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A B C. M A R T E S 13 D E O C T U B R E DE 1931. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG ECOS N O T A S LECTURAS Y J E n la sesión de Cortes de anoche ocurrió un suceso extraordinario. V a r i o s diputados: de pronto, abrieron los ojos casi hasta desorbitarlos. Después los pusieron en blanco. Todo hacía temer un rápido- desfallecimiento; ¿Qué fenómenos ocurría que tal sensa. ción había producido en los diputados? Pues nada menos que la entrada en el democrático hemiciclo del Parlamento de esta R e pública de trabajadores, que aborrece a la burguesía, de ocho diputados vestidos de etiqueta, y dos de ellos socialistas. L a s a l midonadas pecheras, los zapatos de charol, los trajes y los smokings, resultaban de tal suerte discordantes, que hasta los Reyes Católicos doblaban sus cinturas de piedra, para observar mejor el extraño caso. Pero de pronto comprendimos. E r a la socialización de los trajes de etiqueta. ¡O h! E l valor de las exportaciones de Alemania no ha cesado de aumentar, a pesar de l a crisi s financiera por que atraviesa aquella nación. Sólo entre los meses de enero y marzo del año actual ha pasado de marcos oro 774.900.000 en enero, a S 66.900.000 0 x 1 marzo. Las importaciones, por contraste, han ido bajando de 715.300.000 en enero a 584.000.000 en marzo. E s a baja se debe, según los economistas, a las restricciones en el consumo. E n todo tiempo, los autores dramáticos se han visto asediados por sus amistades para obtener billetes de favor la noche del estreno de una obra. A veces, l a calidad social de los peticionarios les pone en verdaderos compromisos. U n día recibió A l e jandró Dumas (hijo) unas líneas apremiantes de l a célebre tiple Cristina W i l s o n conocidísima en España, no sólo por su arte, sino porque estuvo casada en segundas nupcias con el señor conde de Casa Miranda, subsecretario de l a Presidencia con D A n tonio Cánovas del Castillo: M a e s t r o necesito, con todo interés, dos butacas para esta noche -escribía l a diva. Lamento con toda el alma no poderla servir, señora. Tengo l a sala llena. E l público ha arrebatado las localidades como si se tratase de oírla a usted. Cristina W i l s o n no pudó enfadarse. E l partido progresista es el más joven de l a Cámara. O el más viejo. Como ustedes quieran. Joven de alma y viejo de años. Nació hace más de un siglo, en la época fernandina, frente a los moderados, y murió con R u i z Zorrilla. A h o r a resucita, pimpante. P a r a oponerse a qué? A la hiena revolucionaria, sin duda. L a C h i n a progresa. E l otro día se ha inaugurado en Pekín el primer campo de t aviación. A h o r a l a Sociedad de Estudios P Literarios acaba de emprender la produc ción del teatro completo de Shakespeare. E s e trabajo se hace sin el concurso del- E r a r i o y sólo por donativos de particulares, que permiten una vida próspera a aquella fundación. L o s experimentos de dos sabios alemanes, Baüer y Wollenbruch, han demostrado l a existencia de unos insectos capaces de perforar el plomo. L o s ensayos se efectuaron con las especies de coleópteros los Derme stes pesuvianus y los Dermestes lardarías, los cuales, encerrados en pequeñas cajas de plomo, de un espesor de dos centímetros, consiguieron taladrar la pared, l a borándola con sus vigorosas mandíbulas en cuatro horas. Dos insectos de las dos familias, trabajando en común, -perforaron unas hojas de estaño del mismo espesor en seis horas. E l latón; eí cinc v- el aluminio han resistido a aquellas pruebas. E L H O M B R E D E L DÍA Si no se tratara de sagrados intereses generales, a los que está vinculada la paz espiritual de millones de españoles, movería a noble compasión el caso personal del presidente del Consejo. He aquí a un hombre sincera, dolorosamente herido por sus propios errores políticos; herido en el más sensible y puro sentimiento religioso. Soñó con una República de libertades individuales, políticas y confesionales. Antes del triunfo, en prédicas exaltadas, que no olvidará nunca, buscó el asenso de la clase media, de la aristocracia y del proletariado, en nombre de principios invulnerables: la paz, el orden, la religión. Quería una República de obispos- -llegó a decir- una República de respeto al credo religioso de la mayoría del pueblo español. Ofrecía el aval de su vida y de su historia, acendradas en el catolicismo. Católico íntegro, al ser detenido en diciembre último pidió una pequeña dilación de su entrega para oír misa, como de costumbre. El Sr. Alcalá Zamora obtuvo él asenso- de mucha parte de las clases conservadoras. Sus predicaciones contagiaron a la masa católica, y hasta piadosa, a que iban dirigidas. No vino la República en volandas y al calor de los discursos virulentos contra la propiedad, contra la religión, contra el concepto tradicional y católico de la familia. Vino de la mano de aquellos que ambicionaban una República en la que estuvieran asegurados sus derechos individuales, sur religión, su familia, la integridad de su Patria. ¡Ah, si la República no hubiera lesionado esos derechos t El Sr. Alcalá Zamora se ha equivocado, jv? en el Congreso, volvió a cantar las excelencias de aquella República soñada en el período revolucionario y hoy tan desmentida por realidades notorias. Y no es, por encima de toda pasión política y pasajera, doloroso comprobar un vencimiento espiritual tan rotundo? A qué punto llega la derrota lo dice la sinceridad con que este hombre, que ha rectificado en extremo tan importante como la cuestión de la unidad de España, defendía ayer las mismas ideas y sentimientos de toda su vida, sin concesiones bastardas a un auditorio hostil, aunque amigo. Nosotros lo habíamos previsto todo. La República del Sr. Alcalá Zamora no podía tener asiento en la realidad. esto es lo doloroso, más que para el equivocado, para el país que hoy sufre sus equivócacwnes