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Ar LA CONTRAPARADA, SITIO E N DONDE, REPRESADAS EL SUS AGUAS, E L R I O V I E R T E S U C A U D A L A D O S G R A N D E S A R T E R I A S Q U E L L E V A N RIEGO A T O D A L A VEGA. (FOTO MATEO) DE LA HUERTA DE MURCIA EL SISTEMA TRADICIONAL DE RIEGOS A D A en concreto sabemos del origen del doble sistema de canalizaciones que hoy riega l a extensa huerta de M u r c i a tan complejo y perfecto, que no se atrevería a superarlo l a ingeniería moderna. Parece. lo más seguro que fueran los árabes los primeros que canalizaron algunas zonas p a r a llevar a ellas el agua. D e aquí que l a mayoría de las acequias tengan nombres que corresponden- -según D i a z C a s s o u- -a las tribus constructoras de ellas. N o debieron estas. construcciones h a cerse de u n modo a r b i t r a r i o la perfecta t r a bazón de todas ellas demuestra que si no obedecieron a u n plan preconcebido, sí debieron, al menos, guardar u n determinado orden. T a m p o c o se conoce exactamente el o r i- N en de l a llamada Contraparada, fábrica de i s t r i b u c i ó n d e las aguas del río. situada a siete kilómetros de l a ciudad, e n s i t i o que parecía predestinado ppr D i o s para o b jeto de tanta trascend e n c i a (i) H a y que suponerlo, s i n embargo, anterior a las c a nalizaciones i r r i g a d o ras, y i por tanto, no es aventurada lá opinión de que fuera obra de moros su forma p r i m i tiva, r u d i m e n t a r i a e imperfecta. Este azud, desde tiempo inmemorial venía siendo destruido por las aguas impetuosas del S e g u r a produciéndose en l a huerta grandes i n u n daciones, hasta el pun- v to de que el R e y F e l i pe I V mandara a estudiar l a causa y r e medios de las inundaciones de M u r c i a al arquitecto M e l c h o r de Luzón, que t r a z ó e l proyecto de l a p r e s a actual, reformado más tarde por el albañilinge- niero murciano Toribio M a r t í n e z y terminado de ejecutar en 1748. N o obstante, parece que con anterioridad a la existen (1) La huerta de Murcia, o b r a de difícil hallazgo, que d e j ó s i n t e r m i n a r el m u r c i a n í s i mo e s c r i t o r D Pedro Díaz Cassou. f c i a de obra alguna en este sitio y a se captó en él el agua, sospecha suscitada por l a presencia del primitivo Jabalón, hoy, y después de varias, transformaciones, convertido en l a acequia de C h u r r a que nace del río aguas arriba de la Contraparada y que posee u n régimen especial de administración. E l azud represa parte de las aguas del río y las vierte e n las dos grandes acequias A l juña y Barreras- -llamadas mayores o madres- L a primera riega la. parte N o r t e de l a vega y la segunda ai del M ediodía, subdividiéndose ambas en acequias menores, éstas en brazales, y éstos en regaderas, completándose este sistema- -llamado de aguas vivas por recogerlas directas del río- -con una r e d de cauces avenadores de análoga clasificación- -4 i a d o s de aguas muerenom n tas por recibir las sobrantes de los r i e g o s- -que se llaman escorredores cuando reciben el agua de uno o dos avenantes; asarbetas, cuando l a reciben de más, y azarbes, hmdronas o meranchos si l a reciben de varias azarbetas. L o s cauces se dividen en dos partes: l a primera, o sea aquella por donde toman el agua, se llama cabeza, y l a inferiof se designa c o n el nombre de cola y es l a que recoge el agua sobrante del rieg L a s colas son abiertas o cerradas, según que el agua pase a otro acueducto, o muera en ellas. Administración de las aguas. L a existencia de u n derecho común creó siempre en los individuos la necesidad de asociarse, y a esta necesidad, surgida a raíz de la Reconquista ed los regantes de l a huerta, dio f o r m a el sabio M o n a r c a A l f o n so X en u n privilegio de 1315, d e l i m i t a n d o l o s deberes de los m o ros y los cristianos en lo que atañe al riego y autorizando a unos y a otros a concertarse. Estos c o n c i e r t o s son el más d e f i n i d o precedente de los hoy llamados H e r e d a m i e n tos, que se dividen eti dos generales, correspondientes a las zonas N o r t e y Mediodía, y en otros particulares, que reciben los n o m bres de las a c e q u i a s por donde riegan y a los que está encomendada la administración de las mismas. L A R U E D A D E L A N O R A U N A D E L A S N O R I A S MAS ANTIGUAS Y D E M A Y O R TAMAÑO D E LA HUERTA, QUE RECIBE E L NOMBRE D E L PARAJE E N QUE SE H A L L A EMPLAZADA L a reunión de cada uno se l l a m a J ú n t a m e n t o, y en e l l a se adoptan los a c u e r d o s convenientes a sus i n tereses. Los Junta mentos son de hereda dos cuando están constituidos por los dueños de las tierras que r i e ga cada acequia o b r a zaí, y de regantes cuando los constituyen los colonos. A n t i g u a mente, s i g u i e n d o l a costumbre á r a b e los primeros se c o n v o c a ban p o r medio de
 // Cambio Nodo4-Sevilla