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Informaciones reportajes. os. servicios; de k i g i e n e en los trenes. y sanidad El doctor Palanca, con sus alumnos de la Escuela Nacional; de Sanidad que cursan la Higiene general) presenciando las prácticas de desinfección del material de M. Z. A. en los. talleres de Villaverde. Limpieza de alfombras. Salvando apretujones y efusiones de amigos y familiares, abandonan el andén los últimos viajeros, para desparramarse por el haz de la ciudad. A ú i i atenúa su jadear l a locomotora, mientras empleados y mozos transportan los últimos equipajes y requisan los coches, que aparentemente van que- dando vacíos... Y sin embargo. Los numerosos gérmenes patógenos de toda clase que la diversidad de procedencias de los viajeros- -quién sabe si alguno de ellos lo es para buscar remedio a sus dolencias- -quedan infectando tablas, mullidos, alfombras, ropas de. los vagones... H e aquí el motivo de que las Compañías ferroviarias tengan que completar sus Servicios Sanitarios de prestación de socorro a los viajeros y de asistencia a su personal, con los de desinfección y desinsectación, saneamiento, en una palabra, del material. Y esta compleja organización es la que ha determinado que profesores y alumnos (alumnos distinguidos, ya profesionales aventajados de la Medicina o de la Veterinaria) de la clase de Higiene General de la Escuela Nacional de Sanidad estén asistiendo en la Compañía de M. Z A a las. prácticas que para evitar- aquellos peligros de orden sanitario. se realizan periódicamente. Son- -en ausencia, por motivos oficiales, del jefe del servicio- -el subjefe, doctor D Ignacio Cerezo, con sus compañeros don Florencio Llanas y D Domingo Granen, y el practicante D Antonio, Fernández, los que con amabilidad- y afabilidad, corriendo competencia, van explicando: -Después de realizadas las operaciones generales de limpieza, que sé hacen estando Lavadora y cilindro de planchado para el aseo y desinfección de ropas y paños de los vagones. áúri el material sobre la vía, a pocos metros del andén (barrido, baldeo, etc. se le desposee de alfombras, reposteros, toallas, etc. que se llevan a las naves que la División de Material móvil tiene dispuestas ad- hoc para esta finalidad, y en donde son sometidas las primeras a la acción del aspirador de polvo; los reposteros, paños, toallas, sábanas de camas, etc. al lavado, lejiado y planchado mecánico; las almohadillas y colchonetas asimismo se tratan por el aspirador y se encierran si es preciso dentro de cámaras, a la acción del íormol o de otros desinfec- Jantes. Inquirimos la frecuencia con que se practica cada uno de estos tratamientos. -Las prácticas generales de limpieza y baldeo- explica el ingeniero encargado del Servicio, D Ignacio Salat- -son obligadas al rendir cada viaje. Entonces se retira el material ferroviario a la vía muerta y se procede a este aseo general. Pero, además, cada tres meses, como máximo, se realiza una desinfección y desinsectación a fondo como vamos a presenciar ahora. U t i l i- zando el ácido cianhídrico, producido en generadores tipo Retzel, se hace llegar por mangas dicho gas a los vagones, estando herméticamente cerradas puertas, ventanas y rendijas, para evitar los peligros que la elevada toxicidad del mismo originaría al personal encargado de practicar l a operación, caso de escape. ¿A qué dosis se opera? -A razón de cuatro gramos de ácido cianhídrico por metro cúbico de capacidad del coche. S i se hace con formol, a cinco gramos por dicho volumen. L a eficacia comprobada de tales dosis queda demostrada seg ú n van ustedes a ver si observan esa bolsita de tela metálica colgada en el interior del coche, detrás de la ventanilla. Efectivamente, allí está encerrada la conocida víctima propiciatoria de las comprobaciones científicas, el ratoncillo que antes de dos minutos de dar comienzo la entrada del gas se agita en desesperadas convulsiones agónicas, que han de cesar en otros tantos minutos, por haber concluido también su vida.
 // Cambio Nodo4-Sevilla