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A VECES LOS CAUCES HENCH OS R E F L E J A N E N SU C O R R I E N T E PAISAJES E T A N T A BELLEZA COMO ESTE pregones y tenían realización en los pórticos de las iglesias. Hoy la convocatoria se hace por edicto de la Alcaldía y se celebran en las Salas Consistoriales, bajo la presidencia del alcalde o un delegado suyo. Los de regantes se celebraban, y se siguen celebrando, en las mismas acequias o brazales cuyos intereses motivan Ja reunión, y era también costumbre de igual origen convocarlos al son de una caracola, costumbre que, para análogos fines, aún perdura en algunos parajes huertanos. Cada Heredamiento designa los procuradores y veedores, que tienen a su cargo la vigilancia estrecha del cauce bajo la dirección de los primeros, que son los encargados de confeccionar el padrón de cada acequia o brazal, corregir cuantas faltas noten en el cauce y dar cuenta de ello, y de lo que no sea de su competencia, al Heredamiento que representan. Las dos acequias mayores poseen régimen de administración especial. Tienen un sobreacequiero (que nada tiene que ver con el sobreaceqúiero del siglo XIII, verdadero regidor de las aguas) y un suplente, nombrados por la Alcaldía con carácter de vigilantes de las mismas. Este régimen obedece al hecho dé ser el Ayuntamiento juez del regadío y distribuidor de las aguas, según Real Carta de Felipe V de n de marzo de 1708. liria vez al año celebran reunión todos los procuradores de la huerta, constituyendo el Juntamente general, y éste es, entre otras cosas, el encargado de elegir la Junta de Hacendados, que se halla integrada por siete individuos de su seno con propiedad en la vega. A esta Junta corresponde administrar los fondos, vigilar los intereses v cuidar de los derechos de los hacendados, llevando la iniciativa y dirección de los riegos. Es dicho- -escribe Díaz Cassou- -que, aunque no muy exacto, merece ser conocido, el de que de Contraparada arriba, la Comisión tiene las mismas facultades conservadoras que de Contraparada abajo tiene el Ayuntamiento. Y así es- -añade el ilustre penalista murciano D. Mariano Ruiz- Funes- pues mientras aquélla vela por la presa y la cabeza de las acequias mayores, el Ayuntamiento es el juez distribuidor de las aguas, por prerrogativas que se le concedieron, y tiene a su cargo la vigilancia o inspección de las acequias derivadas de esas Mayores, siendo el único que puede restablecer las alteraciones que ocurran en sus tomas, así como en la Contraparada tiene la obligación de vigilar las aguas del río. Formas de realizar el riego. E l uso de las aguas se sujeta aún a las prácticas empleadas por los moros y cristianos en los primeros tiempos de la Reconauista de Murcia por el Rey D. Jaime en el siglo x i n y hasta se utilizan los mismos artefactos heredados de los primeros. El riego se efectúa de dos maneras: a Portillo, esto es, abriendo en la margen del brazal que conduce el agua un portillo por donde darle salida, y a baldeo, o sea por medio de baldes manejados a brazo, procedimiento empleado únicamente en los casos, de escasez de agua. Cada acequia tiene su dotación, que es el agua aue le corresponde en el reparto para ser dístribuídíí luego entre los brazales Una vez el agua en éstos se divide en tandas, nombre con que se designa al tiempo que el riego corresponde a cada heredado en proporción a las tierras que ha de regar. Es de interés hacer aquí un inciso para anotar ésto que escribe Díaz Cassou: Los atandadores moros y cristianos medían las horas de riego con relojes de arena y con ciertas vasijas de metal flotantes en la acequia con unos aguieritós calculados de modo que se llenara y fuera al fondo del cauce la vasiia en un tiempo dado y siempre igual Hoy aún, éri los Heredamientos, se tiene un reloj especial para estos usos, instalado en sitio visible a todos los redantes. No obstante ser esto lo más frecuente, hay en la huerta algunos cauces en ios que, por circunstancias especiales, el agua no está entandada, y otros cuya tanda se produce, en períqdos alternos. Cuando hay que realizar elevaciones de un cauce a otro por exigirlo así los desniveles del terreno se emplean las aceñas o norias que aún se conservan en su forma primitiva. Entre las muchas que existen en todo el valle es la de mayor importancia, por su tamaño y antigüedad, la llamada Rueda de la Ñora, que recibe el nombre del paraje en que se halla instalada. Esta rueda posee un gran prestigio de. popularidad y corre sobre ella la pintoresca leyenda de que dando a una persona una vuelta en sus cajoneras se la saca el asno (1) Otro sistema más moderno de elevación de agua lo constituyen los motores eléctricos. L a necesidad de ampliar la zona de regadío con arreglo ál ritmo de los tiempos ha dado lugar a varias concesiones de esta naturaleza, que si bien han conseguido incrementar la riqueza agrícola, han creado t problemas de Derecho, suscitando conflictos entre los regantes de las. tres zonas en que la Huerta se divide, pues los de las media y baja se consideran perjudicados por entender que estas máquinas instaladas en la zona alta merman el caudal utilizable para sus cultivos. Pero en realidad este problema existe sólo en las épocas, como la que ahora atravesamos, en las que una prolongada escasez de lluvias agota el agua del Segura, imposibilitando las labores y agostando las cosechas, y será solucionado el día que una más perfecta distribución de los riegos y un conveniente envase del agua que va durante el año perdida al mar, disipe el secular fantasma de la sequía. Asuntó éste de trascendental importancia y del que nos ocuparemos en otra ocasión. RAIMUNDO D E L O S REYES (1) D e asnería, p a l a b r a q u e j iere significar f r e s c u r a desenfado excesivo desbordante buen h u m o r
 // Cambio Nodo4-Sevilla