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Ríos Rosas dice que el Gobierno tiene una partida de la porra. E l que forma con sus empleados una partida de la porra en Cádiz y en Málaga es el Sr. Ríos Rosas. E l señor Paúl y Ángulo grita mucho: son amenazas a la luna. De Ríos Rosas es el siguiente apostrofe: T a n impíos son los que proclaman el derecho divino absoluto como los que proclaman el derecho humano absoluto. ¡S í tan impíos. L a vanidad de. Olózaga se retrata en esta frase que pronunció a l volver al Congreso después de una larga y voluntaria ausencia: Desde que yo faltó de estos bancos ha habido una caliginosa noche en España. E n la noche del n de febrero (después de la renuncia de Amadeo) D Nicolás M a ría Rivero, presidente de la Asamblea, se atribuyó una dictadura moral para imponerse a la Cámara, negando la palabra a los diputados y queriendo obligar a los que acababan de ser ministros de la Monarquía a que se sentasen en el banco azul. E n medio de un griterío ensordecedor exclamó: E n este momento asumo todos los poderes como presidente de la Asamblea soberana. Mando que los ministros ocupen sus puestos. L a confusión aumentaba y Martos, cons guiendo con ello un efecto decisivo e instantáneo, le increpó tonante: E s sensible, señores diputados, que el mismo día que desaparece la institución monárquica se levante aquí la sombra de la t i ranía. E n a discusión del artículo sobre la l i- bertad de cultos llegaron á las cimas de la elocuencia, de un lado, Cánovas, Monescillo, Cuesta y Manterola, y de otro Castelar, Becerra, Montero Ríos y Echegaray. Aunque muy conocido, no es ocioso repetir una vez más el final del grandilocuente discurso que pronunció Castelar el 12 de abril de 1869. Grande es Dios en el Sinaí; el rayo le precede, el trueno le acompaña, la luz le envuelve, la tierra tiembla, los montes se desgajan, pero hay un Dios más grande, más grande todavía, que no es el majestuoso Dios de Sinaí, sino el humilde Dios del Calvario, clavado en una cruz, herido, yerto, coronado de espinas, con la hiél en los labios, y sin embargo, diciendo: ¡Padre mío, perdónalos, perdona a mis verdugos, perdona a mis perseguidores, porque no saben lo que se hacen! Grande es la religión del poder, pero es más- grande la religión del amor; grande es la religión de la justicia implacable, pero es más grande la- religión del poder misericordioso; y yo, en nombre de esta religión; yo, en nombre del Evangelio, vengo aquí a pediros que escribáis al frente de vuestro Código fundamental la libertad religiosa, es decir: libertad, fraternidad, igualdad entre todos los hombres. Como muestra de erudición copiosa, al estilo de la que no hace todavía muchos años escuchábamos al inolvidable Vázquez Mella, quiero poner remate a estas transcripciones con los siguientes párrafos del elocuente Manterola: ¿Dónde estaba el protestantismo, señores diputados, cuando ya en el año 895 se funK daba la Universidad de O x f o r d? ¿Dónde estaba cuando se fundaron las Universidades de Cambridge el año 915, la de Padua en 1179, la de Salamanca en 1200, la de A l a r deen en 1213, la de V i e n a en 1237, la de Montpellier en 1289, la de Coimbra en 1290... ¿Os fatigo, señores diputados? E s que las grandezas de la Iglesia católica abruman bajo su peso a todos los que la consideran; pero cauchadme todavía. Después de la de Coimbra viene la de Perusa, fundada en 1305; la de Heidelberg en 1346, la de Praga en 1348, la de Colonia en 1358, la de Turín en 1405, la de Leipzig en 1408, la de Inglostad en 1410, la de L o vaina e n 1425, la de Glasgow en 1453, la de Pisa en 1471, la de Copenhague en 1498, la de Alcalá en 1517 y en fin otras, y otras, y otras, porque podría también recordaros ías antiguas de París, Bolonia y Ferrara, i A h señores! ¿qué ramo del saber humano no se había cultivado ya, y no se había cultivado con éxito portentoso por el clero católico? ¿Qué; necesitó la Iglesia católica la aparición del protestantismo para cultivar las lenguas orientales y dar al mundo esas Biblias políglotas que tal vez ni uno sólo de los corifeos de la reforma protestante tuvo tiempo, ni paciencia, n i instrucción bastante para leer? Quédense en el tintero los párrafos de Olózaga, Echegaray, Figueras y otros oradores, que tenía acotados, porque la limitación d l espacio me obliga a hacer aquí punto. A RAMÍREZ T O M E v ti, P 4 i 14 1 Lucha en las- calles de Málaga en enero de i86 p. (Foto Duque.
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