismos. rara vez negamos a toda obra profética. Son otros textos. Pero la informalidad, que es el defecto que Cambia el ministro. Cambia el régimen. estropea las mejores causas, ha retrasado seis meses la aparición de una obra de fon- Cambia la geografía del mundo. Se romdo político, que quizá interese al público más pe una Constitución. Se hace otra. Se cieque a la dirección de aquella Empresa edito- rra el Parlamento. Se abre hasta la hora de rial. Soy hombre de tan poca suerte, que los colmados. Se salta de un polo a otro. hasta la consideración debida a un escritor L o s antípodas se dan la mano. L o que no de mis años- -no invoco otros títulos discu- varía es la variabilidad de los libros de textibles- -se me niega por personas a las que to. S i se ofrece a los escolares como ejemyo tenia en opinión de amigas. Plago esta plo ele constancia, es seguro que no olvidarán aclaración, no por lo que importe a mi amor el ejemplo. Y con la variación de texto, viene, natupropio lastimado, sino para que no parezca que voy en mi obra a remolque r. ¿aconteci- ralmente, la variación de precio. Cada autor mientos- políticos que están, más que presen- tasa su esfuerzo. A l g u n a vez hemos sostidos, anunciados en aqueiias páginas. Po- pechado con él precio- a la vista, que el niente solar pretende ser una evocación de libro encerraría: una nueva fórmula o sela España que asistió, más- distraída que i n- creto de investigación. Pero. si por fuera dignada, a nuestros desastres coloniales y a discrepan en el precio, luego, por dentro, las tristes jornadas marítimas de Cavite y se parecen todos bastante. Nosotros hemos escrito u n libro. Conocede Santiago de Cuba. mos el trabajo de escribir un libro. SabeAhí está mi libro. Viene al mundo sin mos a; cuánto se vende, y- lo que nos deja otro amparo presumible que el del lector, cada libro, y la parte desproporcionada clel y a su indulgencia lo recomiendo. Está, es- editor y el librero. E n las tiendas de leccrito con la probidad de que es capaz un tura se ven muchos y variados volúmenes hombre que, habiendo sido testigo de mu- muy bien presentados, y algunos, por denchos y variados sucesos, no hipotecó su i n- tro, son una maravilla. Estos libros, donde dependencia intelectual a ninguna idea. E l los pensadores del mundo actúan, cuestan autor no disimula sus simpatías por las tra- cinco pesetas. N o cuestan más- porque no diciones que hicieron grande a su país y son libros de texto; son de mercado libre su desconfianza de una democracia que se y voluntario. Acaso porque no cuentan con ha presentado prematuramente a legislar en lectores obligados, que nó tienen opción, v mangas de camisa, porque la fatalidad his- acuden a un mercado de concurrencia libetórica sorprendió a sus evangelistas el 15 ral, se ofrecen de manera humilde. Acaso de abril poco menos que en paños menores. porque no valen más ¿Pero es que valen Pero hombres y acontecimientos están tra- más algunos libros de texto? tados en Poniente solar con el respeto que A los cambios de libros de texto suele debe a la realidad un escritor sin fanatis- ir aparejado el cambio de sistema. Cada nuemos que nada espera de un régimen con el vo plan es una perturbación escolar. Los que nada le une fuera del vínculo imper- planes malos deben corregirse. L a correcsonal del patriotismo. Palpitan en ese libro ción frecuente, aunque tenga un principio un hondo amor a España y una gran tris- básico útil, es, por desorientación, perturbateza por nuestros descarríos pasados, que dora y dañina. desgraciadamente no fueron seguidos de es- -P e r o esa asignatura ¿no la tienes ya carmiento ni enmienda. aprobada? E s posible que la malicia, busque retratos S í y me dieron. so filien, v en n novela. N o los encontrará. L o más a- Puc; entonces... que puede llegar el lector, si pertenece a mi en generación, es a sorprender cierto aire cle familia entre sus recuerdos políticos y o íc la dan por aprobada? personajes que -ansitan por aquellas pa i- -Ñ o me la dan por aprobada. nas. Tampoco hay en el libro nada de auto- ¿Y no te sirve aquél texto? biográfico. Y o no respondo de lo que piensan -No me sirve aquél texto. y dicen aquellos seres, esclavos de sus ensueCon estos diálogos, un poco desconsoladoños, de sus pasiones y de sus dudas. Una no- res, celebran las familias estos aniversarios vela puede ser una confesión cuando el au- de principios de curso. Hace falta mucha tor es un hombre interesante por su vasta afición a la cultura, mucha gana de que experiencia. Y el autor de Poniente solar no el hijo estudie y sea algo, para decirle a está, por su desdicha, en ese caso. E s un u n- h i j o escritor y liada más... -E s t u d i a a pesar de todo, estudia. G. C O R R O C H A N Ó MANUEL B U E N O i