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í MADRID- SEVILLA íí D E OCTUBRE D E 1931. N U M E R O EXTRiO. 20 CENTS. KEUACCION: 1 ítADO DIARIO ILUSTRAD O AÑO V I G E S 1 MOSEPTIMO N. 8.962 Difi S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MVÑQZ O L I V E C E R C A N A A TETÜAN, S E V I L L A LO P R I M E R O D E TODO D E B E SER E L ORDEN A diario se ofrecen- al comentarista varios temas que la actualidad va empujando en primer término desde el tormentoso fango donde se fraguan: E l déficit de más de 500 millones que anuncia el ministro de Hacienda, las dificultades de relación entre los partidos y partidas políticas, que impiden que la controversia se oriente en un sentido nacional de transacciones; la baja de la recaudación, signo de astenia grave en los negocios; la represión de la propaganda cuando la hacen las derechas, y la omnímoda l i bertad de los ultraextremistas; l a lentitud con que se elabora el Código constituoional... Ninguno de esos aspectos, con ser graves, nos parece el más importante. Nuestra fe en España es tal, que creemos que salvaria con su potencia y su vitalidad el colapso económico, si la dejasen trabajar en paz; creemos también que si la autoridad se implantara de arriba a abajo, si los gobernantes dieran muestras de querer frenar el desenfreno, no sería difícil convencer a los que ahora piensan que libertad es sinónimo de libertinaje. Y ahí tenemos, se nos viene a los puntos de l a pluma, el manantial de todos nuestros males, la causa de la que los restantes no son más que efectos: falta de responsabilidad y autoridad en el mando. U n país puede transformar, cambiar, modificar substantivamente su vida dentro de un cauce jurídico y con el ritmo acompasado con que hasta ahora se han hecho todas las evoluciones fecundas. L o que no puede, sin herir sus visceras cordiales, es entren garse al pillaje. Cuando los campesinos se echan a la serranía, queman bosques, destruyen edificaciones, matan rebaños, acometen a los labradores y arrasan el cultivo, no ponen en práctica ningún programa político; lo que hacen es atacar el fundamento mismo de la civilización. Se está en el resultado de las propagandas antirrevolucionarias, cuando había que halagarlo todo para conseguir con espléndida fábula de promesas adiciones a la lista demoledora. H o y ha de movilizar el ministerio de la Guerra batallones y escuadrillas de aeroplanos para combatir lo que hace un siglo Zugasti estirpó con sólo la Guardia civil. Y a se irán convenciendo los partidos át que el orden público es un postulado común, es lo primero de todo. S i n vida de relación regulada por la Ley, sin la Ley mantenida a toda costa por la autoridad, se va a la anarquía. E l Gobierno y las Constituyentes no prestan la atención, debida a los sucesos andaluces. A l contrario, les vuelven la espalda. P a r a ministros y diputados es más urgente crear un problema artificial, como lo es en España el religioso, tema del que, no se hablaba. Antes que al hecho vivo atienden al fantasma, fabrican el fantasma. L a realidad, inexorable, llama a las puertas del Congreso. E n el Congreso se inventa la cuestión católica, se discursea, se da p sto a la pasión, se preparan satisfacciones al sectarismo. Y la realidad, sin embargo, es la sublevación del campo. E L D E B A T E SOBRE E L PROBLEMA RELIGIOSO E l Sr. Alcalá Zamora estuvo ayer predicando durante dos horas en el desierto. Cumplió con su deber, acudiendo a reivindicar los principios de derecho, de moral y de política que hacen inadmisible el dictamen de la Comisión. L o hizo con toda amplitud y sin regateo, justo es consignarlo; sin omitir la réplica a todos los falsos argumentos de la pasión demagógica; pero nos tememos que sin la menor eficacia o con eficacia i n significante. P o r eso lo que puede recogerse como estracto positivo de sus palabras y de su actitud es el anuncio de que frente a un acuerdo injusto que entrañe la persecución sistemática y sectaria, será precisa la lucha legal, y él se convertirá en adalid de la lucha hasta lograr la reforma. Los dos principios de solución- -régimen, concordato para la iglesia y ley de excepción para las Ordenes- -fueron las síntesis. N o puede haber solución- -exclamaba el jefe del Gobierno- -que no se funde en la razón y en la justicia. Y poco antes había dicho: S j los católicos son la mayoría del país, ninguna potestad puede legislar para perseguirlos; si fueran una minoría, tampoco, porque la mayoría tendrá el deber de ampararlos. Pero toda la dialéctica y todo el fondo jurídico y moral chocaron con la postura preconcebida e irreductible de las extremas izquierdas, notoriamente advertidas en una fría indiferencia, intencionadamente subrayada en gestos y actitudes, que a duras penas velaban la cortesía. Frente a esa disposición de ánimo, cerrada, intransigente, ferozmente agresiva, es ociosa la controversia, porque ya no se trata de un contraste de pensamiento, sino de estado pasional, de voluntades movidas por impulsos muy alejados de toda reflexión. S i no hay peor sordo que el que no quiere oír, no hay peor oyente que el que está resuelto a no dejarse convencer. E l convencido de su propio error será a estas, horas el Sr. Alcalá Zamora; por muy sinceramente que se someta a la voluntad de la Cámara, no podrá por menos de preguntarse si es ésta la República que él concebía y que él ofreció en su proselitismo entre las clases de orden. Acaso se ha contestado ya cuando anuncia que, si hoy acataría el acuerdo, ello no le vedaría, el autorizar con su personal y activo concurso- -se anticipa a proclamarse adalid- -la campaña que contra la persecución y el atropello habría de emprenderse hasta lograr la reparación. -J v Jv, Entre los argumentos en pro de la expulsión de las Ordenes religiosas figura este peregrino, inesperado y ocurrente: que i n cluso hay alguna que desea ser disuelta, como lo prueba el hecho de que las profesas han dirigido a los diputados unas hojitas, pidiéndoles que apoyen la disolución, porque así podrán verse libres de ellas, cuya voluntad fué capada, etc. De donde resulta que esas monjas enclaustradas a priori tienen espacio y medios para imprimir o hacer a máquina puñados de hojitas, y no tienen tiempo n i recurso para escribir una sola y enviarla al gobernador o al Juzgado, si es que se las pone obstáculo material para abandonar libremente la clausura, en su perfecto derecho, como mayores de edad. A l g o así como si una persona secuestrada comunicase su situación por teléfono a las amistades, sin caer en la cuenta de que podía verse libre, a los diez minutos de telefonear a l a Dirección de Seguridad. Pero si en todo este aparato espectacular de la batalla de la Iglesia se suprimen las doncellas captadas o recluidas contra su voluntad en los conventos, restaríamos un atractivo tan acreditado en el género teatral melodramático. Ahora sólo falta la carta de la monjita, a quien su tutor impidió un matrimonio venturoso, incomunicándola en la clausura para él aprovecharse mejor de la administración de las fincas. Por supuesto que si estas fincas son de. regadío y dan más de xo. 000 pesetas, ya arreglará al tutor l a ley de reforma agraria. T E M A S V A R I OS í v Aún no se ha llegado al artículo y ya pretenden hablar sobre el divorcio quince o veinte diputados, aparte de las inevitables diputadas. Los hay inaplacables. Conversaron con los contertulios de sij pueblo, exponiendo con voz engolada y gesto petulante cuatro ligeras variedades como dijo el otro, y no perdonan la constancia en el Diario de Sesiones. ¿Por qué no las envían directamente en unas cuartillas? E n el asunto del divorcio, las opiniones individuales- -no tratándose de una, personalidad de alta categoría ganada en el saber- -no le importan un rábano al público. Y los partidos y grupos políticos tienen ya de antes concertado su juicio. E l señor Besteiro defraudará al país, si no aplica austeramente el reglamento. U n colega de- los más radicales en la solución del problema religioso ensalza al m i nistro de Justicia por su discurso, y llega a dcirle que puede envanécese de que sus palabras determinaron una reacción de alza en la Bolsa. Hecho cierto, del que se deducen una comparación y una enseñanza. L a p r i mera, que el Sr. Fernando de los Ríos ha i n fluido beneficiosamente en las cotizaciones, y su compañero el de Hacienda no ha podido lograr sino el efecto contrario, -a pesar de que grita más. Y esta enseñanza: que bastó la sugerencia de una fórmula no extrema para que se reflejara en el. mercado de valores, la esperanza de evitar un conflicto que empeore l a situación general. L o contrario de lo qne hubiéramos visto ayer, de haberse celebrado sesión de Bolsa, después, del discurso guadaña del Sr. Albornoz 4 ea É