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A B C. MIÉRCOLES 14 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. Terminada la discusión de las enmiendas, el Sr. R U I Z F U N E S habla en nombre de la Comisión y explica la finalidad- del artículo. Afirma que el principio de libertad que existe en toda Religión impide la supresión del artículo, en el cual el Estado define su actitud. Fuera del Parlamento contribuirá a modificar ésa realidad; pero como parlamentario deberá hacer leyes, de acuerdo con aquélla. España- -dice- -está en un período revolucionario, y íni deber no está en alentarlo ni retrasarlo, sino en estructurarlo, dándole la forma legal, Cree que es necesaria la neutralidad del Estado, que es de todos y para todos, porque el espíritu religioso es de tal índole que no se puede imponer a nadie, y el Estado debe tratar a todos por igual. P o r eso dará su voto al artículo, esperando que se satisfagan las aspiraciones de paz y de cordialidad de todos los españoles. (Aplausos de la gran mayoría de la Cámara. E l Sr. G A R C Í A G A L L E G O quiere explicar su voto, y dice que es contrario al artículo, y desea (dando grandes voces) que se sepa de una vez para siempre si se puede ser católico y republicano. Invoca su pasado liberal y republicano, y dice que desea refutar la impresión que pudiera producir un sacerdote republicano con una débil fe religiosa. Se va a dar la impresión- -añade- -de que la cruz os estorba, de que no es amiga de la libertad, y tiene que ser, porque esa cruz y ese Dios han recibido la adoración ferviente, no sólo de los grandes filósofos, sino de grandes republicanos. como el astrónomo Lavallier. (Rumores. E l P R E S I D E N T E ataja al orador, d i ciéndole paternalmente que abrevie, pues está seguro de que si sabe hacer más cortos sus discursos será un gran parlamentario. (Risas. E l Sr. G A R C Í A G A L L E G O afirma que en algunas naciones de Europa y América se sostiene él culto y Clero sin declarar la oficialidad de la religión del Estado. Terminado el discurso, se procede a la votación nominal del artículo. Este es aprobado, por 267 votos contra 41. Lee cifras estadísticas acerca del número de Comunidades religiosas y expone el aumento de más de 4.000 religiosos en España, a partir de 1923. Trata de las Ordenes llamadas hospitalarias y dice que estos religiosos llevan una gran perturbación a la conciencia de los moribundos, imponiéndoles, aunque hayan llevado una existencia laica, los auxilios extremos de la. Religión. Habla de las quejas que formuló ante el director de l a cárcel de mujeres, porque no se le permitió comunicar como abogado con cuatro señoritas detenidas, por haber destrozado una estatua del Rey, sino en presencia de una de las monjas, en contra de lo dispuesto en la ley de enjuiciamiento. Habla de la diferencia de trato que se da a los enfermos católicos o hipócritas de los Catorce siglos exigen r mina! votación E l Sr. L E I Z A O L A de la Comisión, manifiesta que un periódico de la mañana, nada respetuoso, porque es de la izquierda, ha publicado un epígrafe diciendo que hoy se ventilaba una cuestión que tiene catorce siglos de existencia. Cree el orador que en este momento solemne no debe despedirse la oficialidad de l a Religión de una manera despectiva, por lo cual pide votación nominal. E l S i v G U A L L A R T sacerdote, advierte que, al mismo tiempo que se declara la neutralidad del Estado, éste, en la nueva Constitución, legisla sobre la enseñanza, sobre el matrimonio y los deberes, y se acusa con el mismo profundo sentimiento de estatismo que vive en las modernas corrientes. Cree que la declaración procedente sería afirmar que el Estado no impondría ninguna religión. Afirma que estamos frente a las dos civilizaciones: una, espiritualista, con la influencia de las doctrinas divinas sobre el hombre, y la otra, materialista, que trata de desterrar a Dios de toda la vida pública, con lo cual saldrá de la conciencia humana la blasfemia y la maldición. Pero el hombre- -añade- -es. un ser religioso que tiene su corazón abierto a lo absoluto, y l a sociedad está formada de hombres, y e l Estado que regula esa sociedad no puede vivir sin religión, porque un Estado sin espíritu sería un Estado idiota. Después trata de las obras de arte de la Iglesia católica y dice que ésta ha sido sustraída completamente de la Constitución. E s inconcebible, pues representa una ingratitud, dada su fuerza histórica y social. Cree que es un proyecto temerario romper completamente con el pasado. España- -dice- -ha tenido en el pasado el glorioso título de católica, y pesó sobre los destinos humanos por su vida espiritual, y se dará el caso que el pueblo más católico del mundo estará regido por la Constitución más laica de la tierra, con excepción de la de Rusia y de Méjico. Este divorcio traerá un movimiento de la mentalidad colectiva y España cambiará esta Constitución muy pronto. IHemcs trabajado juntos- -dice- -por la prosperidad de España y de la República. Todos los diputados estamos divididos por abismos de ideas; pero hay algo coincidente que es la patria, esta honrosa España, por cuya prosperidad debemos hacer todos los mayores sacrificios. (Aplausos. E l Sr. R U Í Z F U N E S señala varias contradicciones en las palabras del Sr. Guallary, encontrando entre las principales la de confundir el Estado con la nación. A l u de a lecciones de la historia, diciendo que fué en tiempos de Felipe I I cuando se declaró por algunos teólogos la oficialidad de la religión del Estado, convirtiendo l a Doctrina de jesús en una doctrina imperialista. (Aplausos. S i el Estado- -añade- -no se declarara neutral, sería ese Estado idiota de que hablaba el Sr. Guallart. E l Sr. L Ó P E Z D O R I G A sacerdote, se levanta a hablar en medio de gran expectación, pues hay que recordar que en todas las votaciones votó con. la minoría socialista. Empieza diciendo que se hace cargo de hallarse en un Parlamento moderno. Entiende que, como miembro del Parlamento, no votará jamás nada que falsee la realidad social española, que no está en las manos de los legisladores modificar. 7 E l Sr. B A R R I O B E R O De la cárcel de hombres las tuvieron que expulsar. E l Sr. J I M É N E Z A S U A cree que al socializar los bienes de las Congregaciones religiosas no se ejecuta ningún despojo, sino un acto jurídico, habiendo el Estado entregado a la Iglesia en el momento de la desamortización más de lo qué le correspondía. Habla de los bienes de la Iglesia vendidos por ésta al extranjero. Declara que el voto particular d e j a minoría socialista a que pertenece ha sido redactado en pro de la paz de España. (Aplausos en los sociaE l ministro de la G U E R R A habla de la enmienda del Sr. Ramos (perteneciente a su minoría) la cual- -dice- -desde el disparo que la hizo D Fernando de los Ríos lleva el plomo en el ala. Quiere tratar del fondo político que existe en el fondo de la cuestión. Cree que sería ésta insoluble si se la tratara desde un punto de vista jurídico, aunque en el orden legal caben todas las realidades vitales de España. Estas son antes que la ciencia, que la legislación y el Gobierno. L a legislación- -dice -es temporal, y el acto de Gobierno no es cotidiano. Declara que principios tenidos por invulnerables durante siglos, se marchitan, y entonces hay que tener el valor de reconocerlo así y acudir al remedio urgente, poniendo a contribucÍ nuestra capacidad de- i n ventar. S i no sucediera así, el derecho y la ciencia nos estorbarían. E n los pueblos donde se cierra el camino a l a reforma de l a legislación, donde se desoye a las gentes de derecho se produce la revolución, que ya no es legal, sino ilegal. S i es obrera, chocará con las leyes de Policía, pero si es más honda, necesitará de una transformación radical del Estado. L a revolución española actual es de este último orden. Habla de los problemas de autonomías locales, del social y del religioso, que son los fundamentales. Ninguno de ellos- -dice- -los ha inventado la República. Cada una de estas cuestiones tiene una premisa en la conciencia pública, y como la premisa es de que España ha dejado de ser católica, la solución es l a necesidad. en que se halla el Estado de organizar la realidad creada. N o se trata de un problema religioso, s i no político. Se trata de organizar el Estado español bajo la premisa dicha. P a r a fundar esto existen las mismas razones que para afirmar que lo eran en los siglos X V I y XVII. Cree infantil volver a examinar si es España l a que todo lo debe al catolicismo, o es el catolicismo el que todo se lo debe a España porque la realidad es que en los momentos de auge y de esplendor de nuestra Patria se creó un catolicismo español. T a n cierto es ésto que ahí está la Compañía de Jesús, obra del genio de la raza, y que está demostrando ía pujanza de ésta, v U n proyecto de ley E l presidente del Gobierno lee un proyecto de ley. Discusión del artículo 24 i asa a discutirse el artículo 24, con el nuevo texto redactado por la Comisión, que publicamos en otro lugar. E l Sr. J I M É N E Z A S U A defiende el voto particular de los socialistas. E x p l i c a lo sucedido en la reunión celebrada por la mañana, en la cual se acordó redactar el nuevo dictamen, contra el cual formuló voto, particular la representación socialista. Pasa a examinar el nuevo texto, y habla de la influencia que la Iglesia trató siempre de ejercer. Manifiesta que la Comisión ha rechazado el concepto de Corporación de derecho público sometiendo a la iglesia al régimen común. Añade que por lo que respecta al modus vivendi se podrá admitir, invocando lo hecho recientemente por Francia, que en E s paña se llegue a un modus vivendi en 1950. E n los católicos: Muchas gracias. E l Sr. J I M É N E Z A S U A cree que no pueden equipararse los sacerdotes a los m i litares, pues éstos realizan un servicio del Estado, y el Estado debe subvenir a sus necesidades; no así por lo que respecta al Clero, que debe ser sostenido por aquellos a quienes interesa, que sori los católicos, pues no sería justo qué en estos momentos de paro tengan que subvenir a ese gasto los que no profesamos- -dice- -la Religión católica. Expone la teoría de que los religiosos, que ingresan en conventos para dedicarse a la vida contemplativa no pueden gozar de los derechos de una República de trabajadores y cree que así como no se puede permitir el suicidio, según teoría del Sr. Unamuño, no se puede tolerar que nadie renuncie a. su libertad.
 // Cambio Nodo4-Sevilla