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MADRID- SEVILLA 14 D E O C T U B R E D E 1931. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ O V 1 GESIMOSEPT 1 MO N. 8.964) g g K E D A C O i O N P R A D O D B S A N S E B A S T I A N SUSCRIPCIONES I ANUNCIOS, MTJSOZ O U t V E C E R C A N A A T E T U A S S E V I L L A A L O S SEIS MESES D E REPÚBLICA E l jefe del Gobierno pide a l a Asamblea. Constituyente un mínimo de justicia para poder aceptar una Constitución a l a que lia sacrificado ya muchas convicciones. T r a n sige con principios que ha impugnado ardorosamente; transigirá, si no se le oye, con otros que también piensa combatir; y aun ha llegado a defender, a imponer, en lucha penosa, los que rechazó toda su vida y fueron el penacho de su carrera frente al separatismo; pero si en l a Constitución prevalece el propósito de tiranía incivil que i n tenta privar de Patria y propiedad a los españoles religiosos, si se consuma este atentado contra la libertad y el derecho, el señor Alcalá Zamora ñ o será presidente de la República, ni del Gobierno, ni ministro, n i cooperará de ningún modo a la subsistencia de una legalidad tan injusta y de tai descrédito ante el mundo. Será el primer combatiente que levante bandera de reforma contra una Constitución que, después de haberle agotado su espíritu de transigencia, todavía le resulta imposible. H a y en l a actitud dei S r Alcalá Zamora una gran abnegación, que aplaude todo el mundo; ciega abnegación en los acomodamientos de antes, en el pago abusivo de las colaboraciones revolucionarias abnegación, despierta en el trance supremo para rectificar su obra y para renunciar los oropeles que le correspondieran en el triunfo de los naufragadores; pero la grave significación de esa actitud es lo que no ve todo el mundo. E l Sr. Alcalá Zamora es el mayor padre entre todos los que engendraron l a República; el organizador de las difíciles alianzas y de las conspiraciones contra la M o n a r q u í a el que puso al servicio de la revolución su historia de monárquico y su propaganda tranquilizadora de la burguesía; el que hizo m á s para atraer a l a capitulación electoral de abril aquella masa neutral y medrosa, que, ante l a perspectiva ele un período revolucionario, se entregó, como en septiembre de 1923, a las soluciones que le parecieron eficaces para su comodidad. Y el Sr. Alcalá Zamora, que no puede volverse contra la República ni renegar de su empresa tan reciente, tan dramática y de tañía responsabilidad, n i cantar de plano su amargura y su decepción, dice, sin embargo, lo bastante para que la gente reflexiva comprenda la gravedad de la situación. Dice que la República tiene que ser una Constitución, y que no es una Constitución l a que prolonga y complica e l período constituyente, y a él, al principal creador de l a República, lé obliga a levantar bandera de combate contra lo mal constituido. Dice, en suma, lo mismo que el artículo Aidabonazo de Ortega y Gasset recogía en la masa claudicante de abril: N o es esto, no es esto... E l jefe del Gobierno se refiere al porven i r a l a política y a l a legislación, al rumbo peligroso de la Constituyente y de los partidos imperantes; pero el país se refiere también al pasado, a lo que ha sufrido bajo l a República en los seis meses que hoy se cumplen de la vida turbulenta dei régimen y que arrojan un índice copioso de infortunios. E l S r Alcalá Zamora procura el salva, mentó de la nave republicana, y honradamente avisa el peligro de naufragar. Pide la legislación de paz y de justicia, la República de orden que votó el sufragio de abril, i n fluido por las propagandas tranquilizadoras, y nosotros nos acogemos a l dictamen del jefe del Gobierno, que no es un derrotista, para denunciar también el fraude que l a revolución ha hecho ya en los seis meses de prueba y el que se propone mantener y agravar en sus leyes. que, comprometieron en sus propagandas el postulado intangible de la libertad; yo la he predicado siempre con lealtad, y ahora l a quiero, antes que para mí, para mis enemigos E l doctor Marañón ofrece su ejemplo de consecuencia liberal frente a otras actitudes y conductas. Para otros, la libertad significa libertinaje, monopolio, con prohibición de que la disfrute el que no piensa como ellos, y el cambio de régimen, la vía libre para atrepellar al adversario y para perseguir a los que no sean irreligiosos- P a r a él doctor Marañón, la libertad es norma igual de tolerancia y respeto. E s l a diferencia entre un hombre liberal y los que, llamándose liberales, son, en cuanto se creen dueños de la fuerza, los que ultrajan y escarnecen á la libertad. LA L I B E R T A D ES T O L E R A N C I A Y RESPETO E l doctor M a r a ñ e n en un artículo que ayer insertó El Sol, redondea sus recientes declaraciones sobre l a precisión de que el problema religioso debía resolverse con fórmulas de armonía que excluyan toda pasión persecutoria contra la gran masa católica del país, contra eLCulto y contra las Ordenes religiosas. Evoca sus años de estudios por países extranjeros avanzados, anticatólicos algunos, no obstante lo cual, las Universidades y L a boratorios funcionan bajo el signo de todas las confesiones, pero servidos por todas las Ordenes religiosas. Lamenta que durante años y años, l a lucha de católicos y de anticatólicos haya desgarrado y anemizado tanto como las mayores catástrofes nuestra P a tria. Aboga por el respeto a la religión que predomina en España, y reitera su criterio de que no se debe expulsar a las Ordenes religiosas, sino someterlas a un régimen común. Considera un éxito diplomático la separación del cardenal Segura, y pregunta: ¿P o r q u é manchar ese triunfo con una persecución arbitraria, que tiene que herir nuestro amor a la libertad, que tiene que mostrarnos al mundo como país de facciosos, de los que se aparta la simpatía de las a l mas nobles? Considera que las Ordenes religiosas sin el favor oficial perderán su influencia ilegítima bajo el pueblo; la legítima, la espiritual, no puede violentarse sin cometer un pecado gravísimo y- además estúpido; porque esas piedras caerán sobre nosotros. E s a i n fluencia que se trata de aniquilar, se acentuaría, adquiriendo caracteres idolátricos ¿P o r qué, pues, se atenta contra la l i bertad? E n nombre de un mito. Del mito de que una muchedumbre inmensa espera en la calle esas rigurosas medidas para no ser defraudada como decía en su discurso el ministro de Fomento. Más ¿a quién vamos a defraudar? T a l vez a sus electores, infinitamente respetables desde luego, pero ellos no son todo el país y son seguramente los únicos que de verdad se defraudarían. Son casi tan minoría como fué minoría mínima la, que quemó los convento y no el pueblo, que sabe que el hambre -cierne sobre E s p a ñ a que hay que rehacerla de arriba abajo económicamente; que hay que vencer a la vez el egoísmo de los ricos y l a incomprensión de las masas extremistas; que hay que dotar al país de una cultura y un alma nuevas, modeladas en la tolerancia y no en la intransigencia. Conceptúa un enorme error, que el Parlamento obre bajo ¡a sugestión del mito. Debe obrar en nombre de la razón y de la libertad. Y, termina diciendo: Y o tengo también mis compromisos con la opinión, tan respetables como los de los agitadores. LA ENSEÑANZA VERSITARIA UNI- E l discurso del ministro de Instrucción Pública en Valencia ha sido una repetición de epígrafes. N o pasamos de los epígrafes. Reóforos, invocación a la juventud, rosicler... Pero de planes orgánicos en detalle, nada. D e concreciones sobre la línea ascendente de la escuela única con sistema que re- base la órbita de las Facultades a las carreras especiales, nada. Y de reorganización in- terna de las mismas Facultades con la debida amplitud de dotación y de libre albedrío para aplicarla, nada. Bien valía la pena de que anticipara lo que va a llevar a los presupuestos para el servicio docente de la enseñanza superior. E n Valencia mismo ha tenido que enterarse de que la biblioteca universitaria ha recibido alguna mejora por liberalidad de la Diputación. Y si no se ha enterado de lo que necesita la Facultad de Ciencias y la de Medicina, será porque no haya querido. ¿C ó mo están, asimismo la mayoría de los Institutos, en orden a elementos materiales? ¿Q u é de suplencias y de recursos imaginativos no han de aportar innumerables profesores encargados de enseñanzas de Ciencias Físicas y Naturales, de Agricultura, etc. A l Sr. Domingo le importa mucho que l a juventud escolar se oriente hacia la República. N o se nos ocurre contradecirle, aunque bien pudiéramos apelar al principio laico y al de neutralidad de la cátedra- -tan cacareados en ¡os programas republicanospara pedir que la Universidad no tuviera más orientación qué la puramente científica. Pero sí tenemos algún derecho a esperar que las innovaciones del ministerio de Instrucción no excluyan la sustancia docente cuyo contenido necesita el molde de una reorganización a fondo. E l gran éxito de las Universidades y E s cuelas de fundación particular en los Estados Unidos, se estriba precisamente en la esplendidez de extensión y de claridad con que se hallan montados los gabinetes, y sin salir de Europa, y sin referirnos a Centros de tal magnitud, sino a otros más pequeños, abunda el ejemplo en Suiza, en Alemania, en Inglaterra. E n España mismo deben eí crédito a su excelente organización interna, no pocos colegios de Comunidades religiosas. Y perdone el ministro esta última cita.
 // Cambio Nodo4-Sevilla