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llamarla E l Capricho. L a duquesa invirtió grandes sumas en mejorar la finca, y, entre otras cosas, llevó a ella las piedras del Castillo de Barajas, en el que halló su muerte el tercer gran duque de Osuna, virrey de Ñapóles, y con cuyas- piedras alzó la principal de las islas del lago. P o r estas avenidas paseó también José I, acompañado del padre de V í c tor Hugo. Acaso el pródigo duque de Osuna, nuestro fastuoso embajador en Rusia, pensó, contemplando este lago, en aumentar el caudal de las aguas de la finca y extender, sus plantaciones. Y también, en el reinado de Alfonso X I I I se abrieron a la Corte estos jardines de ensueño, en. fiestas esplendorosas. Répide ya han opinado. E l primero escoge la. alameda de Osuna para morada del presidente de la República, y el segundo la ofrece al pueblo como elemento de sanidad y cultura. N o sería aventurado suponer que cualquiera trate de explotar la enorme cantidad de madera criada en sus bosques, ni que se piense en convertir el delicioso paraje en parque de atracciones. Los organismos oficiales tienen la obligación de evitar que se profane el histórico rincón con la tala de sus bosques o con distracciones verbeneras. Dentro de unos días el Ayuntamiento de Madrid se personará en la finca; que él haga no se pierda para los madrileños este rincón de poesía, en el que se encerró un trozo de iHistoria entre frases apasionadas de mariscales de Francia y duquesas castizas. M a d r i d necesita hoy m á s que nunca expansiones higiénicas; no le bastan el Parque del Oeste y el Retiro; falta un parque del Este, y este tercer riulmón de Madrid puede y debe serlo la alameda de Osuna. Los espíritus corrientes utilizarán los maravillosos jardines para bien de su salud corporal; los espíritus cultivados, para bien de su alma. L a histórica alameda de Osuna debe ser únicamente el tercer pulmón de Madrid. R. O R T E G A L I S S O N La alameda de Osuna, en trance de perderse Dos veces pasó la alameda de Osuna por trance de perderse: a raíz de la muerte del duque dilapidador y en la actualidad. P o r fortuna, la primera cayó en poder de acreedores- cultos, que restauraron los jardines abandonados y volvieron a instalar en su s i tio primitivo muchas obras de arte que habían sido enajenadas. E n la actualidad, ¿quién será el mejor postor? E i Ayuntamiento de M a d r i d debe adquirir la alameda para los madrileños Autorizadas y brillantísimas plumas como las de R a m ó n María Tenreiro y Pedro de
 // Cambio Nodo4-Sevilla