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L a SFáesia 1 Raaca. T r e s f e c b a s d t r a s c e n d e n t a l innhorral r e c u e r d o era l a n i s t o r i a cíe l a H u i n a i i i d a d 77 Mena- teno de la Rábida (Saaiiian) la Ra o í t n lado, lo puerta de la iglesia, y en el frente, la del Monasterio. (Foto V. Muro. Vencidas por el tesón, patriotismo y d i- países, arriesgaban v i r i l y temerariamente ta y es patriótica; llegaréis, llegaréis. Á n i mos y ¡a d e l a n t e plomacia de fray Juan P é r e z de Marchcna sus vidas. las m i l dificultades que se ofrecieran a la A las voces de despedida y gritos de enempresa concebida por el genio de Colón; tusiasmo de l a gente de tierra las tripulaCumpliendo órdenes del almirante, los terminados los nada fáciles preparativos de ciones, sobre cubierta o asomadas a las bor- hermanos Pinzón, cuyas carabelas iban en naves y tripulantes para llevarla a efec- das de las naves, respondían a su vez a ta- vanguardia, debían navegar proa siempre to, (faena ésta en la cual, según los histo- les aclamaciones con rudas y sentidas fra- a Occidente, aprovechando todos dos medios riadores coetáneos Oviedo y Herrera, i n- ses, que, partiendo del corazón, emitidas para adelantar cuanto se pudiera durante fluyera poderosamente en el ánimo de los fueran por los labios de aquellos valientes las horas del día y procurando siempre permanecer las tres naves a la vista, para marinos, que dudaban en entrar en viaje hijos de la mar. lo cual amainarían velas a l a puesta del desconocido la convincente, persuasiva paEmocionante este momento, donde adqui- sol hasta el amanecer, del siguiente día. labra (le Marchena) leída en el pulpito de rió una mayor intensidad fué en el acto de E l marino que primero descubriera tie: 1 a parroquia del puerto de Palos, según virar las carabelas a la confluencia del rra sería agraciado con u n jubón de seda unos, o en el atrio de la iglesia, según otros, Odiel con las libres aguas del turbulento y 10.000 maravedises de juro, en nombre de la P r a g m á t i c a de los Reyes Católicos nom- Océano, lugar en el cual, sobre suave coli- los Reyes brando virrey y almirante del Océano y jefe na, erguido fuera el humilde monasterio de. Llenos de esperanzas, aunque no exencomandante de la flotilla a salir de aquel L a Rábida, que tan maternalmente acogiepuerto; dispuesto todo, lo necesario para ra a Colón, e indiscutible lugar, cuna y ori- tos de momentos de angustiosa duda, aquellos esforzados hijos del. mar, acostumbra, una larga navegación, sin descuidar deta- gen de la redención americana. dos a tormentas y temporales, navegan i n lle de importancia; a bordo de las tres naCon velas a medio desplegar dieron fren- trépidos y resueltos, siempre proa a O c ves las tripulaciones respectivas, llegó, por te las carabelas a la mansión conventual; cidente. Caminan a la aventura, -por el mar fin, el momento tan ansiado por Colón de potenebroso en demanda de tierras soñadas, der dar la orden de salida a la mar, cami- en la colina los padres franciscanos agitaban sus pañuelos en amorosa expresión de de- continentes ignotos, persiguiendo lo desno de las aventuras que reservadas pudiesentida despedida; fray Juan P é r e z de M a r- conocido; bajo la quilla de sus. bajeles se rari estarle en su temerario empeño. chena, trazando con su diestra mano el agitan y viven- los monstruos. marinos que E r a el día 3 de agosto de 1492. Antes signo sacrosanto de la cruz, enviaba su ben- j a m á s vieron sus ojos, y en sus rudos cerede la salida del sol, como media hora. F e- dición a naves y navegantes, y Colón, sobre bros, se despierta a veces el desaliento y la cha memorable, que marca una de las efe- el puente de la Sania María; M a r t í n A P i n- desconfianza; sin embargo, el ánimo enérmérides gloriosas de la epopeya colombina. zón, en la Pinta, y Vicente Yáfiez Pinzón, gico y la v i r i l decisión de sus capitanes E l momento de zarpar las carabelas del en la Niña, con todos los tripulantes, cada sabe en tales momentos de abatimiento dar modesto puerto de Palos, a pesar de lo i n- uno en su puesto, en las respectivas cara- nuevos bríos a los decaídos espíritus y el tempestivo de la hora, constituyó un acto de belas, de pie, descubiertos y con los ojos viaje sigue y sigue, proa al Occidente, mogran importancia y solemnidad. Gentes de arrasados en lágrimas, dirigidos al monas- nótono y lento por la inmensidad del Océalos puertos de Huelva, San Juan del Puer- terio, donde ya antes hubieron de implorar no, sin vislumbrar señales de tierra por ninto, Moguer y L a Rábida, unidos a los ve- el favor de la Santa Virgen de los Milagros, guna parte. cinos de Palos, ocupaban las márgenes del que en él se venera, rezaron fervorosamenA los cuatro días de navegación de su saOdie! apretujándose en inusitado hormi- te, m á s bien con el corazón que con los l a- lida de Palos la flotilla había arribado a gueo; hombres y mujeres, ancianos y n i- bios, una salve a su protectora en los ma- las islas Canarias, donde hubieron de repaños, todos por igual, manifestaban sus gran- res, mientras la campana del convento de- rar ligeras averías las carabelas Pinta y deseos de dar su adiós a los bravos h i- jara oír el eco vibrante que al despedir a Niña, prosiguiendo después viaj. e e! día 6 de! jos ríe aquellos puertos, que allá, camino aquellos valientes parecía decirles: I d con septiembre, en persecución del logro de su deseo, y llevaban ya treinta y seis días de c c lo desconocido, eu busca de ignotos Dios y no temáis. Vuestra empresa es sannavegación, treinta y seis días de continua
 // Cambio Nodo4-Sevilla