Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRlD- SEV 1 LLA 33 D E r DIARIO- ILUSTRA? DO. A Ñ O VIGE) B) SIMOSEPTIMO N 8.963 OCTUBRE D E 1931. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S l i E A C C I Ó N P U A D O D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MTJ OZ O M V E C E R C A N A A I E T T J A N S E V U i L A EL SEÑOR RECTIFICA MAURA A ABC E l señor, ministro de la Gobernación, que continúa honrándonos con sus preferencias, ha tenido para A B C una nueva amabilidad exquisita: la de fijarse precisamente en nuestra información, y no en la de otros colegas, acerca de los graves sucesos ocurridos la última semana en Villanueva de Córdoba, donde parece comprobado- -y. nosotros lo lamentamos tanto como el señor ministro- gue se ha movido más de una rata Don Miguel Maura, con la vehemencia que, según él, le caracteriza, y a la que es muy fácil dar libre curso desde el ministerio de la Gobernación, pretende rectificar la información enviada por el corresponsal de A B C, atribuyéndonos propósitos derrotistas. No acertamos a percibir el alcance de esta palabra. ¿Quiere decir el Sr. Maura que en nuestra información líubiera complacencia ante los deplorables sucesos comunistas? Si tal es su intención, nadie, ni él mismo lo cree. ¿Quiere decir que en A B C se ha tergiversado la verdad de los hechos o que se ha exagerado su alcance? En- este caso lo único que podemos asegurar es que no ha leído nuestra información. Y no la ha leído, porque ninguno de los extremos que rectifica aparecen en la información de nuestro corresponsal, inspirada, por el contrario, en un deseo claro de excitar la reacción ciudadana, con alabanzas expresivas a la previsión y tacto del gobernador civil y a la rápida y eficaz actuación de la fuerza pública. Y ello es tan cierto que nos consta que la información, tan suspicazmente comentada por el Sr. Maura, mereció el beneplácito del propio gobernador civil de Córdoba. N i A B C ha dicho que los aeroplanos llevaran municiones y cañones la Artillería, ni el alcance de nuestras informaciones era, no podía ser, contrario a la represión de los desmanes comunistas advertidos en Villanueva de Córdoba. E l ministro de la Gobernación puede decir lo que se le antoje acerca dé A B C. Para eso es ministro, y vehemente. L o que no es lícito es achacarnos afirmaciones que aquí no se han hecho. Por otra parte, el Sr. Maura dice en la madrugada del lunes que ha quedado sofocado el acto de rebeldía, y nosotros lo celebramos. Pero, ¿estaba sofocado en la tarde del sábado, que era el momento a que nos referíamos en nuestra, información del domingo? A la vista tenemos los periódicos de Córdoba, y si la fogosidad del Sr. Maura no nublara a veces su claro juicio, habría de reconocer que, precisamente, por no alarmar al público, hemos callado otras cosas, por fortuna ya abortadas, que él y nosotros sabíamos. LA S I T U A C I Ó N POLÍTICA Y PARLAMENTARIA Ante el problema religioso ES señor Lerroux suspende definitivamente su viaje a Ginebra Él Sr. Lerroux, como ya dijimos oportunamente, tenía el propósito de trasladarse a Ginebra y salir para dicha ciudad ayer domingo, a las diez y media de la mañana. A ruegos del Sr. Alcalá Zamora había diferido su salida, puesto que pensaba hacerlo el sábado en el sudexpreso de la noche, y una vez pronunciado por el jefe del Gobierno su discurso, que tan peligroso se anunciaba, decidió emprender el viaje toda vez que la intervención del Sr. Alcalá Zamora no había tenido las derivaciones que se esperaban. Pero en la sesión nocturna del sábado, el Sr. Guerra del Río, jefe de la minoría parlamentaria del Sr. Lerroux, pronunció un discurso, que alarmó al jefe del Gobierno y a varios ministros. E l Sr. Guerra del Río anunció, que se proponía con los diputados de su grupo votar el dictamen de la Comisión, si las enmiendas que los radicales presentaban eran rechazadas por la Cámara. La gravedad, de esta actitud no se ocultó al Gobierno, y el Sr. Alcalá Zamora decidió llamar a D. Alejandro Lerroux, pero éste se encontraba descansando. Entonces ayer, a las siete, y media de la mañana, el presidente del Consejo llamó a D. Alejandro Lerroux y le rogó que desistiera de su marcha a Ginebra, por entender que su presencia en Madrid, en la Cámara, esta semana, en la que se ha de decidir el problema religioso, era indispensable. E l Sr. Lerroux lo comprendió de este modo, y accedió al ruego del Sr. Alcalá Zamora. iba a partir, recibió un último e ínsistent ruego mío, interesando la presencia de esaí. sus grandes cualidades aquí en. España, don de ha de decidirse problema también de lucha y de paz, aunque interior. Yo he creído indispensable, coincidiendo para ello con muy distantes y autorizados pareceres, el de. esa alta individualidad y amplia representación que sabe siempre hermanar el radicalismo más auténtico con la prudencia más; ponderada. Eí presidente fué ayer ovacionado p o r Jos elementos católicos Como ven ustedes, el caso se relaciona coti. el debate constitucional pendiente y respondiendo a la justificada curiosidad de ustedes les diré que estoy muy satisfecho del acto que he realizado. Son innumerables, y de la más varia procedencia, las felicitaciones que recibo. Ayer, proponiéndome evitar lo que sucedió, no oí misa en la iglesia que frecuento, sino en otra; pero fué la precaución inútil, porque al salir encontré la aclamación de los que habían visto su derecho y su conciencia amparadas, e inmediatamente al llegar aquí me esperaba la más efusiva expresión de sentimiento por parte de un israelita muy culto. E l contraste me indica que logré huir del fanatismo religioso; y en cuanto a la conveniencia política, por si yo tenía alguna duda, me ha afirmado en mi criterio la Prensa, aún la más avanzada, pero sinceramente republicana, que tiene para mi actitud, por lo menos emocionado respeto, y en cambio, la ira y la agresión contra el hombre político, ya que la condenación del discurso le era imposible, está en la Prensa monárquica. Ello muestra la contrariedad al ver frustrado el monopolio monárquico de una clientela católica y la suprema conveniencia, me atrevería a decir necesidad, para la República, de demostrar, serena, que comprende a los católicos, haciendo así de ellos firme cimiento y. no enemigos. A atajar el paso a tal maniobra monárquica he ido resuelto, y ahora quien tenga oídos que oiga, y quien tenga ojos que vea, porque el juego está bien descubierto La conveniencia del Concordato Unas palabras ahora acerca de la conveniencia del Concordato franco sometido al Parlamento, en vez del clandestino que en otro caso vendría, y no tarde, falto de garantías eficaces para la potestad de las Cortes. Hablando claro y gráficamente, acudiendo a la realidad, sin aquella solución, en muy pocos años, y casi desde el principio el episcopado español se apellidaría Segura o Múgica; es decir, lucha e intransigencia, y en cambio, con tal solución desde, el primer; instante y en: su renovación iría significado con otros apellidos que no hace falta expresara paz, comprensión y adhesión a la República. E l pueblo, en su acepción más popular, se fija en el sentido de la expresión más papista que el Papa Esa frase es el retrato de una gran parte del catolicismo español, y por ello la conveniencia y habilidad del gobernante republicano español será recordar que existe un Papa conocedor del ambiente universal del Derecho moderno, y no olvidar que aquí hay muchos subditos de aquella potestad espiritual, por desgracia refractarios en su propio impulso a semejante ambiente, expresión de nuestro tiempo, Interesantes declaraciones del presidente del Gobierno A la una y media de la tarde, el presidente del Consejo recibió a los informadores y les hizo importantes declaraciones. Por que ha rogado al señor Lerroux que desista de su viaje- -Ante todo he de cumplir lo anunciado en la Hoja Oficial del Lunes, explicando, dentro y fuera de España, puesto que el caso tiene destacado aspecto internacional, la presencia en nuestro país todavía del ministro de Estado. Ha accedido a ello el Sr. Lerroux por mi insistente ruego, acorde con él criterio de los compañeros, a quienes consulté, y significa por parte del Sr. Lerroux una gran deferencia, que le agradezco vivamente, y un gran servicio que presta y aprecio en cuanto vale. Su deseo y propósito, que me comunicó desde el momento que los sucesos del extremo Oriente reclamaban nueva reunión del Consejo de la Sociedad de Naciones por él convocado, era el de trasladarse a Ginebra para presidirlo. También yo deseaba la realización de este plan, por- que así, una vez más, D. Alejandro habría seguido representándonos fuera, y en asunto tan delicado, con el acierto, tacto y autoridad que en los Círculos diplomáticos se le reconoce. Pero en el momento mismo en que
 // Cambio Nodo4-Sevilla