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A B C. S Á B A D O 17 D E O C T U B R E DE 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G ao. t a familia, el matrimonio, los h i jos y el divorcio Se lee finalmente el artículo, tal como queda redactado, que dice así: L a f a m i l i a está bajo l a salvaguardia del E s t a d o E l m a t r i m o n i o se f u n d a en l a i g u a l d a d de derechos p a r a a m b o s sexos y podrá disolverse por m u t u o disenso o a p e t i c i ó n de c u a l q u i e r a de l o s c ó n y u ges, c o n a l e g a c i ó n e n este caso, de justa causa. L o s p a d r e s e s t á n o b l i g a d o s respect o de sus h i j o s a a l i m e n t a r l o s a s i s t i r los, educarlos e instruirlos. E l Estado velará por el cumplimient o de estos deberes y se o b l i g a r á s u b sidiariamente a s u ejecución. L o s padres tienen para con los h i jos h a b i d o s f u e r a d e l m a t r i m o n i o l o s m i s m o s deberes que r e s p e c t o de l o s n a c i d o s e n él. N o podrá calificarse l a l e g i t i m i d a d o i l e g i t i m i d a d de l o s n a c i m i e n t o s n i m e n c i o n a r s e e l estado c i v i l de l o s p a dres e n l a s actas de i n s c r i p c i ó n n i e n filiación a l g u n a E l E s t a d o se o b l i g a a p r o t e g e r y a a s i s t i r a l e n f e r m o a l a vejez, a l a m a ternidad y a l a infancia, haciendo suya l a d e c l a r a c i ó n de G i n e b r a o t a b l a de los derechos d e l niño. Salvan sus votos los Sres. Alcalá Zamora, Maura, Ossorio y Gallardo, D Melquíades Alvarez, D Carlos Blanco y otros diputados. E l Sr. A L C A L Á Z A M O R A explica su voto, y manifiesta que, por discrepancia con ambas cuestiones, por l a ignorancia de la suma de obligaciones que el Estado asume y por la imposibilidad de que se lleven a la práctica las cuestiones aprobadas, salva su voto. A l votarse el artículo piden que consten sus votos en conrta los señores Maura, Alba, Ossorio y Gallardo, Alvarez (D. Melquíades) Blanco (D Carlos) y varios diputados del grupo progresista. Queda aprobado el artículo. E l Sr. J A É N retira una enmienda, en ia que proponía que los templos artísticos pasaran a ser propiedad del Estado. E l P R E S I D E N T E manifiesta que la Comisión ha redactado nuevamente los artículos 46, 47 y 48, que se imprimirán y repartirán. Anuncia que la próxima sesión se celebrará el martes, a las cuatro. A preguntas del Sr. A L O N S O (D. B r u no) manifiesta que en toda la semana próxima no podrá haber ruegos y preguntas pero que éstos se reanudarán lo antes, posible. Y se levanta la sesión, a las nueve menos veinte. Acotaciones oyente de un L o s tesoros artísticos e históricos Se pasa a discutir el artículo. 43, que en su primera redacción, decía así: L o s tesoros artísticos e históricos de l a n a c i ó n e s t a r á n bajo l a s a l v a g u a r d i a d e l E s t a d o que p o d r á d e c r e t a r las p r o h i b i c i o n e s de e x p o r t a c i ó n y enajenación que e s t i m a r e o p o r t u n a s p a r a l a defensa de l o s m i s m o s Pero de este texto apenas queda nada, pues l a Comisión, por boca de su presidente, el Sr. J I M É N E Z A S U A lee la nueva redacción del artículo, que dice así: T o d a l a r i q u e z a artística e histórica d e l p a í s sea q u i e n f u e r e s u d u e ñ o constituye e l tesoro artístico e histórico de l a n a c i ó n y e s t a r á bajo l a s a l v a g u a r d i a d e l E s t a d o que p o d r á dec r e t a r l a s p r o h i b i c i o n e s de e x p o r t a c i ó n y e n a j e n a c i ó n y las e x p r o p i a c i o n e s legales q u e e s t i m a r e o p o r t u n a s p a r a l a defensa d e l m i s m o E l E s t a d o r e a l i z a r á u n r e g i s t r o de l a r i q u e z a a r t í s t i c a e histórica, a s e g u rará s u c e l o s a c u s t o d i a y a t e n d e r á a su perfecta conservación. E n l a protección d e l E s t a d o se considerará i n c l u i d a l a d e f e n s a de l o s l u g a r e s de bel l e z a n a t u r a l y l o s (Je v a l o r a r t í s t i c o e histórico d e l jg ís, Desde el banco de los ministros- -azul como el mar en el crepúsculo- -contempla el señor Giralt la marejadílla de las enmiendas. Vedlo. E s el amo de cuanto se mueve sobre el Océano y bajo el Océano, llevando cañones de España. Ayer era el rector de la Universidad y le saludaban los. bedeles. H o y si al salir del Congreso se encuentra tres, seis, nueve contramaestres de la A r mada, los tres, -los seis, los nueve contramaestres de l a Armada se cuadrarán, golpeando los talones y sostendrán la mano durante unos segundos a l a altura de la v i sera. Cuando él lo diga, los buques pasarán a esta o la otra situación. E l firmará los ascensos y los traslados de los marinos, dispondrá las pruebas de velocidad, las del tiro al blanco y las de las estaciones de torpedos. S i le da l a gana, cada marinero puede encontrar un chorizo en su plato todos los días de fiesta. Y esto lo consiguió el Sr. Giralt estudiando Química. Porque es la verdad. E i Sr. Giralt no pudo ser sorprendido nunca en la meditación de ningún problema naval. Sus biógrafos más escrupulosos eluden la cuestión de si el nuevo ministro vio el mar de cerca alguna vez y todas las deducciones favorables que quieran desprenderse del hecho le que este hombre ilustre ame los chipirones en, su tinta, no alcanzan a probar que los engullese con expresa intención de prepararse para la cartera que e l destino puso en sus manos. Leed los periódicos; n i el menor detalle revelador. Podía haber remado cualquier mañana en el estanque del Retiro; podía haber comentado, al explicar alguna lección, la batalla de Putlandia; podía haber escrito algunas líneas a propósito de T r a falgar... Pues bien: nada de eso. Apenas dos indicios imperceptibles: que una noche asistió a l a película en que se presentan los amores de Nelson con Lady Hamilton (se durmió un poco en la segunda parte) y que hace tres o cuatro años, refiriendo a unos amigos el detestable examen de uno. de sus alumnos, empleó esta expresión tendenciosa: nó tuve más remedio que torpedearle L o que hizo el Sr. Giral, con todo ahinco, fué estudiar Química. Estudió Química en España y fuera, de España; la Química parecía atraerle obsesivamente; donde había algún conocimiento de Química que absorber, aquí, en Francia, en Alemania, allí estaba el Sr. Giral con la pajita de su atención como un bebedor de cocteles, que aspira hasta dejar el vaso sin una gota. CEA USTED Ahora comprendemos que todo esto lo hacía para despistar. Se convirtió en isa sabio químico, para evitar que l a Monarquía pudiese sospechar nunca en él al futuro m i nistro de Marina republicano. ¡Hermoso sacrificio que debe servir, de ejemplo a las generaciones venideras! Ocultarse bajo l a apariencia de un farmacéutico, hincharse de d i fíciles conocimientos, llegar a saberse de memoria las fórmulas de todos los cuerpos- -tan difíciles por lo menos como las de las estaciones de radio- -comprender que una s quiere decir azufre, y... y... (No puedo poner más ejemplos; mi palabra: no puedo) en fin, almacenar en el cerebro todos los secretos de las reacciones, todos los pesos atómicos, ser capaz de hablar media hora del estroheio y otra media de los hipofosfitos, encerrado en el aula de l a Facultad, cuando aquello, para lo que se ha nacido, es el fragor de un combate naval, cuando el ansia más fuerte del alma es gritar desde el puente: -i Cierra las escotillas! ¡Fuego a babor! i A la una, a las dos... y a las tres! ¡Vamonos ahora por sotavento! ¡Oh, cuántas veces habrá pronunciado estas frases el insigne profesor entre sus alambiques y sus retortas desdeñables! Así tuvo que ser y así fué. Porque si el Sr. Giral hubiese sido un sabio, y nada más que un sabio, el Sr. Azaña no hubiera i n currido en el absurdo- -muy viejo régimen- -de arrancarle de su cátedra, de su rectorado, de sus investigaciones útiles a España y a l a sociedad, para confiarle una cartera, que ni de cerca ni de lejos tiene relación con sus conocimientos, n i con sus aptitudes. Eso ocurría antes y todos lo censuramos tanto, tanto, que es imposible que pueda repetirse con una República que nos ha ofrecido transformar y moralizar los procedimientos políticos. Así tuvo que ser. Se- preguntará: Pero, además del camoujlage de la Química, ¿cuándo pudo adquirir nociones de Marina el señor Giralt? Y a lo ha explicado el Sr. A z a ña: E n l a cárcel. E l Sr. Giralt estuvo en la cárcel por sus ideas republicanas. U n a fotografía publicada recientemente por una revista ilustrada le representa asomándose a la misma reja que el Sr. Alcalá Zamora. Y es bien sabido que, según l a teoría aceptada por todos los españoles, el haber estado en la cárcel por profesar ideas republicanas basta y sobra para poder gobernar en cualquiera de los muchos aspectos de esa función. Entraba en l a cárcel un abogadillo o un periodista pseuro y al trasponer el umbral ya eran capaces de encargarse de urt ministerio, de una dirección general, de... todo. ¿Para qué detallar? ¡D e todo! Sólo desde este punto d evista es de lamentar que ei stock se agote pronto. Todos los hombres encarcelados no bastan para atender las necesidades del país. Y aunque ahora nos vayamos arreglando, llegará un momento en que se agoten, ya que, por desgracia, ni aun los ministros son eternos. Cuando alumbre el día en que nadie pueda pedir un alto cargo o justificar su intervención en el Gobierno, gritando como un mérito i n discutible: ¡E h que yo estuve en la cárcel por la República! ¿qué haremos? H a y que pensarlo, que no es ésta una cuestión baladí. Y o no estuve en la cárcel y no soy, por lo tanto, voto en las cuestiones de política; pero me parecería previsor llevar a algunos señores a las celdas de políticos de l a Modelo y tenerlos allí para que se vayan haciendo un tiempo determinado. Cuando maduren, otros. Y así se puede preparar en pocos meses, gracias a las virtudes de aquel establecimiento, una legión de políticos omniscientes, que si la situación económica continúa empeorando podrán ser exportados y convertirse a poca costa en una fuente de riqueza para el país. -W: Fernández Fléres s ss vende en toda KspaSa al precio da üIA PESETA