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A E C. MIÉRCOLES 14 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G sos diputados católicos, pertenecientes a distintos sectores republicanos. A l a salida el Sr. Martínez de Velasco dijo a los periodistas que la reunión se podía llamar dé católicos simplemente, porque asistieron muchos de tendencias políticas encontradas, pero unidos todos por su idea religiosa. Examinaron las enmiendas que tienen presentadas al dictamen y convinieron en que será preciso modificarlas en vista también de la modificación del dictamen, que aún no conocían en sus detalles. E s p o s i b l e q u e el señor Maura tividad constituyan un peligro para la seguridad d e l Estado. Tercera. Inscripción de las que deban subsistir en un. registro especial, independiente del ministerio de Justicia. Cuarta. Incapacidad de adquirir y conservar por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que previa justificación se destinen a su vivienda o al cumplimiento de sus fines privativos. Quinta. Prohibición de ejercer la i n dustria y el comercio. Sexta. Sumisión a todas las leyes tributarias del país. Séptima. Obligación de rendir, anualmente cuentas al Estado de la inversión de su bienes, en relación con los fines de la Asociación. Los bienes de las Ordenes religiosas podrán ser nacionalizados E l ministro de Economía encuentra difícil la realización tamen Interrogado por los periodistas el señor Nicoiau sobre la cuestión religiosa, dio su ¡parecer optimista, esperanzado en una solución de armonía. Negó que el Consejo de esta mañana se hubiese ocupado de tal cuestión, porque, según dijo, es de las que no se pueden tratar en su seno, aparte de estar ya prejuzgada. Considera que es poco procedente hacer cuestión batallona del problema religioso, cuando hay otros como el económico, evidentemente más perentorio que aquél. A d e más, no comprende l a importancia que los socialistas conceden al problema, y son los que quieren dar tal matiz radicalísimo a l a Constitución, no asumiendo inmediatamente la responsabilidad del Poder. Encontraba el Sr. Nicoiau difícil la realización del dictamen, aun cuando éste encontrara facilidades en la Cámara, porque, a su entender, si se expulsa a las Ordenes dedicadas a la Beneficencia equivale a dejar desatendidos a los hospitales en el acto; si se les dice a los religiosos que pueden esperar un año, no es lógico que ellos accedan, sabiendo que, cumplido ese plazo, se les va a expulsar; si no obedecen a la orden de expulsión, ¿qué Gobierno es el que manda- la Guardia civil contra las monjas en los hospitales? Se le indicó que se notaba cierta efervescencia en la calle, y contestó el señor Nicoiau que el Gobierno está decidido a mantener el orden contra toda alteración, viniera de la derecha o de la izquierda. -D e todos modos- -terminó- -creo que todo pasará bien. Y a les digo que soy optimista. U l t i m a i m p r e s i ó n d e Ja t a r d e Pocas veces se ha notado en la Cámara mayor nerviosidad que en la tarde de ayer. E l dictamen modificado por la comisión Constitucional, al ser conocido en todos sus extremos por los grupos avanzados de las Cortes, produjo verdadera indignación. Los diputados socialistas y radicales- socialistas decían que no st podía tolerar que se escamoteara el problema, dejando para un porvenir muy lejano la reglamentación de las Asociaciones religiosas. E n cambio, los radicales y las minorías que habían votado la modificación aseguraban que los socialistas y radicales- socialistas querían hacer una bandera del problema religioso, cuando hay tantos otros que demandan hoy la atención de las Cortes. Decían además que ellos son más anticlericales que cualquiera de los diputados que presumen tíe ello, pero que antes que anticlericales son amantes de la República, y no quieren coner a ésta en trance de muerte. del dicCorrió el rumor muy acentuado á últimáE hora de que en el Consejo de ministros de líoy se había marcado más que en ningún otro momento Ja honda división que existe entre ios señores Alcalá Zamora y Maura, de un lado, y el Sr. Albornoz, de otro, y algunos diputados decían que si el dicta- men primitivo ce la Comisión prevaleciera en la Cámara, el presidente del Consejo y el ministro de la Gobernación se retirarían del Gobierno y, en cambio, si los votos daban la victoria al dictamen, los señores Albor- noz y Marcelino Domingo no permaneced rían un momento más en el banco azul. intervenga E l Sr. M a u r a sostuvo en los pasillos del Congreso el siguiente diálogo con los periodistas ¿V a usted a hablar esta tarde? -le preguntó un informador. -N o lo sé; creo que sí; pero, de hacerlo, será a última hora. ¿Defenderá usted alguna enmienda? -N o ninguna. -Entonces, ¿es que encuentra usted reflejado su criterio en el nuevo dictamen de la CÓmisjón? -E n una parte, sí. A h o r a se discutirá el voto particular, y con arreglo a lo que resulte, yo intervendré, o no. E l señor Calvo Soíelo propone E l d i s c u r s o del s e ñ o r A z a ñ a i m p r i m e u n n u e v o r u m b o al d e b a t e Cuando el ministro de la Guerra termino su discurso y el presidente suspendió la sesión, los comentarios fueron muy apasionados, reconociéndose, sin embargo, que el señor Azaña había logrado modificar el ambiente de la Cámara, haciéndolo más factible para la solución contenida en el nuevo dictamen de l a Comisión. Como habían prometido en el salón de sesiones, los socialistas se reunieron inmediatamente en una de las secciones, con asistencia de los tres ministros del partido; y, por su parte, los radicales- socialistas hicieron lo propio. Los Sres. Albornoz y Domingo también asistieron a esta reunión de su minoría. L o s radicales- socialistas, cuando marchaban á reunirse, mostraron su disgusto por la intervención del Sr. Baeza Medina, que no había sabido reflejar exactamente el pensamiento de la minoría. U n c o m e n t a r i o del señor L e r r o u x y o t r o del s e ñ o r M a u r a Los diputados abandonaron rápidamente la Cámara para cenar y volver a la sesión nocturna, anunciada para las diez y media, pero los periodistas pudieron recoger un comentario interesante del Sr. Lerroux y otro del ministro de la Gobernación. E l Sr. Lerroux, refiriéndose al discurso del Sr. Azaña, dijo que fué brillante de palabra y de concepto, de gran táctica parlamentaria y de verdadera intención política. E n este momento se acercó al grupo que formaba el Sr. Lerroux D José Sánchez Guerra, y ambos convinieron en que se debía votar el dictamen modificado en la misma sesión de la noche, para evitar que la i m presión producida por el discurso del señor Azaña quedara desvirtuada. Los informadore. s preguntaron al señor Lerroux si pensaba intervenir en el debate, y contestó: -Á votar, a votar, que es lo que interesa. E l ministro de l a Gobernación salió del salón de sesiones con claras muestras de satisfacción en su semblante. -H a sido un discurso admirable- -dijo- E l Sr. Azaña ha salvado una situación que nadie sabe lo peligrosísima que era; es decir, algunos sí lo sabían- -y al decir esto se dirigía a l ministro de Instrucción Pública, que le escuchaba- Entre todos los beneficios del discurso, yo creo que el principal es que me impide a mí hablar. Después de lo dicho por el Sr. Azaña yo no tengo nada que añadir. E n realidad- -añadió- -el dictamen modificado es m i enmienda, con dos aditamentos del Sr. Azaña, que lo hacen más radical; pero hay que convencerse de que el momento lo exige. E l Sr. Maura, dirigiéndose a un miembro de la minoría vasconavarra, que se hallaba próximo al grupo que aquél formaba con los periodistas, dijo que debían votar el dictamen, contestándole aquél que demasiado había hecho con aplaudir, con escándalo de su minoría, al Sr. Azaña, y luego al señor Cordero. u n p l e b i s c i t o n a c i o n a l e n la c u e s tión religiosa Según se dijo esta tarde en los pasillos del Congreso, el Sr. Calvo Sotelo ha dirigido desde Lisboa un telegrama al presidente de la Cámara, diciéndole que ante la imposibilidad de usar de su derecho como diputado, Je ruega consigne su protesta contra el atropello que quiere hacerse con los católicos españoles, y al propio tiempo presenta una proposición que consiste en convocar urgentemente a un referendum o plebiscito nacional para conocer la voluntad del país y evitar de esta forma la presión política que quieren realizar los elementos sectarios del Parlamento. Los presidentes de la Cámara y d e la c o m i s i ó n d e C o n s t i t u c i ó n conferencian A las cuatro de la tarde salió el Sr. Jiménez Asúa del despacho donde estaban reunidos los miembros de la comisión de Constitución designados en su reunión de esta mañana para redactar el texto definitivo del dictamen, y conferenció durante una media hora con el presidente de la Cámara. Nueva 24 por redacción la c o m i s i ó n del de articulo Consti- tución L a comisión de Constitución, reunida esta tarde, ha redactado el texto definitivo del artículo 24, que es como sigue: Artículo 24. Todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial. E l Estado no mantendrá, favorecerá, n i auxiliará económicamente a las iglesias, asociaciones e instituciones religiosas. U n a ley especial regulará hasta su extinción, la situación transitoria de los actuales perceptores del presupuesto del Clero. Las Ordenes religiosas se sujetarán a una ley especial, ajustada a las siguientes bases: Primera. ...Disolución de aquellas Ordenes en las que además de los tres votos c a nónicos se preste otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del E s tado. Segunda. Disolución de las que en su ac-