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A B C. V V D E O C T U B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G ECOS NOTAS LECTURAS Y Y a van dibujándose en los pasillos de la Cámara los solitarios. N o nos referimos a los que lucen algunos paladines de l a igualdad y de l a socialización, sino a determinadas figuras que en los primeros días de C o r tes se veían constantemente rodeados de personas que escuchaban sus siempre interesantes comentarios. Esas figuras se pasean ahora por los pasillos de la Cámara solos, libres de la ajena curiosidad. L a explicación nos la ha dado un parlamentario: E s que estos intelectuales dicen las cosas de ¿una manera que no les entendemos A l pie de una foto leemos: L a ex alcoba, del ex R e y ¿E x alcoba? ¡Q u é extraño caso de ex tra republicanismo! ¡E x kolosal! L a República, para hacer honor a su carácter democrático, suprimió los títulos, condecoraciones y tratamientos y cuanto significase diferencias de clases; pero es el caso que a la cabeza del Diario de las Sesiones aparece todos los días una inscripción que dice: Presidencia del Excelentísimo señor D Julián Besteiro Vamos a ver qué es lo que sobra, si la democracia o la excelencia. E l Mondadientes, repudiado de toda mesa distinguida, tiene, a más de sus partidarios, sus admiradores. U n dentista de Berlín, el doctor H a n s Sachs, h a reunido una interesante colección. F i g u r a n en ella ejemplares finamente cincelados de l a época r o mana, y los de l a Edad Media ostentan d i bujos góticos. Más tarde, el mondadientes adquiere l a forma de una cuchilla, y tiene en el mango dos sierpes entrelazadas. E n los tiempos románticos, la empuñadura se transforma en una góndola o en la testa del Emperador Napoleón I H a u s Sachs quiere demostrar con su colección que antiguamente l a higiene y el arte se daban l a mano. D e un médico muy conocido sé decía una noche en la Peña de M a d r i d -E s un hombre excelente. E l día que muera no dejará enemigos en este mundo. -E s porque ha tenido la precaución de mandarlos a l otro- -contestó un señor de los presentes. Mientras el precio de l a vida jse ha elevado en Francia en estos dos últimos años, pasando de un índice de 124 a 132 en el comercio al por- menor, las demás naciones acusan las siguientes bajas: Alemania, de 154 a 134; Bélgica, de 136 a 121; Suiza, ele 156 a 148; Inglaterra, de 154 a 136; Suecia, de 150 a 133, y. lo s Estados Unidos, de 154 a 135. L a nación europea en que más cara cuesta l a vida es Francia, y las causas de ese encarecimiento, sorprendente dentro de su relativo bienestar económico, se deben a lo que la revista El Capital llama bondadosamente defensa del productor, y que nosotros denominamos afán inmoderado de lucro, a la superabundancia de la circulación, al peso de los tributos y a la multiplicidad de intermediarios que se benefician de la venta de todos los artículos. A su regreso de Rusia, Bernard Shaw, mintiéndose un poco fatigado, pues tiene ya muchos años, llama a su médico. Este le toma la tensión arterial y le dice: -L e noto a usted un poco bajo de tonos. Sus arterias laten muy despacio... -Q u e r i d o doctor; no se alarme usted... E s porque saben que. no tengo prisa para nada. E L H O M B R E D E L DÍA DON FERNANDO D E L O S RÍOS El culto catedrático y ministro de Justicia hizo en el Parlamento pública pro testa religiosa de heterodoxia. Su filiación es clarar viene, como la mayoría de los europeizantes de su tiempo, viene de la Institución Libre de Enseñanza, de que fué alma un pariente suyo, D. Francisco Giner de los Ríos. Krausismo: Sanz del Río, Castelar, Canalejas, Tapia, Castro, Ruiz de Quevedo, Ascárate... Institución... Institución... Orden laica, con sus ritos, su disciplina, sus santos, su esoterismo, sus ex votos. Don Marcelino Meriendes y Peíayo dedicóles el último capítulo de L a historia de los heterodoxos, pero no llegó a sospechar que un día, desde el Poder, autocrite qua fungor, dieran la réplica al ministro aquel de la Restauración que los formó expediente y provocó su salida de la cátedra. La Compañía de Jesús y la Institución, salvando, naturalmente, el credo religioso, han dado el contingente más nutrido de profesores en los últimos años. Han sido las dos almácigas de pedagogos en los dos polos ideológicos. Pero ayer D. Fernando- Don Suave le llamaban sus amigos- -tuvo un gran éxito de orador parlamentario. Éxito que no empañó llamándose descendiente de los erasmistas del siglo XVI, con acento patético, clamando justicia para una conciencia liberal estrangulada. Y no es para tanto, D. Fernando; no es- para tanto... ¿Se ha olvidado usted de que Alfonso de Valdés, la Ninfa Egeria del erasmismo, murió, no zaherido, ni despreciado, ni estrangulado, sino de muerte natural, siendo secretario de Carlos V nada menos? ¡Ya quisiéramos nosotros, que no tenemos ninguna afinidad, religiosa con Erasmo; ya quisiéramos que la muerte nos sorprendiera en tal holganza! Este sanio varón heterodoxo, de quien es fama que canta, como los ángeles- -los ángeles heterodoxos, no analizados por Meriendes y Pelayo- como los ángeles de la baja Andalucía, el más puro cante jondo con el estilo más garboso y lacerante; este santo laico, que podía ser un abate por su elegancia de verbo y de ademanes y por ese talento suasorio y esas maneras insinuantes, -delicadas y voluntariosas que el vulgo atribuye a algunos padres de la Iglesia católica; D. Fernando de los Ríos, Don Suave por otro nombre, tiene también la sonrisa, la apostura, la gracia, la delicadeza de un Papa novelesco del Renacimiento. ¡Es lástima que en la Institución Libre de Enseñanza no se haya creado todavía ese grado supremo!