Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. J U E V E S is D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. Para afirmar en ésta he resistido en las ocasiones anteriores por cumplir mi deber; A pero ya era inaplazable por necesario, y de no haber aplazado mi dimisión me habría visto obligado a ella cuando hubiera sido sin la voluntaria dignidad que todavía esta mañana tuvo. Y nada más. Seguiré mi batalla parlamentaria ahora con plena libertad, y como han estado aquí casi todos los diputados de la minoría progresista, puedo anunciarles que, a propuesta mía, seguirá como merece presidiéndola D Carlos Blanco. Y o seré uno más en las filas, en la batalla, cuando haga falta. Seguiré facilitando la labor del Gobierno, y cuantas veces tenga ocasión lo haré así. P a r a io previsto, mi primera i n tervención será la anunciada en agosto acerca del Senado, que siempre creí necesario, y sobre las atribuciones que siempre me parecieron excesivas y peligrosas del presidente de la República. Pasaré unos días en el campo, porque hs llevado una vida, que no sé como pude so- j portar. 1 Satisfacción grande en mi casa y en mí médico, el doctor Juarros, que Dios me l i bre seguir necesitando para continuar la, luch a. E l señor Baeza M e d i n a expuso el criterio de los radicales- socialistas A l salir del despacho del Sr. Besteiro el Sr. Baeza Medina manifestó a los informadores que había expuesto al presidente de la Cámara el criterio de su minoría, que era el de que debían ser los socialistas quienes se encargaran del Poder, puesto que constituían la minoría más numerosa de la Cámara, y que de no ser esta posible gobernase el Sr. Azaña, con objeto de formar un Gobierno de significación marcadamente izquierdista. -L a solución, a m i parecer- -añadió el Sr. Baeza Medina- -es la de que, bajo la presidencia del Sr. Azaña, continuara este Gobierno, exceptuando al Sr. Maura, es decir, a los representantes de la derecha liberal republicana, quienes, con sus discrepancias, han dado origen a la crisis. E l señor Estelrich hace una o b servación al discurso del señor Azaña A l terminar l a sesión de ayer, el señor Estelrich nos manifestó que la minoría catalana había observado que el Sr. Azaña, al enumerar las labores que este Gobierno lia de llevar a cabo en su actividad parlamentaria, y entre las que h i z constar la ley de reforma agraria y la de presupuestos, no habla para nada del Estatuto catalán, olvido que había producido extrañeza a la referida- minoría. 0 Por lo demás, la síntesis de éste consiste precisamente en que yo considerp que en la Constitución soy más útil amparando su revisión legal en previsión de protestas contra ella, de cualquier tendencia, que quedándome en el Gobierno, donde no podía llevar unas gestiones de importancia, con la seguridad de que fueran eficaces. Y o me creía además, que desasistido por el Gobjerno y la Cámara, contra la cual, cumpliendo con un deber, me había apartado varias veces; quiero decir sobre responsabilidades, cuestión de Cataluña, incidente con la Comisión de Constitución, y problema religioso. Este desgaste lo. tenía por inevitable, pero necesario para el bien de la República y del país. Y para ello me opuse el 27 de julio tenazmente a la propuesta que veo ahora se me recuerda en elegir aquella noche presidente de la República. Estoy satisfecho del quebranto; pero no se puede ir contra la Cámara, y así lo ha comprendido el Gobierno mismo, pues facultándole yo para que administrara mi dimisión irrevocable en cuanto al tiempo según viese mejor, aunque deseando yo la prisa, reconoció la razón de ésta, cursando la dimisión tan pronto se reunió, en lo que tuvo un gran acierto. Y a tienen ustedes explicado también por qué no me dirigí a las Cortes o a su presidente, puesto que habría. -sido prescindir del Gobierno que refrendaba mis actos y decisiones y que entendió, como yo, era correcto ser él el transmisor de la inevitable renuncia. LA CRISIS L o s diputados inhibidos o retirados de la Cámara suman 42 Como consecuencia de los acuerdos de los diputados de derechas a que aludimos anteriormente, quedan inhibidos o retirados del Parlamento quince vascos, 21 agrarios, tres gallegos (señores Rajoy, Reino Caamaño y Cornide) y los señores García Gallegos, Carrasco, hormiguera y Arroyo. Total, 42 diputado! Interesantes manifestaciones del señor Alcalá Z a m o r a N o facilita el documento que dirigió al C o n sejo de ministros, pero ofrece una síntesis de él. H a b l a de la r e v i sión legal de la Constitución Cuando se marcharon el presidente y los ministros, el Sr. Alcalá Zamora, a requerimientos de los periodistas, hizo estas interesantes declaraciones: -M e interesa rectificar totalmente una i n formación equivocada, en la que se diceque mi dimisión obedecía a una incompatibilidad con los socialistas y radicales- socialistas; y el símbolo de esa incompatibilidad era que había dado aquélla a D Marcelino Domingo y D Francisco L a r g o Caballero. Eso es una fantasía completamente morisca. Los c i té, a uno como secretario del Consejo- -el Sr. Domingo- a quien debía entregar oficialmente mi dimisión, y al otro- -el Sr. L a r go Caballero- por excepción en mérito a la amistad tan fuerte que nos une, y previa citación a l presidente de la Cámara. Con ellos tuve una larga conversación en la que, efectivamente, insistieron mucho en que yo, a m i vez, desistiera de l a dimisión. Con los demás ministros es también i n exacto que haya tenido conversación alguna hasta ésta que ustedes han presenciado. De modo que todo eso de un forcejeo con los demás ministros, no es cierto. N o ha habido hasta ahora, salvo dos palabras telefónicas con el Sr. Prieto, para decirme que no creía oportuno que se publicara m i documento, Teléfonos de A B C Dirección Redacción Administración. Oficina: A en Sevilla 32.679 3 a 188 32.689 Calle Muñoz Olivé (antigua s Lombardos) 23.524. La Constitución, que, todavía es uti proyecto, está solemnemente denunciada, bajo el entredicho formidable de una oposición cuya autoridad no pueden discutir los republicanos. Es el fundador de la República quien desde ayer alza bandera contra la, Constitución; contra él proyecto ahora, para combatirlo abiertamente, y después contra la ley, en campaña de revisión. Para lo cual el Sr. Alcalá Zamora ha tenido que abandonar la presidencia del Gobierno. A los seis meses de República, en el mismo día de cumplirse este plazo de la proclaniación, deja de vivir el primer Gobierno, y el principa caudillo de la revolución queda desplazado, de la acción republicana; todavía con muchos respetos y homenajes, pero desplazado, vencido. El trajo la República y ha querido servirla con pródigos esfuerzos; pero, desde d primer día la República se ka ido, a otras manos, ha seguido a otros hombres, ha preferido otras direcciones, y se puede afirmar que para los- republicanos el señor, Alcalá Zamora había cumplido toda su misión el 14 de abril; sólo ha sido desde entonces un disidente resignado y contemporizador, deseoso de impedir exceso y de enmendar errores. Hemos combatido rudamente al Sr. Alca- lá Zamora. Nos pareció pasional e injusta su predicación contra la Monarquía, equi- vocada su evolución al republicanismo e impropia de sus antecedentes la gestión sediciosa a que estuvo entregado hasta el triunfo de la República. Pero debemos reconocerle y alabarle, precisamente ahora que está caído, cuando desde la Presidencia pasa a ser un ciudadano particular, la. probidad con que se ha conducido en el Gobierno, la conseaiencia con que ha mantenido su significación, su lealtad con las masas electorales, de abril, burladas por el izquierdismo republicano, que sin ellas y sin el Sr. Alcalá, Zamora no habría logrado la victoria. Al Sr. Maura, que se ha mantenido en el. Gobierno con la misma significación moderada y con la misma lealtad a sus compromisos, a quien también hemos combatido, cuando era ministro, y que con el Sr. Alcalá Zamora sale del Poder en igual actitud, también le tributamos por ellas nuestro aplauso La crisis borra en el Gobierno un matid, A que entretuvo la esperanza de algunas derechas y deja vía libre a las exaltaciones del radicalismo. No sabemos en qué puede con- tribuir, a la consolidación dé 14. República J