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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O V) G E S 1 MOSEPT 1 MO 10 C T S N U M E R O LOS A R G U A I E S PEORES Q U E PABLITO Y EL TO- P A- TOS PACHECO EN Los pescadores de Santander no pueden pescar. Acuchillaron a cerdos y vacas y cortaron las patas al ganado DIARIO I L U S T R A DO. A Ñ O VI G E NUMERO SIMOSEPT 1 MO 10 CTS F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O LÚCA D E T E N A C R 1 STO LOS ESCAÑOS Las Cortes continúan estructu- rando, cordialmente, la divinidad. Escribimos estas líneas sin que sepamos cabrío que hallaron en el camino. ¿Existe Dios? Y si se acuerda que exisexactamente en qué estado se encontrará a Pablito Pacheco tenía mala sangre Des- te, ¿qué resolución. deberá adoptar el proestas horas el tremendo conflicto planteado en la bahía de Santander por la huelga preciador de la vida propia. y atropellador de letariado consciente? Este fué el tema de general revolucionaria de los peces argua- la ajena, era duro de manos, fiero en los discusión que la Junta literaria de un Atejes. A pesar de la enorme gravedad del castigos que imponía, tenaz en los rencores, neo radical de Barcelona propuso a sus socios. Poco más o menos, el mismo tema ha asunto, ni el ministro de la Gobernación ni cruelmente implacable en la venganza. L a mala sangre de Pablito Pacheco se con- pasado a discutirse en nuestras Cortes el de Trabajo han facilitado todavía informes oficiales. Las referencias de los pe- virtió en ponzoña, por odio a los matadores Constituyentes. Patética discusión que está, riódicos son bastante confusas. Se limitan de su hermano. Dello. hablan todavía algunos durando innumerables siglos. Unos buscan a decir que en las afueras del puerto han cordobeses que viven al cabo de los sesenta a Dios con anhelante angustia; otros poifían para expulsarlo de la sociedad. Hay aparecido multitud de peces, semejantes a y tantos años corridos de entonces a hoy. tiburones, que destrozan las redes y los Pacheco el mayor, ídolo de la chusma, ar- temperamentos que nacen para creer; hay aparejos. Los pescadores se han visto pre- quetipo del bandido generoso que a los r i- otros que no pueden creer, aunque quisiecisados a levantar la pesca de la sardina, cos robaba y a los pobres socorría se en- ran. Igualmente hay regiones que miran con y piensan venir a Madrid a solicitar del tró temerariamente en Córdoba. Se entró indiferencia el hecho religioso, mientras Gobierno medidas enérgicas para acabar solo, cabalgando en un buen potro, rodeado otras regiones no podrían jamás resignarse con los feroces peces. de granujas que gritaban: ¡Viva el gene- a prescindir de Dios. E l que tiene a Dios Aunque en realidad se carece hasta aho- ral Pacheco P y desgañifaban con el es- dentro de sí, lo tiene todo- quien no- tiene ra de datos fidedignos y exactos para de- tímulo de las monedas que el caballista es- a Dios, el mundo se le convierte en una terminar el verdadero carácter del conflicto, parcía en correspondencia a las frenéticas simple contingencia. Entre tanto, el mundo todo hace suponer que se trata de un mo- aclamaciones. Y embriagado por el recibi- asiste perplejo a esa pugna en que se debavimiento comunista. Induce a la sospecha, miento triunfal o engañado por falaces pro- te la permanencia o la supresión de! espíno sólo la manera inopinada y brusca con mesas, Pacheco. el mayor se arrojó hasta ritu religioso. Unos piden una sociedad sin que se ha planteado, sino la similitud que el extremo de plantarse ante la fachada prin- Dios; otros vacilan, se asustan o rectifican. se observa cutre los procedimientos de des- cipal de la casa- palacio del duque de Horna- Algunas naciones, después de haber expultrucción empleados por los arguajes y los chuelos- -a la sazón jefe político de la pro- sado a Dios, nuevamente lo llaman para que vienen utilizando, los demás elementos vincia de Córdoba- -para recibir o exigir in- que se quede. Crisis profunda. perturbadores de tierra adentro, empezando mediatamente su indulto. Y recibió un balazo De pronto puede ocurrir que Ortega, enpor los rabasaires de Cataluña y acabando que le arrancó la vida. Autor del disparo fué caramado: en la cofa del vigía, grite: ¡Dios por los campesinos de Villanueva, después un centinela del fronterizo cuartel de la T r i- a la vista! Pero luego resuita que no ha de pasar por los que en Valencia talan los nidad. E l cadáver del salteador se. desangró visto nada. Unamuno dice que sí, que él lo naranjos y en Toledo se quedan con la caza. a pocos pasos de la vivienda donde encerró ha visto, y anda por ahí haciendo la proEl procedimiento es igual. Se ve claramente sus días postreros y rindió su excelso espí- paganda de Dios. Pero es que UnamUno no que todos obedecen a la misma consigna; ritu el genial príncipe de los poetas D. Luis quiere perecer, y en su horror a. la. mueiSi esto, como tememos, llegara a confir- de Góngora y de Argote. te total se ase como un desesperado a la marse, los pescadores de Santander tienen Lo que hizo Pablito Pacheco cuando el idea de Dios. perdido el pleito. Por mucho que les duela, E l socialismo es el que muestra más emno tendrán más remedio que doblegarse y alarido popular dióle nuevas de la muerte peño en expulsar a Dios. Socialismo con- reconocer que toda la razón y la justicia de su hermano, lo saben de memoria por tra cristianismo. ¿Cómo ha podido consuestá en esta cuestión de parte de los ar- tradición oral y. lo repiten de- coro los caseros guajes. E l mar es suyo. Hacen perfecta- de las huertas, los aperadores de los corti- marse semejante contrasentido? ¿Cómo humente en defenderlo y oponerse a la co- jos, los manijeros de las gañanías, los guar- biera llegado a concebirse y a cuajar el sodicia y á la intromisión de los hombres. das de las dehesas y hasta el chiquichanca que cialismo sin el sentido de piedad humana y ¿Quién es el hombre para invadir el mar? se ajustó por San Miguel último en la plaza la idea de que todos los. hombres somos hermanos? Espartaco también arrastró a Él mar es de los peces, y sólo los peces de la Corredera. Pablito Pacheco irrumpió a sangre y fue- la lucha a los esclavos, a los gladiadores, pueden disponer de él. Disponer del mar es. como. disponer de sí propios. Toda la ocu- go en las fincas de aquellos labradores cor- a los miserables; pero iban ellos solos conpación de un pez, fuera de los fugaces en- dobeses, a quienes, con razón o sin ella, cre- tra los señoritos romanos. Los señoritos tretenimientos del amor, se reduce a perse- yó o supuso autores, cómplices o inductores romanos, igual que los atenienses, habían guir una presa o escapar de un adversario: del fin de su hermano. Ardieron olivares y al- considerado cretino al que les dijera que comer, o ser comido. No hay eri el mar mazaras, bodegas y lagares; a filo de cuchillo todos los hombres somos iguales. Los señootra preocupación. L a corriente cálida del o en la hoguera de tinahones, cuadras y ca- ritos romanos- eran más fuertes que los esgolfo de Méjico se encuentra en Terrauo- brerizas perecieron los semovientes. Y ye- clavos y los gladiadores, y los vencieron. va con la gélida del Polo. Todos los seres güeros, boyeros, pastores, pensaores, zagales Ahora los señoritos cristianos han puesto que arrastra el Gulf- Stream, al llegar allí, y gañanes alzáronse sañudos contra el incen- en las manos del socialismo el arma del sumueren de frío. Arenques y sardinas caen diario de predios y salvaje degollador de fragio universal. E l sufragio es una invencon espantosa voracidad sobre estos millo- mansas reses. Clamaban, y sus hijos y nie- ción puramente cristiana: todos los homnes de cadáveres. Las merluzas se comen a tos repitieron el clamor, como comentario del bres son iguales ante Dios, y, por tanto, delas sardinas; los bacalaos se comen a los bárbaro atropello: ben serlo también ante las urnas. arenques; los esturiones se comen a los baBien; socialismo contra cristianismo. Pero- -i Ese mal hombre no sabe las fatigas que calaos y a las merluzas, y el tiburón se cuesta, criar una mata. de olivar y un hatode cuando el socialismo lograse suprimir a come a los esturiones, sin perjuicio de que ganado! Y a se conoce que nunca los crió! Cristo, ¿qué podría ocurrir? Que el proluego infinitos parásitos se comen a su vez letariado fuese acogotado por esta idea imal tiburón. Pero todo entre ellos to- pa- tos. placable: E n una sociedad sin Dios sólo Ahora, pasado más de medio siglo, sin ate- debe imperar la ley de la Naturaleza, y la E l conflicto de. Santander no tiene solución. Todavía, si los. arguajes pertenecie- nuante de vindicación por el hermano muer- Naturaleza carece cíe piedad. L a Naturaleran a la U G. T. podría nombrarse un to, y con la agravante de condenar a perecer za no entiende de fraternidades; le dice al Comité paritario; si fueran sindicalistas, ca- dé hambre a centenares de hermanos. inocen- fuerte que domine al débil. Y el proletariabría apelar. a los buenos oficios del Sr. Ma- tes, ios campesinos de Villanueva de mi Cór- do, sin él arma cristiana del sufragio uniciá; mas si, como tememos, son francamen- doba repiten y ensanchan las salvajadas de versal y sin la ayuda sentimental (cristiana) te comunistas, no hay arreglo posible. No Pablito Pacheco. Y éstos, sí; éstos saben las del señorito, será siempre derrotado. Como es caso de exponerse a provocar, por soli- fatigas que cuesta criar un hato de ganado; en los buenos tiempos de la Roma predaridad, una huelga general de peces en y una mata de olivos. cristiana. todo el extenso litoral español. JOSÉ M. S A L A V E R R I A M R: B L A N C O- B E L M O N T E PEDRO M A T A se
 // Cambio Nodo4-Sevilla