Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL TEATRO Y EL CASTILLO MILCAR B a r c a tenía sobre sus rodillas a su hijo. E l futuro general de las tropas de Cartago inquiría de su padre noticias de guerras, de conquistas... S u frente de n i ñ o se iluminaba con vivos destellos de complacencia cuando le era revelado un secreto bélico. -Más, padre m í o m á s y Córcega y C e r d e ñ a nos fueron usurpadas... E l semblante de Aníbal se contrajo en un gesto de dolor. ...Cartago Nova, nuestra colonia medit e r r á n e a es siempre mirada con codicia y con recelo por R o m a ¡Roma, -padre m í o! ¡Siempre R o m a! R o m a l a odiosa! -Y debe de ser bella l a guerra de E s p a ñ a M e g u s t a r í a verla. A m i l c a r m i r ó a su hijo tenazmente. A d i v i n ó en sus ojos un espíritu capaz de mantener por siempre vivo su propio odio hacia sus enemigos. E x a m i n ó ef cuerpo del infante: era fuerte. V o l v i ó a insistir el niño, y el padre propuso -T e llevare a ver l a guerra de E s p a ñ a pero has de prometerme... ¡T e prometo! -D e jurarme... Q u e d ó en silencio el muchacho. A l fin, iluminando su rostro una sonrisa, a f i r m ó ¡Y j u r o 3o que quieras 1 -J u r a r á s a los dioses de Cartago, con la mano puesta sobre sus altares, odio a Roma. ¡O d i o s í! ¡O d i o eterno! J u r a r é ante M o l o c y le ofreceré a d e m á s la vida de- los A El pasado. cien primeros hijos de, romano que aprese penetró por la A n d a l u c í a a c o m p a ñ a d o de cuando les haga guerra. su hijo Aníbal, había sucumbido. Luego Aníbal destruyó a Sagunto; pero E l padre puso la mano sobre la cabeza las cadenas con que soñaba su padre para del hijo y sintió como si las sortijas de sus oprimir a los prisioneros y los niños que hacabellos fueran eslabones de cadenas. D e bían de sacrificarse al sanguinario M o l o c las cadenas que h a b í a n de arrastrar los enequedaron en quimera, pues Sagunto, con su migos, prisioneros. h e r o í s m o convirtió en cenizas todo lo exis. Aníbal j u r ó ante el dios u n odio inextinguible a Roma. tente en la ciudad. Y andando el tiempo, doscientos treinta y siete a ñ o s antes de Cristo, Aníbal acomAl llegar. pañaba a A m i l c a r que llegaba a E s p a ñ a con un, poderoso ejército, siendo el pasmo Entramos a modo de turistas en el pueblo de los, naturales, que sólo conocían a los que fundaron los griegos de Zante. Y tocartagineses por su comercio y su avaricia. mando como punto de partida la plaza de la Constitución, plaza de s 5 portales, como Istolacio e Indortes se opusieron a los cuadra a un pueblo edificado en pasadas afanes de conquista de los. invasores. T r i s centurias, anotamos en nuestro carnet unos te destino el de aquellos valientes: el p r i arcos apuntados y unas bellas columnas del mero sucumbió en la lucha, y su co m p añ er o tiempo de Rptna, exornadas de lindos c a p i s u f r i ó muerte de cruz. teles, ocurriéndosenos pensar que aquellas E l c a r t a g i n é s llevó sus conquistas m á s allá piedras, -profanadas por los ejércitos de del E h r o y fundó a Barcelona; pero B e l Cartago, bajaron luego de la Acrópolis al chite, la ciudad que h a b í a de pertencer luellano para servir las exigencias de a r q u i go al reino de A r a g ó n le obligó a hacer tectos o maestros de obras, sin que tuvieu n alto en el camino de sus triunfos. -L o s ran en cuenta su alcurnia ni su respetable heliones, aliados con algunos celtíberos, esancianidad. peraron al conquistador confiados en la, faA lo largo del camino, hasta el teatro, mosa estratagema de los carros y los novila casa de los duques de Gaeta, de soberbia llos. Orisson se pasó a las filas cartaginetraza, y m á s allá, una calle del barrio mosas con gran complacencia de los invasorisco, con su entrada en arco, que este res, que vieron de momento engrosar sus empeño levantino de limpiarlo todo lo ha ejércitos con los hombres del régulo espaenjalbegado pulcramente, haciéndole perder ñol. Pero Qrisson se volvió a las filas de vistosidad. E s p a ñ a en el m á s empeñado momento de l a lucfha. L a s tropas de Cartago se desmoralizaron Ascendiendo, por completo. L a locura y la desesperación hicieron presa en sus filas. L a batalla se H a c i a Oriente, e í mar latino. Junto á él, perdía. L a estrella buena de las victorias un pueblo que trabaja, ennegrecido por el cartaginesas se eclipsaba, y el general que humo de las chimenas dé los altos, hornos;
 // Cambio Nodo4-Sevilla