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N U M E R O EXTRAORDINARIO 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMOm SÉPTIMO, ABC N U M E R O EXTRAORDINARIO 20 C E N T S AÑO V 1 GES 1 MOW k SEPT 1 MO. IMPRESIONES DE ARTE LAS MINIATURAS DE JUAN FOUQUET L h e r m o s í s i m o castillo de Chantilly, que tanta maravilla e n c i e r r a guarda entre las m á s preciadas joyas de su M u s e o las miniaturas que Juan Fouquet pint ó menuda y genial m e n t é para un admirable l i b r o de horas. J u a n Fouquet, nacido en T o u r s y en los albores del siglo x: v, -fué pintor y miniaturista e x t r a o r d i n a r i o que elevó el arte algo meticuloso de l a m i niatura, que tan fácilmente cae en el amaneramiento v en l a ñ o ñ e r í a a alturas, hasta entonces no alcanzadas y que no creo hay a n sido sobrepujadas m á s tarde. Sus trabajos son cual pequeños cuadros donde l a facilidad m á s grande y la mayor m a e s t r í a componen obras tan excelentes como las mejores de los m a e s t r o s m á s ilustres de entonces, esto sin abandonar la t é c n i c a especial de l a miniatura n i el carácter d e c o r a t i v o que le caracteriza en muchas de sus m a n i festaciones, como son iniciales ornadas, cay prichos florpJes. recuadros de p á g i n a s que bajo el pince de Juan Fouquet adquieren v a 1 lor g r a n d e y relieve i m p o r t a n tí simo. 1 E cribe en un libro l a efemérides gloriosa, y a l fondo muchas m á s mujeres, las amigas y parientas de S a n t a A n a i r r u m p e n en grupo; una arregla las s á b a n a s otra trajo su rueca p a r a trabajar durante la larga v i s i ta y las d e m á s aparecen poseídas del ent u s i a s m ó que despierta en toda mujer el espectáculo de un nacimiento. A l pie de este cuadro, equivalente en composición, colorido y m a e s t r í a a una bon í s i m a tabla flamenca, dos ángeles sostienen arrodillados tres peq u e ñ a s composiciones, imitando relieves escultóricos, que representan sucesos de la vida y muerte del santo Bautista, E n forma semejante se nos muestra el c o n m ovedor episodio de l a Magdalena l a vando y perfumando los pies de Cristo. A lo largo de la estrecha mesa, J e s ú s y sus discípulos están sentados ante cálices, panes redondos y platos con vituallas. L o s alberga una estancia abovedada, donde relieves, p i lastras y rosetones enriquecen paredes y techos con ornamentación de palacio suntuoso. A l suelo, env u e l t o el cuerpo, pecador con amplio t ú nico blanco que lo c u bre todo, l a de M a g dala enjuga c o n s u espesa sedosa cabellera rubia los pies de J e s ú s que perfumó eí nardo. L o s discípulos hacen gestos variados, q u i enes de asombro, quiénes de e s c á n d a l o ante aquel s u c e s o el huésped, admirable figura de. viejo, t a m b i é n se asusta de lo ocurrido. T a n sólo J e s ú s alza su mano en un gesto sereno, comprensivo, que va m á s allá de las interpretaciones humanas y vé lo que los ojos humanos de los discípulos y del h u é s p e d no acertaron a descubrir en eí gesto de l a Magdalena, a quien l a dulce severa figura del Salvador absuelve y perdona su prodigalidad. Sujetando el recuadro donde l a ornada inicial se muestra junto a un flor i d o j a r r ó n dos ángeles sostienen escudos Sobre ur a D y una O m a y ú s c u l a s adornadas, respectivamente, con un s r u e r r e r o sentado y una corona de flores que circunda, formando l a letra, a un- lindo cordero pascual, se agrunan las pi- -s mas que han temfi. i el gozo inmenso de asistir el nacimiento de M a r í a Inmacu lada. E n un amplio, blanquísimo lecho, reposa Santa A n a dulce figura serena, amparada por las alas de una cofia. Lienzos también blancos forman cortinaje y dosel a l lecho, y en los lambrequines aparecen repetidamente las iniciales del pintor, así como, m á s confusas, en lo alto de l a chimenea, donde el claro fuego hacer hervir el agua de una mn. rmita. Junto al hogar, una sirvienta caté lienta un p a ñ o algo inclinado hacia a t r á s el cuerpo, en un movimiento admirable de na- NACIMIENTO D E LA VIRGEN turalidad, que dobla l a cintura joven, mientras las líneas del pecho y de las caderas se acusan fuertes y vigorosas, y un amplio rodete- cubre el c r á n e o sobre el rostro redondo y algo soso. O t r a criada, y a m á s vieja, vierte agua caliente con a d e m á n resuelto en un amplio b a r r e ñ o para lavar allí el cuerpo de la V i r g e n recién nacida, a l a que sostiene reverentemente una santa mujer sentada en el suelo. Junto a ella, un hombre, S a n J o a quín, envuelto en holgado r o p ó n rojo, es- J
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