Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 14 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. La sesión n o c t u r n a A las diez y cuarto se abre l a sesión. L a animación es extraordinaria, tanto en los escaños como en las tribunas. E n éstas se ha renovado gran parte del público de la tarde. E l Gobierno entero ocupa el banco azul. Todos los escaños aparecen ocupados. E l P R E S I D E N T E declara reanudádsela sesión y concede la palabra a la Comisión. E n nombre de ésta, el Sr. R U I Z F U N E S lee la nueva redacción del dictamen, después de la reunión que acababa de celebrarse. L a Cámara escucha l a lectura con gran atención. Se leen dos enmiendas, una del Sr. C a rrasco Formiguera, pidiendo l a supresión de la base primera leída, que es la ley especial que habrá de dictarse sobre Asociaciones y la palabra Enseñanza entre las prohibiciones establecidas. E l Sr. L E I Z A O L A defiende un voto particular, pidiendo l a negociación de un Concordato. Afirma que en estos momentos no se oye más que la voz de l a pasión, que ciega a los diputados, y estima que si el dictamen prevalece, mucho habrá que rectificar. Cree que los desórdenes callejeros son artificiales. (Rumores. N o hace veinte años nos separábamos algunos colegiales para emprender rumbos distintos: unos, para aprender el Bachillerato, y otros, para seguir l a carrera sacerdotal. ¿Por qué a éstos se les ha de negar los derechos? (Rumores e i n terrupciones. L a diferencia era que los últimos abandonaban todos los bienes materiales para aceptar una vida de sacrificio. (Rumores. H e de recordar- -dice- -a dos que fueron mis profesores: un capuchino... (Risas y rumores, que provocan grandes protestas de los católicos. U n capuchino, digo, que salió para misiones y fué a parar a China, a 400 kilómetros de la costa. (E l Sr. B a r r i o bero interrumpe. Aquel hombre murió con la cara vuelta a la pared, porque el misionero que había de asistirle le tenia a ocho días de camino. (Vuelve a interrumpir el señor Barriotero, y el orador dice que sabe que le están escuchando millones de españoles. L a Cámara- -añade- -carece de autoridad para negar a esos héroes los derechos que se les arrebatan. Relata el caso de independencia americana y dice que va a perderse América por segunda vez, porque en los países centrales el espíritu anglosajón está queriendo batallar a diario y vais a quedaros sin América, si no enviáis allí los frailes desde España. Hasta el idioma castellano está en peligro de desaparecer. Ante los rumores y protestas de la Cámara, dice el orador que el apasionamiento i m pide ver los hechos de l a historia, porque ¿qué colegios de españoles- -pregunta- -hay en América que lleven nuestro espíritu a tales naciones Insiste en que los misioneros son la honra de España. Cree que el dictamen puesto a discusión es mucho peor para los católicos que el antiguo. Cita el caso de la Universidad católica española de T o k i o y la concesión a los Benedictinos de la Universidad de Pekín. E l Sr. B A R R I O B E R O Que se vayan todos al Tapón. E l S r L E I Z A O L A declara que el partido socialista no ha hecho en el mundo entero nada parecido a lo que aparece en el dictamen. E l Sr. C O R D E R O Porque se lo ha encontrado hecho. E l Sr. L E I Z A O L A recuerda hechos como el de Australia, donde fué fundada la U n i versidad por los Benedictinos, uno de ellos español. Se dirige a los socialistas y les pide que conserven la orientación de l a I I Internacional sin entusiasmarse con la situación de Rusia, y no habla de Méjico porque allí 1 no han gobernado socialistas de la I I Internacional; Después trata de Francia, donde los socialistas tienen la significación anticlerical heredada de Combes, por los radicales- socialistas. Esta opinión- -añade- -la habéis creado vosotros Tjprque no habéis permitido n i un solo mitin católico. Se me dirá: L a gente está excitada, hay excesivo número de religiosos; hay que i r substituyendo a los religiosos por laicos en ciertas actividades. E n todos estos puntos hubiéramos transigido; pero no s e n o s ha oído; y en las reuniones de la Comisión no hemos podido los católicos apenas defender nuestro criterio. Se ha exigido a la Comisión un dictamen hecho en veinte días y esto es demasiado. P o r lo que respecta al número de religiosos, hubiéramos aceptado la solución a base de una negociación con el Pontífice; pero no se nos ha hecho indicación ninguna. Sobre el derecho de los bienes de las Congregaciones hay que decir que éstas han ido rescatando con su dinero- -el orador recalca esto- -los antiguos templos y monasterios vendidos por el Estado en la. época de la desamortización. Termina diciendo que nadie ha consultado a los católicos sobre la solución del problema. E l P R E S I D E N T E ¿Se acepta el voto particular? L o s C A T Ó L I C O S Votación nominal. E l P R E S I D E N T E E l resultado está visto. Sus señorías van a quedar aislados y perecerán. S i se insiste en pedir votaciones nominales, es que hay un deseo de obstrucción. E l Sr. M A D A R I A G A (D Dimas) expresa que, cuando se pide a las minorías católicas esta restricción, no se les permite dedefender unas enmiendas que habían presentado. E l Sr. P R E S I D E N T E Porque fueron presentadas en el curso de la discusión. E l Sr A L V A R E Z después de discutir con la presidencia ei motivo de su intervención, manifiesta que habla por un problema de conciencia y que va a decir la verdad desnuda. Según el dictamen, los. curas y los frailes son ciudadanos de tercera clase. Y esto que- -pregunta- ¿es que para aquél, hay privilegios a contrapelo? Suprimidlo todo. Decid que la Iglesia es una agrupación de rufianes y de pillos. Pues queráis o no queráis, el sacerdote es un espíritu selecto, salvo el desdichado que os habla. (Grandes rumores. Tiene el espíritu siempre en vibración con el dolor de le renunciación y si es religioso vivir separado siempre de la familia, bueña orgía l a de v i v i r agitado por todas las inquietudes. E l problema lo han planteado unos cuantos señores; la Patria 110 lo sentía. H a y una parte del pueblo que está entreg a d a a l deporte d ehacer juegos con l a F i losofía. N o quiere recordar la oración heroica, insuperable, del jefe del Gobierno; sólo ha de traer las voces de la izquierda. E l ministro de Fomento nos recordó su juventud agitada. Recuerda un artículo del Sr. Albornoz en La Lectura, en 1909, preconizando la armonía con la Iglesia, con motivo del acontecimiento del obispo de San Pablo, en los Estados Unidos. Don Luis de Tapia, activo y chispeante, y el arte del Sr. Barriobero, tampoco han hecho daño a la Iglesia, pero han torpedeado el artículo 24. Otro de los que fueron nuestros, el señor Ovejero, con gran elocuencia, se acordó de que aquella época de conocimientos que i n vocó no eran de 1931, sino de toda l a gran Historia de España. L e a V. mañana ÁU C E l P R E S I D E N T E le llama la atención sobre la extensión dada a la explanación del voto y el orador recuerda que no se le permitió contestar a l ministro de Fomento, y ah ora aprovecha los minutos, pero si hay algún obstáculo, se calla... Prosigue su discurso y dice que el señor. Albornoz abocetó el cuadro con inocente almazarrón. (Risas. Pero no ha nombrado a todos, y recuerda al gran orador de vasta; cultura y hasta de figura ateniense (risas) que es el ministro de Justicia. Pero el pueblo ha pensado que también en la izquierda existen jesuítas. Siente gran debilidad por esos hombres, los jesuítas de la derecha y de la izquierda. Alude a la institución libre de enseñanza, de l a que ha salido la aristocracia del espíritu revolucionario español. Como los jesuítas son la avanzada del espiritualismo español, y tienen un profundo sentido religioso, por eso el discurso del Sr. de los Ríos fué el más peligroso, por, lo místico y por lo encendido de su palabra. E l P R E S I D E N T E (con gran energía) N o siga su señoría, porque me obligaría a conceder la palabra a varios diputados que solicitan su intervención. E l Sr. A L V A R E Z (D B a s i l i o) Bien. M e callo. Podría apelar a todos los recursos, pero una cortesía excesiva me obliga a sentarme sin terminar. Serenidad, señor pre sidente. E l P R E S I D E N T E N o sabe el Sr. A l varez el beneficio que ha de reportar su s i lencio con relación al debate. Son retirados varios votos particulares sin discusión. Se lee una enmienda del Sr. C O R N I D A pidiendo que se añada: S i n embargo, la situación legal de las restantes Ordenes religiosas, será fijada por medio de un Concordato. E l Sr. R E I N A C A A M A Ñ O la defiende. Se pide votación nominal, y celebrada ésta, es desechada la enmienda, por gran mayoría. (Ocupa la presidencia el Sr. Marracó. A l k e r un secretario los resultados de la votación, los vascos piden que se lean los nombres. (Grandes protestas. E l Sr. L A M A M I E D E C L A I R A R defiende otra enmienda redactada en un todo análoga a la anterior. Manifiesta que no se podrá decir que ha habido la menor tolerancia con la minoría a que pertenece y que si hubo fórmula de concordia, ha sido entre los restantes grupos de la Cámara. Manifiesta que la renta de los bienes eclesiásticos es de 800 millones de pesetas; y no estando de acuerdo las estadísticas, no se puede decir que la Iglesia ha percibido más de lo que le correspondía. Declara que el presupuesto del Clero, que era de 39 millones de pesetas antes de la guerra europea, sólo subió poco más de 40 cuando todos los sueldos y jornales se duplicaban, y actualmente es de 69 millones, de los cuales cuatro y medio no se deben contar. Habla de un religioso que fué contagiado en una leprosería, y afirma que se ha encendido la guerra de los espíritus en la nación. (Vuelve a presidir el Sr: Besteiro. Glosa palabras del Sr. Alcalá Zamora y dice que estarán dentro de la República; pero que si ésta les persigue, no tendrán más remedio que defenderse. (Grandes protestas. A l votarse la enmienda se vuelve a pedir votación nominal. Varios diputados piden que se aplique rápidamente el Reglamento. Ante la insistencia de los peticionarios, se vota nominalmente la enmienda, que es rechazada por gran mayoría. A la hora de cerrar nuestra, edición con, tiuúa el debate.